Presentación de la medición de la huella de carbono 2025 de la Mezquita Catedral de CórdobaCabildo Catedral

La Mezquita-Catedral de Córdoba reduce un 15,4% su huella de carbono

El consumo de electricidad concentra el 81% de las 93,01 toneladas de CO₂ equivalente contabilizadas en 2025

La huella de carbono de la Mezquita-Catedral de Córdoba se ha reducido un 15,4% en un año. Las emisiones contabilizadas pasaron de 109,94 toneladas de dióxido de carbono equivalente en 2024 a 93,01 en 2025, casi 17 toneladas menos, según el segundo estudio elaborado por Greening Consulting para el Cabildo Catedral.

La comparación ha sido posible porque el primer análisis fijó en 2024 una línea de partida. El nuevo cálculo ha mantenido la misma metodología y los mismos límites organizativos, de acuerdo con el GHG Protocol, uno de los estándares internacionales para medir emisiones de gases de efecto invernadero.

La presidenta del Club de Córdoba para la Unesco (CUCO), Carmen de Prado, ha explicado que el valor de esta segunda medición está en poder observar la evolución del monumento. «El año pasado se estableció una línea base y este año podemos comparar y ver cómo evoluciona el monumento en sus emisiones», ha señalado.

De Prado ha resumido el proceso como un ejercicio de «medir, evaluar y actuar, pero siempre con información objetiva», y ha agradecido a Greening que realizara el trabajo de manera gratuita, pro bono.

El canónigo portavoz del Cabildo, José Juan Jiménez Güeto, ha calificado el resultado de «satisfactorio» y «una buena noticia», aunque ha insistido en que el estudio no busca solo recopilar datos o cumplir un expediente. «No se trata solamente de registrar datos y tenerlos como un elemento decorativo para cumplir un cierto expediente», ha afirmado. La información obtenida, ha añadido, debe servir para establecer medidas que reduzcan el impacto de la actividad del monumento.

La electricidad, principal fuente de emisiones

El consumo eléctrico generó 75,64 de las 93,01 toneladas de CO₂ equivalente calculadas, en torno al 81% del total. Estas emisiones bajaron un 17,74% respecto a 2024.

El descenso no responde solo a un menor consumo: la electricidad utilizada se redujo un 5,68%, y el resto de la caída procede de unos factores de emisión más bajos de las compañías suministradoras.

Las emisiones directas sumaron otras 17,37 toneladas, un 2,8% menos que el año anterior. Este apartado incluye el gas natural, los vehículos corporativos, la maquinaria y el grupo electrógeno. La reducción se debió sobre todo al menor uso de gas y a los 2.240 kilómetros menos recorridos por los vehículos del Cabildo.

Para dimensionar las 93,01 toneladas, el gerente general y de sostenibilidad de Greening, David González, ha recurrido a las emisiones medias por habitante. Según la referencia que usa la consultora, cada español genera unas 4,5 toneladas anuales. «El año pasado la huella equivalía aproximadamente a 24 personas y ahora, con la reducción del 15%, estamos hablando de entre 20 y 21», ha explicado González. Las emisiones de 2025 serían similares a las de unos 20 turismos de gasolina durante un año.

Presentación del informe sobre la huella de carbono 2025 en la Mezquita CatedralCabildo Catedral

González ha relacionado el nivel de consumo con las características del propio edificio. La Mezquita-Catedral usa una iluminación tenue, pensada para favorecer la contemplación, y no necesita la intensidad de otros monumentos donde la luz resulta imprescindible para mostrar las obras expuestas. «La naturaleza del monumento hace que su demanda y su intensidad energética en la actividad diaria sean menores», ha indicado. Esa circunstancia, a su juicio, abre la posibilidad de seguir reduciendo las emisiones e incluso avanzar hacia la neutralidad en carbono mediante planes de reducción y compensación.

El 80% de la instalación eléctrica, renovada

Jiménez Güeto ha cifrado en cerca del 80% la parte de la instalación eléctrica del monumento ya renovada. Las intervenciones en cubiertas y otros espacios han permitido cambiar progresivamente el cableado y sustituir las luminarias por sistemas LED o de bajo consumo.

El siguiente paso será actuar sobre la iluminación exterior. El Cabildo y el Ayuntamiento trabajan en un proyecto para reemplazar los grandes reflectores por equipos de menor consumo. «Ahí vamos a reducir ese impacto de una manera interesante», ha afirmado el portavoz, que no ha concretado plazos, aunque confía en que la nueva iluminación esté disponible «muy pronto».

La protección monumental impide instalar placas solares en la Mezquita-Catedral. El Cabildo estudia, sin embargo, incorporar energía fotovoltaica en otras dependencias de su propiedad, entre ellas naves situadas en polígonos industriales.

El alcance 3 queda fuera del cálculo

Las 93,01 toneladas no recogen todas las emisiones indirectas que podrían relacionarse con la actividad del monumento. El estudio ha contabilizado el alcance 1, correspondiente a las fuentes controladas directamente por el Cabildo, y el alcance 2, asociado a la electricidad adquirida.

Queda pendiente el alcance 3, que puede incluir las emisiones vinculadas a proveedores, compras, residuos, desplazamientos y otras actividades sobre las que la institución no ejerce control directo. El propio informe plantea como próximo reto recopilar la información necesaria para incorporarlas progresivamente.

El estudio tampoco ha permitido determinar si el incendio de agosto de 2025 tuvo alguna repercusión apreciable en el resultado anual. Preguntado por esta cuestión, González ha señalado que el cálculo se hizo a partir de facturas, rendimientos y registros generales del ejercicio, sin bajar a un análisis mensual de cada actividad. «No podría dar una respuesta precisa. En mi opinión, no debería haber sido tan significativo», ha manifestado. Para conocer su incidencia habría que analizar los consumos registrados durante el incendio y las labores de restauración posteriores.

Jiménez Güeto ha planteado que, de haber existido algún efecto, podría haber sido al alza por los trabajos realizados tras el fuego. Esta posibilidad, no obstante, no aparece cuantificada en el estudio.

Nuevas mediciones

La institución también trabaja con la Universidad de Córdoba en el estudio de sus fincas forestales y de espacios como el Santuario de Linares. Próximamente presentará otro análisis sobre los beneficios ambientales del Patio de los Naranjos y ultima un proceso de acreditación europea relacionado con la gestión de residuos.

La medición forma parte de la estrategia que el Cabildo inició en 2023, cuando creó el equipo de sostenibilidad. Un año después elaboró su primera memoria y celebró las primeras jornadas dedicadas a esta materia.

La segunda memoria se presentará en los próximos meses. En noviembre se celebrarán también las segundas Jornadas de Sostenibilidad de la Mezquita-Catedral, que en esta ocasión tendrán carácter internacional.

Jiménez Güeto ha asegurado que el objetivo no es solo haber sido el primer monumento Patrimonio Mundial en disponer de una memoria de estas características. «Queremos mantenernos y ser todavía más eficientes», ha afirmado.

¿Qué es la huella de carbono?

La huella de carbono estima los gases de efecto invernadero que genera, directa o indirectamente, una persona, una organización, una actividad o un producto. Los distintos gases se convierten a una unidad común —toneladas de CO₂ equivalente— a partir de datos como el consumo eléctrico, los combustibles usados, los desplazamientos o los residuos generados.

El concepto viene de la «huella ecológica», desarrollada en los años noventa, aunque la expresión «huella de carbono» empezó a usarse a finales de esa década. Quien la popularizó fue BP: la petrolera lanzó en 2004 una calculadora para que cada ciudadano midiera sus emisiones y promovió después la idea de una «dieta baja en carbono», en una campaña diseñada por Ogilvy & Mather. Según sostiene el historiador de la ciencia Geoffrey Supran (Universidad de Harvard), aquella estrategia trasladaba al individuo una responsabilidad que hasta entonces recaía sobre todo en las grandes industrias y los sistemas de producción.

La crítica no niega que puedan calcularse las emisiones. Cuestiona qué actividades se incluyen, qué factores de conversión se aplican y cómo se comunica después el resultado. Una organización puede reducir su huella contabilizada sin que su impacto ambiental real baje en la misma proporción. También se discute si compensar con árboles o créditos de carbono equivale a reducir emisiones de verdad.

La medición se incorporó más tarde a las políticas de sostenibilidad de la Agenda 2030, aunque el concepto es anterior a su aprobación en 2015. Sus resultados piden cautela: que una reducción coincida con ciertas medidas no prueba que sean su causa. Atribuírselo sin más caería en la falacia cum hoc ergo propter hoc, que confunde correlación con causalidad. Para establecer esa relación hay que saber qué consumos bajaron, por qué lo hicieron y si se mantuvieron la metodología y los límites del cálculo.