Red de electricidad

Años reclamando más potencia: las líneas pendientes para sacar a Córdoba del atasco eléctrico

El Gobierno promete el eje de 400 kV con Extremadura, pero su trazado y los refuerzos para la capital siguen en el aire

La falta de capacidad eléctrica para nuevos desarrollos industriales no es un problema nuevo en Córdoba. Administraciones y empresarios llevan años pidiendo que se refuercen unas infraestructuras que se han quedado cortas. La situación afecta sobre todo al norte, donde Los Pedroches y el Valle del Guadiato siguen esperando una conexión de 400 kilovoltios (kV) que aumente la potencia disponible.

El asunto ha vuelto esta semana al plano de la actualidad. La Junta de Andalucía y la Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO) han pedido una planificación eléctrica que permita atender la llegada de nuevos proyectos. También han advertido de las consecuencias que puede tener para la industria no disponer de capacidad suficiente.

La reivindicación tiene detrás una larga sucesión de propuestas. A comienzos de 2024, el Ministerio para la Transición Ecológica dejó fuera de las modificaciones de la planificación eléctrica 2021-2026 una nueva posición en Maguilla 400 kV destinada a incrementar la capacidad del norte cordobés. Las actuaciones de mayor alcance quedaban pendientes del siguiente periodo de planificación.

Por entonces, Junta y CECO cifraban en 36 los municipios afectados por las carencias de la red de transporte en el Guadiato, Los Pedroches y el Alto Guadalquivir. En ellos contabilizaban 10.972 empresas.

La conexión con Extremadura

Para la planificación 2025-2030, la propuesta defendida desde la provincia pasaba por un nuevo eje de 400 kV. Incluía subestaciones en La Lancha y Peñarroya-Pueblonuevo conectadas con Maguilla, en Badajoz. El objetivo era mallar el norte con Extremadura y ganar capacidad para atender la implantación de nuevas industrias y proyectos energéticos que actualmente encuentran limitada su conexión a la red.

La Diputación, CECO, UGT y CCOO respaldaron la infraestructura. Aun así, el borrador de planificación estatal no recogió el eje La Lancha-Peñarroya-Maguilla en los términos pedidos. La Junta volvió a incluirlo en sus alegaciones, dentro de un paquete de 102 actuaciones adicionales para Andalucía valoradas en 365 millones de euros que comprendía nuevas líneas, subestaciones y transformadores, además de nuevos puntos de conexión en subestaciones ya existentes.

La solución técnica que ha estudiado después el Gobierno es distinta. En una respuesta parlamentaria conocida en marzo, el Ejecutivo detalló dos dobles circuitos: Campiña-Peñarroya, de 55 kilómetros, y Peñarroya-Maguilla, de 95. El diseño incluye dos subestaciones nuevas de 400 kV, en Campiña y Peñarroya, y se valoró entonces en unos 115 millones de euros.

Según los datos del Gobierno, la nueva red permitiría atender proyectos de hidrógeno verde por 647 MW, generación renovable por 762 MW, desarrollos industriales por 237 MW y almacenamiento por 459 MW. A ello se sumarían las centrales hidroeléctricas reversibles de Puente Nuevo, de 51 MW, y Corta Ballesta, de 408 MW.

Más de cien kilómetros de nuevas líneas

El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, confirmó en julio que el mallado del norte de Córdoba entrará en la planificación con horizonte 2030. Habló de más de cien kilómetros de líneas, una inversión superior a los cien millones de euros y una nueva subestación en Peñarroya-Pueblonuevo.

La planificación definitiva sigue pendiente. El 16 de septiembre, tras analizar 2.566 alegaciones, el Ministerio anunció que elevará la inversión prevista en la red de transporte de toda España de 13.600 millones a más de 17.000. La nueva propuesta tiene un 17 % más de subestaciones y 6.706 kilómetros de líneas nuevas. El documento sigue en tramitación.

Esta circunstancia obliga a diferenciar entre el compromiso expresado por el Gobierno para incorporar el mallado del norte y el diseño definitivo de la infraestructura. La reclamación mantenida desde Córdoba continúa identificando el eje La Lancha-Peñarroya-Maguilla, mientras que la solución técnica comunicada posteriormente por el Ejecutivo parte de Campiña hacia Peñarroya y continúa hasta Maguilla.

Las alegaciones presentadas por la Diputación incluían además las nuevas subestaciones de 400 kV de Peñarroya y La Lancha y un transformador 400/220 kV en esta última, destinado a conectar la nueva red de 400 kV con la infraestructura de 220 kV existente. También reclamaban la repotenciación del corredor Carmona-Villanueva del Rey-Almodóvar-Casillas-La Lancha de 220 kV.

La capital también pide refuerzos

El mallado del norte es la actuación de mayor alcance, pero no la única que se ha reclamado para Córdoba. Las necesidades planteadas incluyen también actuaciones específicas para la capital. Entre ellas figura una nueva subestación Córdoba Norte de 220 kV y las líneas asociadas para conectarla con La Lancha y Casillas.

El objetivo de estas infraestructuras es reforzar la alimentación eléctrica de la ciudad y aumentar la capacidad disponible para sus zonas industriales, en un momento en el que a las necesidades existentes se suma el desarrollo de la Base Logística del Ejército de Tierra y la próxima implantación de empresas vinculadas a su actividad.

Por ahora, el compromiso del Gobierno se refiere solo al mallado del norte. Qué pasa con el resto se sabrá cuando se publique la planificación definitiva.

Cabra, un proyecto que sí avanza

Hay actuaciones más adelantadas. Este mes, la Dirección General de Política Energética y Minas ha autorizado a Red Eléctrica a ampliar el parque de 400 kV de la subestación de Cabra. Allí se instalará un compensador síncrono para dar estabilidad al sistema ante la entrada creciente de renovables.

Es una obra de otra naturaleza. Mejorar una subestación o la red de distribución puede dar más calidad y seguridad al suministro sin resolver los límites para conectar grandes consumidores. Por eso buena parte de las reclamaciones para Córdoba se centran en los grandes ejes de transporte de 220 y 400 kV.

Hace un año, el mallado del norte estaba fuera del horizonte vinculante de 2030, y ahora el Gobierno se compromete a incluirlo. Queda por ver qué trazado se aprueba finalmente, qué ocurre con las demás infraestructuras solicitadas y en qué plazo se ejecutarán.