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Unidos por los valores esenciales

Los niños sueñan, sonríen, comparten y disfrutan de la vida, sin importarles las barreras que a veces nos imponemos los adultos

Actualizada 05:05

En estos tiempos de aparente caos e incertidumbre, es fácil sentirse abrumado por la complejidad de los problemas sociales y políticos que rodean nuestro país y el mundo entero. Parece que nos hemos sumergido en una era donde los anti valores, como la avaricia, la codicia y la mentira, parecen prevalecer. Sin embargo, es importante reflexionar sobre nuestra vida cotidiana y cómo podemos ser agentes de paz y cambio en nuestro entorno cercano.
Si queremos construir un mundo mejor, debemos comenzar por transmitir un mensaje con nuestro propio comportamiento, dejando claro que la cordialidad es posible y que la ayuda al prójimo es una realidad. No debemos vagar como espectros por el mundo sintiéndonos solos, sino recordar que cada uno de nosotros tiene el poder de aportar algo positivo.
Interpretación del mundo por dos niños

Interpretación del mundo por dos niños

En esta búsqueda de un mundo más amable, es crucial prestar atención al mundo de los niños. Ellos representan una fuente de inspiración pura y genuina, aún no corrompida por la maldad del mundo. Los niños sueñan, sonríen, comparten y disfrutan de la vida, sin importarles las barreras que a veces nos imponemos los adultos.
Recordemos cómo los niños juegan a ser policías para mantener el orden en las ciudades o a ser bomberos para apagar fuegos. Ellos entienden que la colaboración y la participación son fundamentales para crear un mundo amable y seguro para todos. Debemos aprender de su inocencia y volver a soñar con esperanza.
Aunque es evidente que tanto en el ámbito ecológico como en el político existen desafíos y problemas que aún no se han resuelto, no debemos permitir que eso obstaculice nuestro avance hacia nuestros propósitos más elevados. Invito a todos a dejar de lado los egos y enfocarnos en actuar como seres humanos dignos.
Sigamos los pasos de los niños, sonriendo, disfrutando y compartiendo. Avancemos con los pies en el suelo hacia un futuro mejor. No importa si el mundo está patas arriba, los valores esenciales que nos hacen dignos de un buen mundo siempre deberían permanecer en nosotros. Juntos, podemos construir la unidad global que tanto anhelamos.
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