Gema Martín Del BurgoSamira Ouf

Gema Martín del Burgo, Ingeniera aeronáutica y consultora

«Ahora mismo casi todo el mundo viaja en avión»

La vicepresidenta de 'Ellas Vuelan Alto' ha estado esta semana en Córdoba para participar en el foro de Asfaco

Falta casi una hora para que comience el acto y para que al otro lado de las puertas del salón, el Foro Economía y Sociedad de Asfaco reuna a autoridades, empresarios y representantes del sector aéreo. Su sexagésima conferencia tiene esta vez como protagonista al Aeropuerto de Córdoba, una infraestructura que intenta dejar atrás décadas de expectativas para encontrar su lugar en el mapa de los vuelos comerciales.

Gema Martín del Burgo (Madrid, 1974) conoce bien ese mundo. Ingeniera aeronáutica, ha desarrollado durante más de 25 años una trayectoria que la ha llevado por compañías como Aena, Thales y Babcock. Actualmente trabaja como consultora de proyectos y desarrollo de negocio para empresas como Pegasus AeroGroup y Orbital, además de ser vicepresidenta de Ellas Vuelan Alto y vocal de la Junta Directiva del Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España. Antes de participar en el foro, atiende a La Voz de Córdoba para conversar sobre un sector que forma parte de casi toda su vida profesional.

Gema Martín Del BurgoSamira Ouf

- Córdoba ha recuperado los vuelos regulares después de muchos años. ¿Qué parte de oportunidad real y qué parte de aspiración de ciudad hay detrás de un relanzamiento como este?

- Desde el punto de vista de lo que supone abrir nuevas rutas y frecuencias con una ciudad como Córdoba, aparte de todo lo relacionado con el turismo y la conectividad de las personas, existe otro factor muy relevante: toda la actividad económica que se desarrolla alrededor.

Cuando un aeropuerto abre una nueva frecuencia o una nueva ruta, tiene un impacto directo no solamente sobre el turismo, sino también sobre la actividad económica, la inversión, el empleo, el desarrollo y la atracción de talento. Supone dotar a la ciudad, en este caso a Córdoba, de unas capacidades que pueden impulsar drásticamente su actividad económica.

- Tenemos dos grandes aeropuertos relativamente cerca y una conexión ferroviaria privilegiada, pese a los últimos incidentes. ¿Eso juega en contra del Aeropuerto de Córdoba o puede convertirse en una ventaja si encuentra su propio espacio?

- Existe desde hace tiempo un debate sobre cómo los trenes de alta velocidad podían llegar a acabar con las rutas aéreas cortas, como las que conectan Madrid o Barcelona con las distintas capitales de provincia.

El público que utiliza el tren y el que utiliza el avión es totalmente diferente. Es verdad que puede parecer que, si realizas en tren una ruta de dos o tres horas desde Madrid o Barcelona, no tiene mucho sentido desplazarte hasta un aeropuerto y perder más tiempo allí. Sin embargo, con el paso del tiempo hemos visto que no ha sido así y que las frecuencias aéreas siguen siendo altas.

El avión ofrece otro tipo de conectividad y creo que ambos medios de transporte son muy complementarios. Todo ello sin entrar a hablar de cuestiones como la sostenibilidad y la eficiencia energética, que desde el sector aeronáutico y aeroespacial defendemos ampliamente. Siempre se acusa mucho a la aviación de ser uno de los grandes contaminantes y, cuando analizamos y evaluamos los datos reales, vemos que no es así. Además, debe de ser el medio de transporte más seguro que existe actualmente.

- Se ha pasado de tener una actividad comercial casi inexistente a superar los 30.000 pasajeros prácticamente en un año. ¿Podemos hablar ya de un aeropuerto relanzado o todavía se encuentra en periodo de prueba?

- El establecimiento de un aeropuerto como una especie de hub, capaz de mantener un volumen regular de pasajeros, depende de muchos factores.

Como decía, la apertura de rutas favorece mucho la implantación de empresas y la atracción de personas, porque les proporciona esa capacidad para conectarse. Creo que el Aeropuerto de Córdoba todavía tiene que estabilizarse y debemos ir viendo cómo se desarrolla dentro de su entorno.

Andalucía cuenta con seis aeropuertos, pero también es una comunidad muy extensa, por lo que creo que está muy bien cubierta. Además, no debemos pensar únicamente en la conectividad directa. Abrir una ruta entre Córdoba y Barcelona ofrece la posibilidad de llegar a cualquier punto de Europa de una manera muy rápida.

No estamos hablando solamente de desplazarnos entre Córdoba y Barcelona o Madrid, sino de que, desde esos hubs, tienes conexión internacional con muchos destinos. Es un paso para abrir esa capacidad no solamente en el ámbito nacional, sino también hacia los principales destinos europeos.

Gema Martín Del BurgoSamira Ouf

Creo que debe producirse un crecimiento sostenido en el tiempo y durante los próximos años veremos cómo se mantiene. Las rutas son a veces caprichosas y dependen de muchísimos factores. Si realmente se atraen empresas e industria, se mantendrán en el tiempo. Si se atraen personas, universidades y talento que generen más trabajo en el futuro, probablemente será también un factor importante para el desarrollo del Aeropuerto de Córdoba.

- Las administraciones celebran la llegada de cada nueva ruta, pero las compañías miran los números. ¿Qué tiene que ocurrir para que una conexión deje de depender del entusiasmo institucional y pueda sostenerse por sí misma?

- Ahí intervienen muchos factores. Desde luego, cuando una ruta no es rentable, sabemos que una aerolínea tarda poco en eliminarla porque, efectivamente, son números.

También es relevante el papel que pueden desempeñar las administraciones públicas y el ámbito institucional. Hay que ayudar a promocionar esas conexiones y conseguir que se transformen y se traduzcan en inversiones reales. Es la pescadilla que se muerde la cola: esa inversión vuelve a generar tráfico y movimiento de personas.

Existen múltiples factores que afectan a la continuidad de una ruta, pero las administraciones públicas también tienen un papel importante. No depende únicamente de las empresas. Las instituciones pueden apoyar de alguna manera el mantenimiento de un determinado nivel de actividad que permita conservar esas rutas aéreas.

- ¿Qué es más importante ahora para Córdoba: buscar nuevos destinos o conseguir que Barcelona y Gran Canaria aumenten sus frecuencias y se consoliden?

- Todo es bueno. Abrir nuevas rutas siempre resulta interesante, pero mantener y consolidar determinadas conexiones es crítico, especialmente cuando ya se ha generado ese intercambio en el ámbito industrial o de atracción de talento.

Es fundamental que esas rutas se mantengan y se asienten como conexiones principales. Eso ayudará después a mirar hacia otros destinos.

- Se presta mucha atención a los turistas que pueden llegar, pero quizá menos a los cordobeses que deben llenar los vuelos de salida. ¿Cree que existe demanda suficiente en Córdoba y su provincia para viajar en avión?

- Creo que sí. Ahora tenemos la suerte de que el acceso al transporte aéreo no es como hace 30 años. Ahora mismo, casi todo el mundo viaja en avión.

Como comentabas, no hablamos únicamente del turismo que entra o sale de Córdoba. Por las propias características de la ciudad, debería existir un volumen suficiente para mantener el atractivo de venir a Córdoba y también para que los cordobeses puedan salir hacia otros lugares de España y Europa.

Pero la actividad económica e industrial es fundamental. Generar industria y desarrollar las universidades y la formación dentro de Córdoba o de la provincia producirá una demanda muy necesaria para mantener también ese volumen de pasajeros.

- Después de más de 25 años trabajando en el sector, ¿sigue conservando la misma fascinación por la aviación o conocerla desde dentro le ha quitado algo de romanticismo?

- Qué va, al contrario. Tengo que decir que accedí al sector aeronáutico sin ninguna vocación.

Escuchamos muchas veces testimonios de personas que dicen que soñaban con volar desde que tenían cuatro o cinco años. Yo no tenía vocación aeronáutica ni referentes. Me gustaba estudiar, me gustaban la física y las matemáticas y sacaba buenas notas.

Cuando llegó el momento de elegir una carrera universitaria, dudé entre Aeronáutica y Telecomunicaciones. Finalmente elegí Aeronáutica y hasta hoy. Cada vez estoy más enamorada del sector porque permite desarrollar una profesión maravillosa.

El ámbito aeronáutico es muy exigente tecnológicamente, pero permanece siempre en la vanguardia. Toda la tecnología, los sistemas de seguridad y la precisión que exigen tanto un avión como un satélite lo convierten en un sector apasionante.

El sector aeronáutico y aeroespacial engloba tanto la aviación como el espacio. Cuenta con un nivel tecnológico, de desarrollo y de innovación muy alto. Además, no solamente permite trabajar desde el punto de vista de la ingeniería o de los proyectos. Existe una gran cantidad de funciones que pueden desarrollarse dentro de la profesión. No debemos pensar únicamente en los ingenieros aeronáuticos.

También tiene una vocación de servicio a la sociedad. La conectividad aérea permite ir de una punta a otra del mundo, visitar a la familia o trabajar en otros países. Pero el ámbito aeronáutico es mucho más amplio. Hoy estamos hablando de aeropuertos y aerolíneas, pero también hablamos de drones y de toda su capacidad comercial, de vigilancia y de seguridad, especialmente ante las demandas de la situación geopolítica actual.

Hablamos también del espacio y de los satélites. Todos utilizamos satélites diariamente a través de nuestros teléfonos y de nuestros sistemas de movilidad, y estamos viendo el regreso a la Luna y el desarrollo de la exploración espacial.

El sector está presente en muchísimos ámbitos. Aprovechando que se celebra el Gran Premio de Fórmula 1 en Madrid, desde Ellas Vuelan Alto vamos a organizar un acto de divulgación sobre la tecnología aeronáutica y aeroespacial aplicada a la Fórmula 1. El 85% de los ingenieros que trabajan en Fórmula 1 son ingenieros aeronáuticos. Tenemos una capacidad de expansión muy grande dentro de la sociedad.

Entré en este mundo sin una vocación real. Comencé trabajando en ingeniería y después pasé por la gestión de proyectos, los programas, el área comercial y la dirección de equipos multidisciplinares. He pasado por muchos puestos y funciones diferentes.

Gema Martín Del BurgoSamira Ouf

He trabajado desde los equipos instalados en los aeropuertos para el movimiento de las aeronaves hasta las plataformas no tripuladas, que son parte de aquello a lo que me dedico actualmente. También he trabajado en cuestiones relacionadas con la seguridad y el espacio. Existe tanta capacidad para moverse y aprender cosas nuevas que todos los días descubro dentro del sector algo de lo que enamorarme.

- ¿En cuál de ellos se ha sentido más cómoda y cuál le ha resultado más apasionante?

- Creo que eso también depende de la evolución y la transformación que las personas vamos experimentando a lo largo de nuestra trayectoria profesional.

Comencé como ingeniera trabajando en el área de ingeniería y me gustaba. Sin embargo, conforme fui cambiando de función, descubrí otras cosas que me atraían más.

Por ejemplo, actualmente me siento más cómoda trabajando en la estrategia, comprendiendo la visión del cliente y aportando soluciones que diseñando un sistema. Cada persona encuentra aquello a lo que quiere dedicarse.

También depende mucho del área. Cuando llevas muchos años trabajando en lo mismo, puedes acomodarte y sentir la necesidad de buscar algo diferente. No significa que te guste más o menos, sino que evolucionas.

Al final, todas las áreas están relativamente relacionadas. Quizá el espacio sea un poco más diferente y probablemente sea el ámbito que menos he explorado. Precisamente por eso me apasiona y me gustaría profundizar un poco más en él durante los próximos años.

Gema Martín Del Burgo durante la entrevistaSamira Ouf

- ¿Las mujeres siguen necesitando asociaciones específicas para hacerse visibles en el sector o el verdadero reto está en alcanzar los puestos donde se toman las decisiones?

- En el sector aeroespacial necesitamos trabajar en ambas direcciones. Ellas Vuelan Alto nació hace ocho años como una asociación con un objetivo muy claro: visibilizar a las mujeres que ya trabajaban en el sector aeronáutico, potenciar su papel y crear referentes para las futuras generaciones. Queremos atraer a más niñas porque el sector, como comentaba, es apasionante, tecnológicamente avanzado y también está bien remunerado.

Podríamos hablar durante horas sobre las distintas barreras a las que se enfrentan las mujeres en los diferentes ámbitos laborales. Esas barreras tienen también consecuencias sobre la remuneración.

Lo vimos durante la pandemia y sucede igualmente en las etapas de conciliación familiar. Cuando en una familia hay que prescindir del trabajo de una persona, generalmente se prescinde del sueldo más bajo. Las mujeres, por regla general, continúan teniendo salarios más bajos desempeñando la misma función, por lo que son ellas quienes dejan de trabajar. De ese modo, volvemos nuevamente al estancamiento profesional.

Es una pena porque las mujeres somos el 50% de la sociedad y estamos desaprovechando el 50% del talento. Desde la asociación queremos animarlas a que apuesten por este sector. Creo que debemos seguir haciéndolo porque los porcentajes actuales han aumentado algo respecto a los de años atrás, pero durante muchísimo tiempo la evolución permaneció prácticamente plana. No existía una iniciativa clara que impulsara ese cambio.

Cuando entré en la universidad, aquel año se duplicó el número de mujeres matriculadas en Ingeniería Aeronáutica: pasamos aproximadamente del 10% al 20%. Después de 20 años, ese porcentaje se había mantenido entre el 20%, el 22% y el 24%. El año pasado fue la primera vez que la Universidad Politécnica de Madrid alcanzó un 31% de mujeres matriculadas.

Debemos continuar trabajando en esa visibilidad y creando referentes que atraigan a las niñas hacia el sector. Pero también resulta fundamental ocuparse del desarrollo profesional de las mujeres cuando ya han entrado y han comenzado su carrera. Tenemos que ayudarlas a vencer todas esas barreras que, desgraciadamente, todavía existen. No es una cuestión de cuotas. Los puestos de decisión y de poder continúan ocupados por hombres en la mayoría de las compañías.

Desde Ellas Vuelan Alto hemos identificado las actuaciones que podemos desarrollar a lo largo de las diferentes etapas profesionales. Trabajamos desde una fase temprana, para despertar el interés de las niñas por este sector, hasta con mujeres que llevan diez o doce años trabajando, se sienten estancadas y no saben muy bien por dónde continuar. Contamos con actividades orientadas a cada etapa del desarrollo profesional.

También quiero aclarar que Ellas Vuelan Alto es una asociación de hombres y mujeres, no una asociación exclusivamente de mujeres. Todos trabajamos juntos para potenciar el talento femenino dentro del sector.

Quienes pueden tomar actualmente las decisiones con capacidad para influir sobre el desarrollo profesional de muchas mujeres son quienes ocupan los puestos de poder, y en su mayoría son hombres. Ellos también deben estar convencidos de que aumentar el número de mujeres en sus organizaciones es positivo para las empresas y para la sociedad.

- Entiendo que nunca ha tenido miedo a volar.

- Le sorprendería la cantidad de ingenieros aeronáuticos que tienen miedo a volar (ríe). Yo no tengo miedo; de hecho, me gusta volar. Sin embargo, hay muchas personas que no se encuentran cómodas haciéndolo.

Siempre me ha llamado mucho la atención saltar en paracaídas, pero creo que no me atreveré a hacerlo nunca.

Gema Martín Del Burgo, vista por Samira Ouf

- Como ingeniera aeronáutica, ¿qué le diría a alguien que tenga miedo a volar?

- Le diría simplemente que mirase las estadísticas.

Es verdad que cualquier incidente o accidente aéreo alcanza una repercusión muy dura. Sin embargo, si se comparan los números con la probabilidad de sufrir un golpe o un accidente en el coche que utilizamos todos los días, probablemente nos asustaríamos y dejaríamos de coger el coche.

Hay determinados momentos del día en los que más de 12.000 aviones vuelan simultáneamente en todo el mundo, muchos de ellos con 200 o 300 pasajeros. El volumen de personas que se desplaza en avión demuestra que actualmente es el medio de transporte más seguro.

Las turbulencias pueden resultar molestas. A veces se produce algún pequeño susto y, cuando ves algo extraño, puedes inquietarte. Sin embargo, los niveles de seguridad exigidos en el diseño, la fabricación, la certificación y la operación de las aeronaves son extremadamente estrictos. Hay que tener la garantía de que se va a volar con seguridad.