Paco SantofimiaSamira Ouf

Paco Santofimia, mago y director de Avanti

«Sigo siendo bastante tímido, pero me subo al escenario y se me quita todo»

Más conocido artísticamente como 'Flain que te flain', Santofimia está también al frente de Avanti Teatro, que ya ha presentado la programación de la nueva temporada

De alguna manera la energía de los espectáculos y del público se queda flotando en el teatro del colegio de los Salesianos en Córdoba. Se siente al entrar un silencio no calmado del todo que contiene el eco de todo lo bueno que allí ha ocurrido. Es la sede donde hace algo más de veinte años comenzó el Proyecto Avanti. Un acuerdo con el centro escolar que tuvo, sin duda, a Don Bosco de custodio además de patrón de estos cómicos y empresarios, vista la trayectoria de una de las iniciativas culturales privadas que más éxito y duración han tenido, y tienen, en un sector demasiado dependiente de las ayudas públicas.

Desde hace algunos años está al frente de todo esto Paco Santofimia (Córdoba, 1971), un mago andaluz con más pinta de guiri que de oriundo de la Santa Eufemia donde creció.

Conocido artísticamente como 'Flain que te flain', Paco posee una larga trayectoria profesional alimentada por la curiosidad, la ilusión y una mirada de niño que no ha perdido. Hace una semana presentó junto a sus compañeros la nueva temporada en Avanti, com espectáculos para todo tipo de público, con los cursos formativos en las diversas artes escénicas y con un nuevo festival de magia, Imagilusión, que hace claro honor a los dos sustantivos que sirven para darle nombre.

Paco SantofimiaSamira Ouf

—Como mago, ¿le debe más a Juan Tamariz que a la Magia Borrás?

—A Juan Tamariz, que falleció hace unas semanas, le debo casi todo. Magia Borrás fue lo primero que cogimos casi todos los magos. De hecho, yo no la tenía, se la regalaron a mi hermano; yo tenía el Quimicefa, aunque también metía mano en la caja de Magia Borrás. Son dos juegos que despiertan la curiosidad, tanto por la química como por la magia, y esa es una de las características principales que tenemos los magos: la curiosidad.

A Juan Tamariz se lo debo todo porque fue mi maestro por fascículos. Luego lo conocí cuando venía al Círculo a dar conferencias o a actuar a Córdoba, y también coincidimos alguna vez en Madrid. Pero antes había sido mi maestro por fascículos. Allá por 1990 o 1992, creo que fue, salieron en prensa los fascículos de Chan-tatachán, al mismo tiempo que se emitía el programa en televisión.

Ahí me enganché por completo a la magia. Todos los domingos iba a comprar el fascículo. Cada semana aprendías cosas nuevas. Porque no se trata solo de aprender trucos; está la psicología de la magia, que Tamariz explicaba también en sus libros. Tiene 'los cinco puntos mágicos', por ejemplo, donde no explica ningún truco, sino aspectos como la posición de los pies o la mirada. Aunque la gente no lo crea, para mí el 80 por ciento de la magia es psicología, no aprender a hacer el truco. Luego están artes como la manipulación de cartas o monedas y los diferentes tipos de magia.

—¿Y en casa no hubieran preferido que hubiera acabado de químico?

—No sé cómo hubiera acabado la cosa (ríe). Cuando empecé con la magia era estudiante de Arte Dramático, así que ya se veía mi interés por la interpretación y más o menos lo que quería hacer. En casa querían que fuese maestro o farmacéutico, para quedarme en la farmacia de mi tía. Ahí la química también se daba la mano. Pero cuando vieron que todo salía adelante y que se podía vivir de la magia, no hubo problema.

—¿Se puede vivir de la magia?

—Sí. De la magia, del teatro, de la cultura se puede vivir. Tampoco tienes que vivir como los que salen en televisión. Hay mucho trabajo. Lo que hay que tener es cuidado con subir mucho y luego pegar el desplome, como les ocurre a algunos famosos, sobre todo a los conocidos de televisión. Yo llevo 35 años viviendo de la magia, de la cultura y del espectáculo.

Paco Santofimia, durante la entrevistaSamira Ouf

—¿Recuerda cuándo fue la primera vez que sorprendió a alguien con un número?

—Recuerdo la primera vez que actué más o menos en público, todavía sin caché. Fue en la Escuela de Arte Dramático. Era tradición hacer por Navidad alguna escena de teatro o alguna actuación en una fiesta que montábamos y a mí se me ocurrió hacer un poco de magia. Tuvo mucho éxito. Creo que una de mis primeras actuaciones remuneradas fue en el Limbo, un fin de año.

—Cuando a la magia se le llama ilusionismo, ¿pierde magia?

—No, porque realmente se trata de eso, de ilusionar al público. Hay diferentes tipos de magia y se puede confundir con la magia negra, pero lo nuestro no es magia blanca ni magia negra: es magia, ilusionismo. Se llama magia porque hacemos cosas que aparentemente van contra la naturaleza, cosas que no son normales. Ilusionismo es una buena manera de llamar a lo que hacemos los magos.

Tampoco me gusta mucho utilizar la palabra «truco», porque si lo llamas truco lo estás llamando engaño. Y nosotros engañamos, sí, pero de una manera muy especial: para ilusionar, no para fastidiar a nadie.

—Hemos comenzado hablando de Juan Tamariz al que le vimos hacer cosas aparentemente imposibles. ¿Cuál ha sido el número que más le sorprendió? ¿Ha tratado de hacerlo?

—Sobre todo me impresionaba cuando estaba empezando. Creo que el público no ha visto ni el diez por ciento de lo que hace Juan Tamariz. Hay que verlo haciendo magia para magos, ver las enciclopedias y los libros que tiene escritos y las barbaridades que hace. Para el público también las hace, pero no mostraba el cien por cien de lo que sabía hacer.

Con una baraja de cartas ha hecho auténticas barbaridades. Cuando yo empezaba era bastante torpe a la hora de pillar un juego y era mi hermano quien me explicaba cómo podía hacerlo, viendo la televisión y rebobinando una cinta de VHS.

No teníamos Internet ni YouTube y apenas teníamos libros. Creo que la primera vez que compré un libro fue precisamente en la tienda de Juan Tamariz en Madrid. También compré allí alguna baraja especial. Como no teníamos prácticamente nada, intentábamos sacar los juegos de las cintas VHS que grabábamos de la televisión.

—¿Recuerda alguno especialmente?

—El primer juego que me impresionó mucho se llamaba La gran coincidencia. Eran tres coincidencias de cartas. Lo sacamos una madrugada dándole vueltas a la cinta, rebobinando una y otra vez, y era una barbaridad de juego.

Además, fue con el que me presenté para acceder al Círculo Mágico de Córdoba. Ahora somos casi 30 magos, aunque no todos son profesionales; de hecho, la mayoría no lo son. Yo me presenté con ese juego de Juan Tamariz, La gran coincidencia.

—¿Y sacó el mecanismo rebobinando una cinta de VHS?

—Lo sacó mi hermano. Yo no. A él fue al que le regalaron la caja de magia (ríe).

Paco SantofimiaSamira Ouf

—Ha dicho que lleva 35 años viviendo del mundo de la cultura. En Avanti son ya más de veinte años. Mantener durante tanto tiempo una empresa cultural privada, además de magia, es casi un milagro, ¿no?

—Eso es más milagro que magia. Supongo que tendrá algo que ver María Auxiliadora o Don Bosco, que es también el patrón de los magos.(ríe)

Pero el milagro es trabajo diario y constante, 24 horas al día, siete días a la semana y 365 días al año. Este verano he tenido la sensación de que se me ha juntado la temporada pasada con esta. Me despisté cinco días que estuve de vacaciones con mis niños, pero fueron solo cinco días. El resto ha sido otra vez trabajar. También estuvimos en La Coruña haciendo una colaboración con la Orquesta Sinfónica de Galicia.

No hay otro secreto que trabajar. Cuando veo a gente que se queja de que no hay trabajo pienso que aquí sí lo hay. Lo que ocurre es que tampoco puedes contratar a mucha gente porque las cuentas no dan y tienes que hacerlo tú todo. Por eso suelo decir que hay mucho trabajo y pocas nueces.

—Han sacado adelante un proyecto cultural que además ha crecido con los años prácticamente sin cobertura pública.

—Tenemos alguna ayuda, pero casi toda la financiación procede del trabajo que hacemos nosotros. Nos basamos en tres pilares. El primero es la programación, que normalmente empieza a mediados de septiembre y llega hasta finales de junio, con espectáculos casi todos los fines de semana.

El segundo es la formación. Tenemos escuela de teatro, música y danza de lunes a viernes, además de magia, por lo que me toca.

Paco SantofimiaSamira Ouf

Y el tercero son las producciones. Ahora mismo tenemos unas 18 o 20 en cartel, tanto para público familiar como para adultos, aunque trabajamos mucho para el público familiar. También nos estamos especializando en el público mayor, porque apenas tiene espectáculos hechos a su medida. Tenemos un par de ellos con nuestra querida Elia Sánchez y la Abuela Rafi. Y también Guateque 3.0, un espectáculo de tipo cabaretero pensado para los mayores.

—Me gustaría detenerme en la formación, porque es algo que han fomentado en los últimos años. ¿Qué busca la gente en las artes escénicas?

—En principio, divertirse y pasarlo bien. Pero la formación también es importante para nuestra vida diaria. Nos abre la mente, fomenta la creatividad y aporta todas esas virtudes que tiene el teatro, Creo que se busca un poco de todo. Para algunas personas puede ser incluso una terapia.

—También organizan todos los años un festival dedicado a la magia. ¿No se han resentido la atención y la curiosidad con el auge de las pantallas?

—Más que resentirnos, lo que hemos hecho ha sido subirnos al carro de las pantallas. Últimamente estamos programando muchos cómicos, monólogos y cómicas que tienen su público y llenan el teatro. ¿Por qué? Porque se dan a conocer a través de pódcast, Instagram o YouTube.Nosotros también nos hemos subido de una manera indirecta a ese carro de las redes sociales. Y eso ayuda a crear público, a que la gente acuda al teatro y lo conozca.

—¿Qué público prefiere: los niños, los adultos o los mayores?

—Para trabajar, siempre he preferido el público familiar. Y cuando digo familiar incluyo a los niños, claro, pero me gusta esa mezcla de niños con padres, abuelos, tíos... la familia.

También trabajamos con niños solos y con adultos. Cuando empecé hacía mucha magia para público adulto, sobre todo cuando estuve en Madrid, pero después me decanté por el público familiar y es con el que más me gusta trabajar.

Paco Santofimia, visto por Samira Ouf

— ¿Cuánto de Flain que te Flain hay en Paco Santofimia?

— Hay mucho, porque Paco Santofimia hace muchas tonterías, como hace Flain que te Flain. Lo que pasa es que Paco Santofimia, de cara a la calle, es muy tímido. Y es verdad.

Es una de las razones por las que mucha gente hace teatro. Los padres te dicen: «Es que mi niño es muy tímido». Y he tenido muchos casos así, tanto en las clases de teatro como en las de magia. Yo era igual y creo que sigo siendo bastante tímido. He ganado algo de desparpajo, pero me subo al escenario y se me quita todo. Se te quita la timidez, se te quitan los dolores, se te olvida todo. Creo que eso les ocurre a muchos actores, actrices e intérpretes. No sé qué tiene el escenario, pero cuando estás ahí se te va todo.