El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, en la misa funeral por las víctimas de accidente de Adamuz
El obispo de Córdoba, en Adamuz: «Dios se hizo presente en sus hijos que socorrieron a las víctimas»
Monseñor Jesús Fernández preside en Adamuz la misa en sufragio por las víctimas del accidente ferroviario y lamenta que «la confusión» de las autoridades impidiera dar los últimos sacramentos
El pueblo cordobés de Adamuz ha vivido hoy una emotiva jornada al celebrarse en la Caseta Municipal una misa homenaje en memoria de las víctimas del accidente ferroviario que hace una semana sacudió a toda España y que se saldó con 45 víctimas mortales y cerca de 150 personas heridas, de las que 22 siguen ingresadas en distintos centros hospitalarios. La ceremonia en sufragio de las víctimas, que ha tenido lugar en la Caseta Municipal, que se convirtió en un espacio de refugio para los heridos que eran evacuados de los convoyes accidentados aquella aciaga noche, ha estado presidida por el obispo de la Diócesis de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, que ha estado acompañado por el obispo emérito, Demetrio Fernández, así como por varios sacerdotes entre los que se encontraba el párroco de Adamuz, Rafael Prados.
Entre las autoridades presentes se encontraban el presidente del Parlamento andaluz, Jesús Aguirre, y los consejeros de Universidad, Investigación e Innovación, José Carlos Gómez Villamandos y de Justicia, Administración Local y Función Pública, José Antonio Nieto, además del presidente de la Diputación de Córdoba, Salvador Fuentes. Igualmente, en el atestado pabellón, en el que todos los rostros estaban cariacontecidos, se encontraba una amplia representación de miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y Protección Civil, así como de Policía Local. Presidiendo el altar, una sencilla corona de flores y unas velas con crespón negro. Antes del oficio religioso ha tomado la palabra el alcalde adamuceño, Rafael Ángel Moreno, afirmando que «venimos con el corazón herido por lo sucedido y pedimos por los fallecidos y por la pronta recuperación de los heridos».
La primera lectura ha estado a cargo del joven de 16 años Julio Rodríguez, uno de los héroes que acudieron en socorro de los afectados nada más producirse el siniestro.
Jesús Fernández inició la misa trasladando, a su vez su afecto y cercanía tanto a víctimas como a familiares y haciendo preces por el pronto restablecimiento de los heridos. «Se hizo noche oscura. 45 personas no llegaron al destino buscado», recordó, así como que «desde que el domingo pasado se apagaron las vidas de estas personas toda España ha quedado sumida en la tristeza». El obispo de Córdoba se ha servido de la parábola del buen samaritano para establecer un paralelismo con lo acontecido en Adamuz la tarde-noche del día 18. «El prójimo es aquel que practica la misericordia», en alusión a la actitud demostrada por los vecinos de Adamuz, Villafranca y otras localidades limítrofes, que acudieron en auxilio de los pasajeros de los convoyes siniestrados.
Y ante la pregunta de dónde estaba Dios en esos momentos, el obispo ha añadido: «Dios estaba vestido de blanco abriendo los quirófanos, en la Caseta Municipal, en los psicólogos, en los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, en los políticos que coordinaron el operativo...«. »Dios se hizo presente a través de las manos de sus hijos, que socorrieron a las víctimas. No pasaron de largo ante el sufrimiento. Salieron de sus casas con todo lo que tenían», añadió al final de la misa Rafael Prados, párroco de Adamuz, que también mostró su agradecimiento a los buenos samaritanos de su pueblo que se volcaron en ayudar desde el primer momento.
El obispo lamenta que «la confusión» de las autoridades impidiera dar los últimos sacramentos
Previamente a la misa, Fernández ha lamentado «la confusión» de las autoridades que impidió que los sacerdotes desplazados hasta el lugar del siniestro administraran los últimos sacramentos a los heridos.
«Creo que fue un momento de tanta confusión al que no estamos acostumbrados, ni tampoco las autoridades», ha afirmado el obispo de Córdoba, con anterioridad a la homilía.
En declaraciones a los medios de comunicación presentes en Adamuz, el obispo ha concretado que cabe la posibilidad de que no se tuviera en cuenta la opción de acceder a los sacerdotes al lugar de los hechos y que atendieran a las víctimas del suceso, porque «pensaban que los muertos ya están todos muertos y que los vivos, se les puede hacer algo por ellos». En este sentido, ha precisado que «esa falta de entendimiento pudo provocar dicha confusión, que a todos nos pilló un poco desprevenidos».
En contraposición, Fernández ha querido destacar la prontitud de la parroquia y de todos los vecinos del pueblo, y ha subrayado que «han hecho un despliegue impresionante, que también han servido y han ayudado mucho a las personas que no estábamos aquí en ese primer momento para hacernos la idea».