Un ganadero pastorea a un rebaño de ovejas
Asaja Córdoba recuerda que las zonas con explotaciones ganaderas y cinegéticas tienen menos riesgo de incendio
Denuncia que «los agricultores están obligados a mantener muchas superficies de sus explotaciones sin poder labrarlas, ni limpiarlas»
La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) de Córdoba ya comunicó, y puso en valor, a través de nota de prensa el pasado día 16 de junio, la labor de los agricultores, ganaderos y los titulares de explotaciones forestales y cinegéticas como aliados en la lucha contra los incendios.
Asaja ya alertó entonces sobre el alto riesgo de incendio que va a estar presente todo el verano, dada la gran cantidad de vegetación existente en el campo, consecuencia de la alta pluviometría registrada este año. En este sentido, los pastizales y la vegetación arbórea y arbustiva se presentan con gran porte y en altas densidades, con el importante riesgo de incendio que tienen asociado. No se puede olvidar que se trata de material combustible, que, al secarse, supone un alto riesgo de incendio. Sin embargo, las explotaciones ganaderas y cinegéticas donde existe cabaña de ganado doméstico o especies de caza mayor se presentan pastoreadas, con los pastos más reducidos, y por ello, con un menor riesgo de incendio.
«Es un hecho innegable que las explotaciones en las que hay ganadería y actividad agraria, el riesgo de incendio se aminora muy notoriamente», señala Asaja en un comunicado. Es más, «en este tipo de explotaciones, en caso de declararse incendios, suelen ser de menor envergadura y por tanto, se puede luchar contra ellos en materia de extinción».
Los requisitos de la PAC
Asaja quiere insistir que «además del abandono y el despoblamiento rural, existen otras problemáticas que contribuyen a los incendios forestales, como son, por ejemplo, las obligaciones y las trabas que se exige a agricultores y ganaderos a través de la PAC». Por ejemplo, en los olivares, sigue siendo requisito obligatorio, para cobrar las ayudas de la PAC en su totalidad, mantener las cubiertas vegetales (pasto) todo el año. A pesar de que Asaja ha solicitado durante años poder eliminarlas (labrarlas) con la llegada del periodo estival, desde el Ministerio de Agricultura no se ha accedido a ello. Este problema se acentúa más, si cabe, en olivares de sierra, que suelen ser próximos o colindantes a superficies forestales, con el enorme riesgo de propagación de incendios que existe entre la interfaz agraria y forestal.
Igualmente, es la PAC, y en concreto las definidas como «Buenas Prácticas Agrarias y Medio ambientales (BCAM)» que «no permite a los agricultores labrar las parcelas de barbecho (no sembradas) hasta el mes de septiembre, lo cual contribuye a que todas estas superficies, presenten pastos espontáneos naturales, susceptibles de arder en caso de incendio».
Por añadir otro ejemplo más, las parcelas que han estado sembradas de cereal de invierno, o sea, todos los rastrojos de trigo, avena, cebada, etc, no se pueden labrar en las formas adecuadas (volteando la tierra) hasta que llega septiembre de cada año. De esta manera, solo se permiten labores verticales de mínimo laboreo que no frenan la propagación de incendios a su través.
En resumen, «los agricultores están obligados a mantener muchas superficies de sus explotaciones sin poder labrarlas, ni limpiarlas frente a incendios, ante las obligaciones de la PAC».