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La Breña II pierde 85 hectómetros por el bajo rendimiento de su estación de bombeo, según denuncia Feragua

Los regantes denuncian que la cuenca del Guadalquivir vierte al mar más agua de la que almacenó con las lluvias por el déficit de obras de regulación

El embalse de La Breña II, situado en la provincia de Córdoba, ha dejado de almacenar hasta 85 hectómetros cúbicos en lo que va de año hidrológico debido al bajo rendimiento de su estación de bombeo, que apenas ha trabajado al 25% de su capacidad. Así lo ha denunciado la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua), que advierte del desperdicio sistemático de recursos hídricos en plena crisis estructural por déficit hídrico en la cuenca del Guadalquivir.

Desde el inicio del año hidrológico, el pasado 1 de octubre, la cuenca ha vertido al mar 2.715 hm³ de aguas de escorrentía, sin capacidad para retenerlas, mientras que únicamente ha logrado embalsar 2.515 hm³. «Duele ver cómo las aguas de escorrentías no se almacenan por culpa del deficiente funcionamiento de algunas infraestructuras y la inejecución de otras», ha lamentado el presidente de Feragua, José Manuel Cepeda. Los regantes consideran que esta pérdida equivale al volumen necesario para abastecer dos campañas completas de riego con dotaciones normales.

El caso de La Breña II resulta especialmente significativo para Córdoba. El sistema de impulsión hacia esta presa podría haber trasladado 115 hm³ en este ejercicio, pero sólo ha bombeado 30. En los últimos cuatro años, el rendimiento medio del sistema no ha superado el 26%, acumulando un déficit de 183 hm³ respecto a su potencial. La mayoría del agua no almacenada procede del tronco principal del Guadalquivir, que desemboca en la presa de Alcalá del Río, pero cuya captación depende de estaciones como la de La Breña II.

La situación ha coincidido, además, con un año meteorológico especialmente generoso en lluvias, muy por encima de la media de los últimos 25 años, gracias al paso de varias borrascas entre marzo y abril (Jana, Konrad, Laurence y Martinho). Gracias a ellas, los embalses del Guadalquivir han incrementado sus reservas del 30,1% al 61,41%, pero Feragua insiste en que podrían haber alcanzado niveles mucho más altos si existieran más infraestructuras de regulación y almacenamiento.

La organización denuncia también la parálisis en la ejecución de las obras hidráulicas ya aprobadas en planificación. Del recrecimiento del embalse del Agrio apenas se está redactando el proyecto, mientras que las nuevas presas de Cerrada de la Puerta y San Calixto siguen sin licitación. Tampoco existe una estrategia definida para la red de balsas que permitiría captar parte de las aguas perdidas cada año.

Feragua advierte que la bonanza relativa de la campaña actual podría ocultar el verdadero problema de fondo: un déficit estructural de más de 400 hm³ anuales y la falta de inversiones para garantizar la disponibilidad de agua en los ciclos secos, cada vez más prolongados e intensos.