Gajes del oficio astromántico

Love of Lesbian inauguran los conciertos en la Axerquía del Festival de la Guitarra de Córdoba con un público entregado que mereció mejor sonido y actitud

Love Of LesbianSamira Ouf

Uno de los platos fuertes de esta nueva edición del Festival de la Guitarra era - ha sido- contar con Love of Lesbian en su programación, inaugurando los conciertos en la Axerquía. No es esta una gira más de los catalanes, sino una despedida -sostienen que puntual- en su trayectoria como grupo. Podíamos esperar, pues, a unos tipos agotados, cansados de bolos y festivales, aplastados por la responsabilidad de mantener una altura creativa que ellos mismos se exigen, y de alguna manera fue lo que anoche ofrecieron en el teatro al aire libre: cierta desgana solo superada por la profesionalidad y las horas de ensayos, escenarios y carretera.

Si bien se les sigue etiquetando/considerando como representantes de un sonido indie reconocido particularmente en sus primeros álbumes en castellano - comenzaron cantando en inglés- sería absurdo seguir por ahí, porque Love Of Lesbian juegan en la champions league desde hace tiempo, sobre todo con la publicación de El Poeta Halley (2018) verdadero punto de inflexión en su carrera discográfica. Hay que reconocerles que desde entonces han tratado de mantener un pulso al menos similar a lo que ese álbum supuso no solo en cuanto a canciones memorables sino por unos niveles compositivos y de producción que lo convierten en un disco imprescindible de la música pop contemporánea española.

Love Of LesbianSamira Ouf

‘Ejercito de salvación’ es el último álbum hasta la fecha y el motivo de esta gira que les ha traido a Córdoba y a una noche excesivamente calurosa. Fue con la canción que abrieron el concierto y ya se adivinaban algunos problemas de sonido que sobre todo afectaban al cantante, Santi Balmes, o eso parecía. Balmes, no obstante, estuvo toda la noche buscando el tono correcto con un solo auricular. La otra oreja quedó libre para monitores, como buen chico de la vieja escuela.

Se podría achacar al calor la pachorra de Balmes, pero también a la edad, al exceso de bolos, a la tremenda cabeza preñada de juegos de letras y versos afilados o a la preocupación que mostró ante la llegada de laextremaderecha, turra política que parece inevitable en estos benditos tiempos donde lo que se padece es más el totalitarismo independentista o la mafia gubernamental que el fascismo en ciernes. En fin, la advertencia fue previa al bis. Hasta entonces había circulado una medida colección de canciones con un set list que no cargó la suerte en ningún álbum en concreto , que rescató otras que no suelen encajar en los festivales y que dio la sorpresa con Pope, bajista de Supersubmarina, que apareció para acompañar a la banda en una excelente versión de Viento de cara que Santi Balmes bordó recordándonos al cantante que todos esperábamos.

Pero también hubo momentos algo criminales, como el destrozo que sufrió La noche eterna, con un «crescendo» para el que en esta noche no estaban preparados ni el vocalista ni la mesa de sonido. Se trató de compensar con temas más festivaleros- aunque el de la Guitarra no es un festival al uso- como La champions y el mundial, La hermandad , Los toros en la Wii (Fantástico) y el inevitable Club de fans de John Boy, que cerró el concierto antes del único bis que hubo.

En primera fila, dándolo todoSamira Ouf

La Axerquía acogió a un público que casi llenó el recinto y que se entregó al grupo como auténticos devotos. Con una media de edad entre la treintena y los sesenta algo superados, esa mezcla generacional de millenials, equis y boomers anoche estuvieron a la altura de un festival que ha apostado fuerte en su inauguración, respondiendo con sus euros y sus ganas de pasarlo bien. Lástima que no fuera la mejor noche de los protagonistas. Sospecho que es que no ven la hora de tomarse el merecido descanso.