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Córdoba produce más riqueza por habitante que nunca, pero sus salarios siguen por debajo de la media andaluza

La publicación anual del IECA sobre Andalucía y sus provincias deja para Córdoba un retrato de crecimiento económico y declive demográfico simultáneos

El Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) ha pulicado esta semana su informe anual Andalucía y Provincias... ¿Cómo hemos cambiado?, una recopilación de indicadores que radiografía la evolución de la región desde el inicio de la autonomía, hace 45 años. Los datos correspondientes a Córdoba dibujan una provincia que ha ganado peso económico en la última década pero que sigue perdiendo habitantes y sostiene cada vez con más dificultad sus servicios sociales.

Más riqueza por habitante, salarios más bajos

El PIB per cápita de Córdoba ha pasado de 18.051 euros en 2019 a 26.224 euros en 2025, según los datos del IECA. Es un crecimiento notable que sitúa a la provincia a apenas 700 euros de la media andaluza, cuando hace un lustro la distancia superaba los 2.000 euros. Sin embargo, el salario medio anual de los trabajadores cordobeses se quedó en 18.668 euros en 2023, frente a los 19.618 euros de media en Andalucía. La diferencia entre lo que produce la provincia y lo que perciben sus trabajadores es uno de los datos que más llaman la atención del informe.

Menos vecinos y más mayores

La población de Córdoba ha caído de 780.825 habitantes en 2020 a 773.163 en 2025. No es una caída brusca, pero sí sostenida, y se produce mientras Andalucía en su conjunto suma vecinos año tras año hasta superar los 8,6 millones. Lo que más ha cambiado en Córdoba no es tanto el número total de habitantes como su composición: los menores de 16 años han pasado de 120.870 a 108.878 en ese mismo periodo, mientras los mayores de 65 han crecido de 152.121 a 166.890.

El índice de envejecimiento, que mide cuántos mayores de 65 hay por cada 100 menores de 16, era de 107 en 2008 y ha llegado a 166 en 2025. En Andalucía ese mismo indicador se sitúa en 139. La diferencia refleja que Córdoba envejece a un ritmo más acelerado que el conjunto regional.

La presión sobre el sistema de protección social

El crecimiento del número de personas mayores tiene una traducción directa en la demanda de servicios. Las pensiones contributivas en la provincia han pasado de 156.657 en 2008 a 181.608 en 2025, con una pensión media que en ese periodo ha subido de 606 a 1.096 euros mensuales. Al mismo tiempo, los dependientes reconocidos con prestación han aumentado de 16.910 en 2014 a 37.186 en 2025, más del doble en once años.

La base de cotizantes que sostiene ese sistema ha crecido mucho menos: los afiliados a la Seguridad Social en la provincia rondan los 310.000, frente a los 182.000 largos que cobran pensión contributiva.

El mercado de trabajo, con luces y sombras

La tasa de paro en Córdoba ha bajado del 23,1% en 2019 al 16,6% en 2024, una mejora significativa aunque todavía alejada del pleno empleo. La brecha entre hombres y mujeres es uno de los rasgos más persistentes: el paro masculino se sitúa en el 13%, mientras el femenino alcanza el 20,9%. Entre los jóvenes de 16 a 29 años, el desempleo roza el 29%.

El turismo, por su parte, ha protagonizado una recuperación importante tras el golpe de la pandemia. Los visitantes registrados en la provincia pasaron de 628.000 en 2020 a más de 2,1 millones en 2025.