Juan Gutiérrez en el encuentro de La Nova Creu AltaLaLiga

El armazón defensivo, todo un vaivén en el Córdoba 2026-27

La portería y la línea de cuatro atrás han acumulado la principal cantidad de cambios del arranque de liga, con varias decisiones de las consideradas duras por parte de Iván Ania

El Córdoba ha venido en cierta manera a calcar el arranque del primer curso de Iván Ania. Una derrota para empezar, que eso ha pasado siempre, una victoria en la segunda jornada, de prestigio, y luego el palo de dos derrotas que han vuelto a generar dudas sobre el equipo. No coinciden los escenarios ni el orden de los encuentros dentro o fuera de casa, pero el 3 de 12 es el mismo y con una parte del equipo muy señalada por el entrenador, al menos por la cantidad de cambios que está sufriendo.

No es otra en este caso que la estructura defensiva, entendiendo por ella la portería y la línea de defensores en el 4-2-3-1 habitual del asturiano. Mientras los tres centrocampistas y Carracedo han repetido, Diego Bri se consolidó desde que entró y la permuta en ataque fue por lesión del ya recuperado Víctor Sánchez, en la zaga primero y ahora también entre las maderas el técnico está sacando la vara de avellano.

El entrenador del Córdoba decidió sentar a Juan Gutiérrez en la jornada 2 por su mal partido en Burgos, como lo hizo con Álex Martín en la 3 al no ver sus características adecuadas para frenar al Granada -ese día también situó a Budesca, recién llegado, pese al nivel de Egoitz en el latera-. En Sabadell se repitió el cambio de Juan y Álex, aunque este lunes el agitar del avispero fue más amplio. El portero titular, Iker Álvarez, perdió la confianza de Ania para que entrara Guilherme Fernandes, con algunas explicaciones al respecto un tanto llamativas, hablando de condiciones del partido, del golpeo de ambos y del rival, cuando tocar ese puesto es una de las decisiones más serias y duras que pueden aplicarse en una temporada.

Rubén Alves, otro caso

Pero es que, además, en el transcurso del encuentro y por motivos puramente técnicos, Ania también mandó en el banquillo en el descanso, sin darle ocasión de ajustar y mejorar en la segunda parte, al ‘jefe’ de esa zaga, Rubén Alves. Estaba mal, cierto es, pero es una decisión también de las nada fáciles. Juan Gutiérrez entró y el tono general defensivo mejoró, aunque la derrota no se pudo evitar.

Es obvio que la personalidad de Ania está clara y no le tiembla el pulso a la hora de tomar decisiones. También defiende que siempre mira en lo que necesita para cada partido, sin que afecte que se haya podido hacer mal -o a veces hasta bien- en el anterior. Pero está claro que, por más que los jugadores lo sepan, es una gestión de vestuario un tanto arriesgada.