Cecilio, en el partido ante PortugalRFEF

La España de Cecilio se cita ante Portugal en la final del Europeo

El cordobés jugó un papel providencial, sacando un gol bajo palos

España ya está donde quería: en otra final continental. El conjunto de Jesús Velasco superó a Croacia en una semifinal exigente, más áspera que brillante por momentos, pero que confirmó la madurez competitiva de una selección que vuelve a pelear por el trono europeo. Y en esa noche de oficio y resistencia emergió la figura de Cecilio, el cordobés que sostuvo a los suyos cuando el partido amenazaba con girar.

El plan croata fue claro desde el inicio. Con el empuje de su afición y una defensa cerrada, buscó incomodar la circulación española y elevar el choque al terreno físico. España, menos fluida que en citas anteriores, asumió el mando con paciencia. Antonio avisó con un remate al palo y Gordillo rozó el primero en un mano a mano, señales de un dominio que todavía no encontraba premio.

Hubo que esperar al minuto 13 para que se abriera el partido. Pablo Ramírez, tras un pase filtrado con precisión por Cortés, resolvió con sangre fría ante la salida rival y colocó el 0-1. El gol dio calma a los de Velasco, aunque también dejó una escena que resumiría el espíritu competitivo del equipo: en un error en la salida de balón, Croacia encontró su gran oportunidad antes del descanso, pero apareció Cecilio bajo palos para evitar el empate con una acción salvadora que valió tanto como un gol.

Ese impulso emocional se transformó enseguida en ventaja en el marcador. Mellado, con un disparo raso, firmó el 0-2 apenas un minuto después y encarriló una semifinal que parecía tomar color español.

Tras el descanso, el guion cambió. Croacia adelantó líneas, elevó la presión y obligó a España a mostrar su versión más sólida sin balón. Ahí brilló Dídac, determinante con varias intervenciones de mérito para sostener la ventaja mientras el partido entraba en un terreno incómodo.

Los últimos minutos fueron de sufrimiento. Con juego de cinco, Croacia encontró el 1-2 tras una acción desafortunada que acabó con Rivillos marcando en propia puerta. El asedio final incluyó incluso un larguero de Sekulic a balón parado, pero España supo resistir con carácter, orden y oficio para cerrar el pase a la final.

Cuarenta minutos separan ahora a la selección de recuperar un título que se escapó en 2018. Y si algo dejó claro esta semifinal es que, más allá del talento, este equipo también sabe ganar desde la trinchera. Con jugadores como Cecilio multiplicándose atrás y un grupo que no pierde la calma cuando el partido se rompe, España vuelve a soñar en grande.