Foro AgroGo celebrado en Cabra

La inteligencia artificial se abre paso en el regadío de Córdoba tras inversiones por más de 70 millones

Once proyectos de comunidades de regantes han impulsado la modernización y digitalización del sector, que comienza a utilizar los datos para anticipar necesidades de agua y mejorar la producción

La inteligencia artificial comienza a incorporarse al regadío cordobés después de una etapa de fuertes inversiones en modernización y digitalización. Once proyectos promovidos por comunidades de regantes de la provincia han movilizado más de 70 millones de euros a través del Plan de Modernización de Regadíos de Andalucía (RegadíA) y del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua.

El grueso corresponde al Plan RegadíA, con 65,9 millones de euros destinados a cuatro proyectos: Genil-Cabra, Fuente Palmera, Canal de la Margen Izquierda del Río Bembézar y Canal de la Margen Izquierda del Genil. Las actuaciones alcanzan en conjunto más de 38.000 hectáreas e incluyen infraestructuras de regulación y almacenamiento, modernización de redes, instalaciones fotovoltaicas y sistemas de telecontrol y automatización.

A ellos se añaden siete proyectos de comunidades de regantes correspondientes a las dos convocatorias del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua. Han supuesto una inversión conjunta de 4,5 millones, de los que 3,53 millones —cerca del 80%— proceden de ayudas públicas.

Las inversiones han extendido el uso de sistemas de telemedida, sensores, control de la humedad del suelo, telecontrol, sistemas de información geográfica y herramientas digitales de gestión. El salto no consiste únicamente en controlar mejor el consumo de agua: toda esa tecnología genera información sobre suelo, cultivos, energía y funcionamiento de las redes que puede ser procesada para tomar decisiones.

Del dato a la predicción

Precisamente el aprovechamiento de esa información mediante inteligencia artificial ha centrado este martes el Foro AgroGO! 2026, celebrado en el Centro IFAPA de Cabra. Representantes de comunidades de regantes, cooperativas y Universidad han analizado las posibilidades de utilizar los datos para anticipar necesidades y mejorar productividad, calidad y costes.

Sensores de humedad, estaciones agroclimáticas, contadores inteligentes, imágenes de satélite o sistemas de telecontrol permiten conocer prácticamente en tiempo real lo que sucede en una explotación. A partir de ahí, los sistemas de análisis pueden detectar patrones y realizar predicciones para decidir cuándo y cuánto regar, ajustar la fertilización, anticipar la demanda de agua, detectar anomalías o combinar las necesidades de los cultivos con las previsiones meteorológicas y los costes de la energía.

El catedrático de Ingeniería Hidráulica y director del Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba, Emilio Camacho Poyato, ha situado el regadío ante «una nueva era, la era digital» y ha asegurado que está siendo «la bandera de la tecnología en la agricultura».

Camacho ha explicado que la agricultura de precisión consiste en «recopilar y analizar datos para que la decisión esté fundamentada». Entre las aplicaciones que ya se están investigando ha citado los gemelos digitales —la UCO trabaja con uno aplicado a un sistema de riego por pivote en alfalfa— y sistemas capaces de anticipar con una semana de antelación la demanda de agua de los agricultores. Su implantación, ha reconocido, todavía es «modesta».

4.500 contadores solo en Genil-Cabra

La dimensión de los datos que empieza a manejar el regadío queda reflejada en Genil-Cabra. Su gerente, Sensi Carmona Graciano, ha explicado que esta comunidad gestiona alrededor de 4.500 contadores en campo, que generan diariamente una gran cantidad de información. Interpretarla requiere además personal cualificado.

La digitalización tropieza todavía con problemas más básicos. Carmona ha advertido de la falta de cobertura en algunas zonas rurales: «Queremos usar mucha tecnología en zonas rurales y a veces no es posible».

La tecnología no sustituye al agua

La jornada también ha introducido un límite a las posibilidades de la digitalización. Los participantes han coincidido en que disponer de más tecnología no resuelve por sí mismo el problema de la disponibilidad de agua. Puede permitir aprovechar mejor los recursos existentes y obtener mayor producción y valor de ellos, pero necesita una garantía hídrica que dé estabilidad a las explotaciones y permita afrontar las inversiones.

Jaime Martínez Conradi, director general de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, ha defendido aprovechar las distintas fuentes disponibles —aguas regeneradas, desaladas, subterráneas o procedentes de escorrentías— y adaptar las infraestructuras y los procedimientos administrativos.

Francisco de Mora Pérez, presidente de la Cooperativa Olivarera de Lucena, de la Comunidad de Regantes de Lucena y de la D.O. Aceite de Lucena, ha incidido en que el objetivo del regadío no debe ser únicamente producir más, sino producir mejor. En el olivar, ha explicado, la tecnología permite detectar momentos críticos y precisar el uso del agua ante campañas cada vez más variables y temperaturas altas que se prolongan hacia septiembre y octubre. También ha reclamado una planificación hídrica a largo plazo y un mayor aprovechamiento de las aguas procedentes de depuradoras.

La jornada ha contado también con la participación de la delegada territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta, que ha hecho referencia a las actuaciones de RegadíA y del Plan PARRA y a los proyectos piloto del IFAPA que incorporan inteligencia artificial, sensores y drones.