Veintiuno (2026)Cedida

Veintiuno llega a Córdoba con su pop brillante y un directo renovado

La banda actúa este sábado en la Sala Impala con nuevas canciones y algunas «más escondidas»

Veintiuno aterriza este sábado 21 de marzo en la Sala Impala de Córdoba en uno de los momentos más sólidos de su trayectoria, con un directo en evolución y una gira de salas que les está sirviendo para ajustar —y casi rehacer— su propuesta sobre el escenario. No es una simple continuidad del tour anterior, sino una segunda vida del mismo. «Recibimos como la segunda parte de la gira que comenzó el año pasado, con nuevas canciones, nueva escenografía», explica Yago Banet a La Voz de Córdoba.

Ese planteamiento se traduce en un concierto que no está cerrado del todo. Ni siquiera entre ciudades consecutivas. «No es el mismo repertorio el de Granada que el de Almería que el de Córdoba», señala el bajistya, dejando claro que lo que se verá en Impala será una versión concreta —y única— del momento actual del grupo. En ese repertorio ya conviven temas recientes como Vidas pasadas, publicado en febrero, con el material de La balada de Delirio y Equilibrio, último álbum hasta la fecha, pero también con canciones antiguas revisitadas: «Les hemos dado un sonido más acorde al de nuestro último single, como para que todo tuviera un buen empaque».

El formato sala es clave en ese proceso. Más que un simple cambio de aforo, es otra manera de plantear el concierto. «Tenemos más tiempo de repertorio, podemos probar cosas, bajar los decibelios o tocar canciones más escondidas», explica Banet. Y, sobre todo, cambia la relación con el público. «En un festival estamos muy altos, muy lejos, y en una sala estás sacudiéndole el sudor a alguien».

En ese contacto directo es donde el grupo mide realmente qué funciona. Hay canciones que ya son intocables. «Si vamos a Córdoba y no tocamos La vida moderna, igual nos tiene que escoltar la policía», bromea. Otras, en cambio, han ido creciendo sobre la marcha, como Estarás, que ha pasado de ser una pieza secundaria a consolidarse en el repertorio. Esa evolución, en el fondo, resume bien el momento de la banda.

El crecimiento del grupo también se percibe fuera del escenario. «Nos juntábamos en la ranchera de mi padre y poníamos cada uno cincuenta euros para bajar a tocar… ahora es al revés». Ese salto se ha confirmado recientemente con su participación como teloneros de La Oreja de Van Gogh en el arranque de su nueva gira. Para él, además, tiene un componente personal muy claro: creció escuchando en cassette El viaje de Copperpot, uno de los discos más emblemáticos del grupo. «Ese disco me lo sé de pe a pa… y ahora vamos a abrirles, es una locura», apunta Banet.

Aun así, Veintiuno insiste en que todo sigue girando en torno a lo mismo. No al tamaño del escenario ni a la producción, sino a las canciones. «Puedes poner mucho fuego artificial, pero si no tienes una canción que haya calado… no funciona», afirma.

La cita es este sábado en Córdoba, en la Sala Impala.