Afiliados y simpatizantes del PP siguen lacomparecencia de Moreno en la noche electoral
Córdoba: crónica de una pérdida anunciada
El PP gana con claridad y sube en votos en la provincia, pero pierde un escaño y deja una noche marcada por el nuevo peso de Vox
La sede electoral del PP de Córdoba (el ya tradicional Hotel Center) ccelebró este domingo una nueva victoria electoral con cierta contención, alguna cara larga pero con la sensación de misión cumplida, aunque la noche terminó teniendo un sabor menos rotundo del que los populares habían imaginado durante buena parte de la jornada. El Partido Popular volvió a ser, con mucha distancia, la fuerza más votada de la provincia y superó los 184.000 sufragios, pero perdió un parlamentario andaluz por Córdoba y, sobre todo, la mayoría absoluta que hasta ahora sostenía Juanma Moreno. Una pérdida anunciada desde hacía semanas por las encuestas y sondeos internos, y que ha acabado condicionando gran parte de la lectura política del 17M.
Porque conforme avanzaba el escrutinio y se confirmaba el nuevo reparto de escaños, la noche dejó de ser únicamente una celebración del PP para convertirse en una debate mediático sobre la dependencia parlamentaria de Vox y sobre el nuevo equilibrio político andaluz.
El presidente provincial del PP, Adolfo Molina, trató de fijar desde el principio el marco de la victoria. Habló de «más de 184.000 cordobeses» respaldando a Juanma Moreno, agradeció la incorporación de «11.000 nuevos cordobeses» al proyecto popular y reivindicó que el PP sigue siendo «el partido de Córdoba y el partido de los cordobeses».
Adolfo Molina, desde el Hotel Córdoba Center
Los populares mejoraron incluso sus votos respecto a 2022, aunque el descenso porcentual y la redistribución provincial terminaron costándoles un diputado. Aun así, en la sede del PP se insistía en la amplitud de la diferencia: más de veinte puntos sobre el PSOE y más de treinta respecto a Vox.
Molina puso el acento en la estructura territorial y en la maquinaria electoral del partido, agradeciendo el trabajo de alcaldes, candidatos, las Nuevas Generaciones y más de 1.400 interventores y apoderados desplegados durante la jornada. El mensaje era claro: el PP sigue dominando políticamente Córdoba aunque el nuevo escenario parlamentario ya no sea el mismo.
Y precisamente ahí apareció Vox. La candidata por Córdoba, Paula Badanelli, compareció reivindicando que su formación vuelve a crecer y que será «decisiva» en la próxima legislatura. «Las urnas han hablado claro y Moreno Bonilla tendrá que escuchar a Vox», afirmó Badanelli, que vinculó el resultado de su partido a la posibilidad de impulsar «más vivienda, más empleo, más apoyo a las familias y menos impuestos».
Paula Badanelli (primera por la izquierda) junto al resto de candidatos y Manuel Gavira
La dirigente de Vox interpretó el resultado como una consolidación del crecimiento de su formación «elección tras elección» y aseguró que «esto no ha hecho más que empezar».
Ese mismo argumento fue utilizado por la izquierda, aunque en sentido contrario. La secretaria general del PSOE de Córdoba, Rafi Crespín, felicitó al PP por la victoria «como corresponde en democracia», pero intentó trasladar el foco hacia la pérdida de la mayoría absoluta de Moreno. Según defendió, «la movilización del voto progresista» había impedido que el PP mantuviera el control absoluto del Parlamento andaluz.
Los socialistas conservaron sus tres escaños por Córdoba y sumaron más votos que en 2022 —94.354, unos 3.500 más—, aunque el resultado volvió a quedar lejos de la capacidad de disputar la hegemonía provincial al PP. Crespín reconoció además que el PSOE no obtuvo los resultados que esperaba y pidió una «reflexión serena y profunda» para entender «la Andalucía de 2026» y volver a conectar con parte del electorado andaluz.
Rafi Crespín
La dirigente socialista advirtió también de que el nuevo escenario «no es una buena noticia para Córdoba ni para Andalucía», al considerar que el PP «va a necesitar a Vox para gobernar».
En el espacio situado a la izquierda del PSOE, la noche dejó dos lecturas distintas pero complementarias. Por un lado, Rosa María Rodríguez celebró que Por Andalucía mantenga su representación en Córdoba y reivindicó seguir siendo «la referencia de la izquierda transformadora» en la provincia. La parlamentaria electa insistió igualmente en que el PP «ha perdido la mayoría absoluta» y emplazó a Moreno a decidir si «abraza nuevamente» a Vox.
Noche electoral en la sede de Por Andalucía en Córdoba
Por otro, Adelante Andalucía logró entrar por primera vez en el Parlamento andaluz por Córdoba. La candidatura encabezada por Mariví Serrano obtuvo cerca de 36.000 votos y consiguió un escaño que la formación celebró como un punto de partida más que como una meta.
«Esto no es el final de nada, es el principio de un trabajo duro, pero muy ilusionante», señaló Serrano desde la sede de Adelante Andalucía, donde se reivindicó el resultado como una victoria política de un espacio que aspiraba a abrirse hueco propio en la provincia.
Así terminó la jornada electoral en Córdoba: con un PP que volvió a ganar con amplitud pero perdió parte del control institucional que había alcanzado en 2022; con Vox reclamando su peso; con el PSOE intentando convertir la pérdida de la mayoría absoluta de Moreno en el gran relato del 17M; y con las otras izquierdas celebrando haber resistido —e incluso crecido— en un mapa político que sigue girando, sobre todo, alrededor del dominio popular en la provincia.