Cubiertas de la ermita del ColodroDiócesis de Córdoba

La Diócesis de Córdoba encara el final de las obras en la ermita del Colodro

A lo largo de la intervención han aparecido incidencias en la cubierta, bóveda y coro

En agosto del año pasado comenzaron las obras de recuperación de la ermita del Colodro, que ahora, un año después, entran en la recta final, como informa la Diócesis de Córdoba en su página web. La arquitecta encargada de dirigir la recuperación, Mara Portero, ha explicado la intervención con detalle así como las numerosas incidencias que se han ido encontrado en este tiempo.

Tanto la cimentación como las cubiertas están prácticamente acababas y del interior sólo quedan los trabajos que se están realizando en el coro. Pero la arquitecta, ha reconocido que el tiempo de ejecución no ha sido «un camino aburrido» porque desde el principio detectaron el movimiento continuo de la estructura. La idea inicial era un recalce mediante zapata corrida pero para que afectara lo menos posible al interior de la ermita se optó por una cimentación profunda mediante micropilotes.

Por otro lado, en la cubierta también hubo sorpresas. A petición de Cultura hubo que investigar cuál había sido la configuración original del templo y, gracias a documentación fotográfica, se comprobó que la solución existente no correspondía exactamente a la construcción original. La iglesia había pasado de tener una cornisa original a presentar posteriormente una segunda cornisa, asociada a una actuación posterior que incorporaba un forjado de viguetas autorresistentes con problemas importantes de fleca y sobre el que se había construido un sistema de cubierta inclinada. Por este motivo fue necesario recalcular y adaptar la estructura para recuperar, en la medida de lo posible, la configuración original del edificio.

Grietas en la bóveda

Pero algo quedaba todavía por sorprender al equipo de trabajo: las bóvedas. La bóveda del presbiterio, que ya presentaba una grieta importante, continuó manifestando movimientos durante la obra. La solución inicialmente prevista en el proyecto tuvo que sustituirse por un sistema de refuerzo estructural especializado.

Por último, en la intervención en el coro aparecieron varios recipientes de barro que, muy probablemente, formaban parte de un sistema tradicional de aligeramiento de la bóveda. Al tratarse de un edificio histórico hubo que detenerse, estudiar lo encontrado y realizar el correspondiente control arqueológico. El nuevo forjado del coro se está planteando de manera que sea el elemento estructural que reciba las cargas, mientras que la bóveda situada debajo mantendrá fundamentalmente su función ornamental. No obstante, también se prevé su refuerzo estructural debido a las patologías que presenta.