Producción de girasoles
El girasol arranca en Córdoba una de sus mejores campañas con precios superiores a la media
La provincia dispara un 36% su superficie y afianza el cultivo como el tercero tras la vid y el olivo
La empresa Cetisur, referente en Andalucía desde Córdoba en la comercialización de semillas, ha dado cuenta de las buenas perspectivas del girasol al inicio de la cosecha 2026, con cotizaciones que llegan a superar los 550 euros por toneladas en el linoleico, con primas para el alto oleico de 5 euros más, frente a unos precios medios durante la última década que han estado en torno a los 350 euros por tonelada; todo ello de la mano de una mayor cosecha y un importante incremento de la superficie plantada tanto en Córdoba como a nivel andaluz y nacional, pero también coincidiendo con un año donde la meteorología ha favorecido al cultivo y con una elevada demanda internacional de aceites vegetales y semillas de calidad.
Por partes, y respecto a la meteorología vivida, las fuertes lluvias de invierno, que impidieron en muchas zonas la siembra del cereal de invierno, sin embargo favorecieron al girasol tanto como primera opción por sus condiciones agronómicas que le permite acceder a la humedad en capas profundas, como alternativa en los terrenos que quedaron sin sembrar. Estas circunstancias propiciaron que la superficie plantada en Córdoba se haya incrementado en un 36%, pasando de 25.000 a 34.000 hectáreas, y consolidando el cultivo como el tercero en la provincia tras el olivar (385.940 hectáreas) y acercándose al trigo duro (41.315 hectáreas) según la Encuesta sobre Superficie y Rendimientos de Cultivos (Esyrce) 2025.
En Andalucía, este incremento ha sido proporcionalmente menor, un 26%, pero aún así muy notable en términos absolutos al pasar de 189.000 en la campaña pasada a 240.000 hectáreas. El aumento a nivel nacional también está en esa línea, con una subida del 24% tras sembrarse 820.000 hectáreas frente a las 660.000 hectáreas anteriores, informa Cetisur.
Todo ello ha coincidido también con una coyuntura internacional especialmente favorable por la mayor demanda de la industria agroalimentaria de aceites vegetales más estables y con un mejor perfil nutricional.
Desde el punto de vista agronómico, el girasol continúa demostrando ser uno de los cultivos más interesantes para las explotaciones de secano. Su potente sistema radicular aprovecha el agua y los nutrientes de las capas profundas del suelo, mejora su estructura, favorece la biodiversidad y constituye una excelente alternativa dentro de las rotaciones de cultivo, contribuyendo además al control de malas hierbas. A ello se suma unos costes de producción contenidos que mantienen el atractivo del girasol para el agricultor.
Historia del girasol en Córdoba
El cultivo del girasol comenzó a desarrollarse en España durante la década de 1970 de la mano de grandes grupos molturadores como Arlesa (Bunge), Aceprosa y Koipe, impulsado por la facilidad de cultivo, su mecanización, los bajos costes de producción y la creciente demanda de aceites vegetales.
De hecho, el actual complejo de Cetisur en la carretera de Guadalcázar fue, precisamente, las antiguas instalaciones de Arlesa en Córdoba, convirtiéndose posteriormente la firma en un referente para la recepción y comercialización del girasol en la provincia. En la década de los años 80 llegaron los primeros híbridos adaptados al sur de España, destacando las variedades Arbung P113 y E353, fruto del trabajo de investigación del ingeniero agrónomo cordobés Francisco Álvarez de Sotomayor, cuya aportación supuso un importante avance para el desarrollo del cultivo en Andalucía.
Más de cuatro décadas después, el girasol continúa demostrando su capacidad para adaptarse a las necesidades de la agricultura, como se ha constatado en esta campaña al disparar su superficie cultivada aprovechando la meteorología y las oportunidades generadas por los mercados.