Imagen del DC-7 ubicado en MirafloresLa Voz

Historia de un despropósito: el avión de Miraflores que nunca despegó como centro cultural para Córdoba

El desmontaje, traslado, ensamblaje y decalaje del avión costó más de 130.000 euros a la ciudad

Ahora sí parece que va la vencida. El DC-7 instalado como una seta de temporada en terrenos del parque de Miraflores desde hace 15 años va a pasar a mejor vida, o a mejor chatarra, según se mire.

La historia se remonta a 1996, cuando la empresa Baquero Servicios Aéreos trajo a España dos aviones DC-7 de pasajeros construidos en los años 50, que habían sido reconvertidos para trabajar en la extinción de incendios. Eran aviones de gran tamaño y de carga en tierra y un cambio en los protocolos a la hora de combatir el fuego los condenó a quedarse en tierra definitivamente.

Durante años, sus siluetas fueron fácilmente divisables en el casi inoperante Aeropuerto de Córdoba, ya que fueron embargados por la entidad bancaria que había concedido el préstamo para su adquisición. Esa situación prolongada dio un giro cuando el piloto Francisco Agulló los adquirió. Uno de ellos fue desguazado en enero de 2010 y su morro y cabina tuvieron como destino Francia, en concreto el Museo Europeo de la Aviación.

Agulló cedió el segundo avión al Ayuntamiento de Córdoba para que se destinara a centro cultural y se procedió a su desmontaje para ubicarlo en Miraflores, junto al río Guadalquivir, en una zona verde y camino obligado para acceder al recinto ferial de El Arenal. Para trasladar ese armatoste, húbose de desmontarse (fuselaje, motores y sección de cola) y ser llevados a su ubicación empleando tres tráilers, uno de ellos de gran tonelaje y de dimensiones inéditas en la ciudad.

Vista frontal del DC-7La Voz

La ceremonia del traslado se asemejaba a aquellos desfiles de los antiguos circos cuando llegaban a una capital importante. En vanguardia, un grupo de moteros, seguidos por una comitiva de coches clásicos y, por último, los tres tráilers llevando las diferentes partes del cuatrimotor . Una parafernalia que hizo las delicias de los curiosos y de las personas habituadas a ver la marcha de las obras y comentar la jugada, como reflejan las imágenes que captó la televisión PTV-Córdoba.

Aquel 19 de marzo de 2011 se paralizaron importantes vías de comunicación de la ciudad mientras avanzaba la caravana que iba a colocar un avión en un sitio intrascendente y que, al final, ni fue equipamiento cultural ni hostelero y que también sufrió numerosos actos de vandalismo desde prácticamente el primer día. Un avión que lució, tras el 28 de junio de 2011, las escarapelas de «Córdoba 2016.Ciudad Europea de la Cultura» cuando la elegida fue San Sebastián. Y eso, por no hablar de los más de 130.000 euros que costó la broma de poner un avión que nunca despegó culturalmente hablando y que solo sirvió como decorado para las fotos de los paseantes. En 2019 se anunció su retirada y hasta este 2026 no se ha adoptado una solución definitiva que pasa por su desguace. Quedará solo como un vago recuerdo de lo que pudo ser y nunca fue, como tantas y tantas cosas en Córdoba.