Estado actual de la ermita de la AuroraJC

Córdoba tendrá restaurada en cuatro meses la ermita de la Aurora

Urbanismo aprovechará los trabajos para ver qué solución se le da al muro de hormigón que afea el espacio

Ya han comenzado los trabajos para la restauración de los restos de la ermita de la Aurora, en la calle San Fernando. Finalmente se ha puesto en marcha este proyecto de la Delegación de Centro Histórico que ejecuta la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) por un importe de 43.142 euros y un plazo de ejecución de cuatro meses.

Los operarios llevan una semana trabajando y ya es visible el desbroce de la tupida vegetación que tanto inutilizaba el espacio como ha sido causante del deterioro de la muralla. La delegada de Centro Histórico, Lourdes Morales, ha informado de que además de esta intervención se procederá a la renovación del convenio existente con la asociación de vecinos La Axerquía para que gestionen el uso de este espacio.

La intervención

La arquitecto de la GMU, Carmen Chacón, ha explicado que lo primero que se hará será un nuevo análisis de las patologías, dado que el informe anterior se hizo para la redacción del proyecto antes de los grandes episodios de lluvias caídos en los últimos meses. A continuación se llevará a cabo una limpieza exhaustiva y se desinfectará toda la ermita de la Aurora para evitar la proliferación de nuevo de líquenes y de plantas de diverso tipo.

Chacón ha comentado que el problema estriba en que la muralla divide la ciudad a dos niveles distintos. La parte trasera a la de la calle San Fernando está cuatro metros más alta y eso hace que ese subsuelo transmita mucha humedad a los sillares de la muralla, que son de calcarenita, un material tan poroso como absorbente.

Además de las recomposiciones volumétricas que «sean compatibles y reversibles», ha añadido que se elaborará un protocolo de «mantenimiento y de conservación para que no volvamos a esta situación» en la que la vegetación salvaje ha invadido el espacio con los consiguientes daños.

El muro de hormigón

Por su parte, el jefe de la Oficina de Arqueología de la GMU, Juan Murillo, ha insistido en la complejidad de los trabajos que se van a llevar a cabo. Ha calificado como «el gran reto» que deben afrontar como es la integración de los restos que subsisten de la ermita de la Aurora con el muro de hormigón con el que la empresa municipal Vimcorsa solventó en su día un desplome de la muralla y que afea el espacio.

En su opinión, los trabajos que se van a desarrollar en los próximos cuatro meses deben servir de «reflexión» para ver qué se hace con este muro hormigonado en un futuro, en otra nueva fase de intervención en la ermita.

El presidente de la GMU, Miguel Ángel Torrico, ha subrayado que esta intervención se encuadra dentro de esa línea de recuperación del Casco Histórico «que es una de las línes principales del alcalde» y en las que están el convento de Regina, el de Santa Clara, el molino de la Albolafia, el Alcázar de los Reyes Cristianos y «muy pronto» el edificio de la calle Ambrosio de Morales que es la sede de la Real Academia de Córdoba.