Felicia Galindo, directora de Arte y Proyectos de EulenArt
Felicia Galindo, directora de Arte y Proyectos de EulenArt
«La exposición es de un nivel altísimo y bien podría ser una de las grandes en las capitales europeas»
'El despertar a la vida: infancia y adolescencia en el Antiguo Egipto' se puede visitar hasta abril en Vimcorsa y en la Sala Orive
Al frente del montaje de ‘El despertar a la vida: infancia y adolescencia en el Antiguo Egipto’ ha estado Felicia Galindo, codo con codo con las tres comisarias de la muestra y al frente de un equipo de profesionales de EulenArt, empresa de la que es directora de Arte y Proyectos.
Todo comenzó hace unos años, cuando el grupo Eulen cumplió 60 años. Para conmemorar esta efemérides, organizaron una exposición titulada ‘Hijas del Nilo’ que, precisamente, versaba sobre el Antiguo Egipto. Aquella muestra del madrileño Palacio de las Alhajas les abrió las puertas y a partir de ahí estuvieron al frente varios años del montaje de ‘Las edades del hombre’, de la exposición de Ai Weiwei en la Catedral de Cuenca, del Espacio Canogar en Toledo o de la muestra ‘Vía mística’ de Bill Viola, entre otras.
Como explica Galindo, «nos dedicamos a montajes que van más allá de lo convencional», con una característica, que es como el sello de la casa, y que consiste en cambiar el aspecto de los espacios que acogen las exposiciones, algo que se puede comprobar desde ahora en la Sala Vimcorsa.
-Se ha recordado antes de la exposición que ésta aborda una materia inédita, con escasa bibliografía, como es la infancia y la juventud en el Antiguo Egipto. ¿Cómo ha influido en el montaje de la exposición el hecho de que exista tan escaso material previo? ¿Ha sido un inconveniente o un estímulo al ir abriendo camino?
-Ha sido un estímulo porque las comisarias son muy rigurosas, han contactado con los mejores profesionales, tanto para ver las piezas de que se podía disponer como para ver la bibliografía. Hay gente que ha estudiado sobre el tema y han empezado a abrir el canal para seguir tirando y poder hacer el discurso narrativo. Sin haber mucho sí que hay de manera transversal en otras exposiciones en las que el tema se ha tratado, de manera que ahí conjugaban el handicap de querer llegar a más, que siempre es más enriquecedor, con la parte de al ser inédito ver qué planteamiento le damos. Entonces, para mí, ese binomio es muy bueno, muy potente para estimular la exposición.
-¿Qué colaboración habéis encontrado por parte de instituciones y museos al pedirles piezas que, imagino, habitualmente no se le piden?
-La respuesta siempre es muy buena, pero esto también es gracias tanto a la parte del comisariado, que está muy relacionada con los egiptólogos a nivel internacional, porque tanto Esther como Maite dirigen una excavación en Oxirrinco, y Esther es la directora de la parte de Egiptología en el Museo Arqueológico Nacional. Ahí, la predisposición de esos compañeros y colegas es muy buena, y también es verdad que nosotros, desde EulenArt, llevamos tiempo haciendo exposiciones con bastante rigor y eso, tanto a las instituciones como a los museos que nos prestan, les da muchas garantías.
Todo se ha medido para que quede en su justa medida
-¿Se ha hecho un discurso expositivo accesible a todos los públicos?
-Sí, es accesible para todos los públicos y también está reforzado por dos maquetas tiflológicas accesibles e inteligentes y un ‘videomapping’ que es para gente con baja visión, que representa una parte del cuchillo mágico que se proyecta a pared para que todo eso resalte y pueda ser apreciado porque es una de las piezas estrella de la exposición. Es verdad también que todo está a cota cero, por lo que la accesibilidad universal es total. Por parte del Ayuntamiento se ha hecho un esfuerzo con los colegios para que también se pase todo al lenguaje infantil. La accesibilidad es muy buena y está reforzada con mucho estimulo para que sea cada vez mayor.
-Las exposiciones hasta hace poco eran las piezas con unas someras descripciones en unas cartelas. En este caso se complementa con un audiovisual inmersivo. ¿Es éste ya un elemento imprescindible para toda exposición, buscar otros atractivos más allá de las piezas y del discurso académico?
-Aquí voy a dar mi opinión personal. Ha habido una temporada en la que todo era la pieza y se buscaba ese rigor científico, y lo que saliese de ese bloque parecía que no se entendía. Después nos hemos ido al polo opuesto, a que todo tenía que ser audiovisual, inmersivo, ‘mapping’, ‘videomapping’, etcétera. Y al final la gente, todos los que consumimos exposiciones, lo que buscamos es una experiencia. Pero no queremos olvidarnos de la parte del rigor científico ni tampoco queremos dejar atrás esa parte de que nos sorprenda. Tampoco se nos puede olvidar toda la parte estética, que todos los estimulos estéticos tiene que estar muy bien calibrados para poder unir todo. Aquí, por parte de las comisarias, el rigor científico está; por parte de esa experiencia que se ha conseguido por parte de nuestro director de contenidos, Pablo Corbacho, está; hay una museografía muy cuidada por parte de nuestra dirección facultativa y todo eso se ha medido para que quede en su justa medida, sin irnos a la parte más densa del rigor científico ni tampoco al guau de la experiencia inmersiva, sino que todo el que venga encuentre ese equilibrio. Eso es lo que hemos pretendido porque soy partidaria de que la experiencia física tiene que estar pero hay que apoyarse en las nuevas tecnologías para poder desarrollar toda esa parte educativa.
Córdoba, con esta exposición, se coloca en la primerísima fila de lo que son las exposiciones a nivel nacional e internacional
-La exposición se divide en dos espacios: Vimcorsa y Orive. ¿Por dónde recomienda empezar?
-Por Vimcorsa. Tienes que ver Vimcorsa, comprender Vimcorsa, que está muy bien explicada, porque lo han hecho de una manera magistral, hacer todo el recorrido y después ya entiendes perfectamente el audiovisual de Orive. Es una continuación, un complemento que te hace reforzar todo lo que has visto en Vimcorsa. Es poner la guinda al pastel. Además hemos hecho que el edificio de Orive juegue a nuestro favor, de tal manera que cuando la gente entre se va a sorprender mucho y va a entender porqué juega a nuestro favor el propio edificio.
-Por último, ¿qué huella cree que dejará en Córdoba esta exposición?
-Córdoba tiene mucho patrimonio pero es verdad que con esta exposición se coloca en la primerísima fila de lo que son las exposiciones a nivel nacional e internacional. Como ha dicho el alcalde, es de un nivel altísimo que bien podría ser una de las grandes exposiciones en las capitales europeas. Es una apuesta muy fuerte por parte del Ayuntamiento, muy bien llevada y muy sólida porque no pierde ninguno de los pilares que debe tener una exposición. Para mí, va a ser una de las grandes exposiciones de 2026.