Dedicado a todos aquellos que fueron compañeros del Camino en alguna edición.

Con la misma ilusión de cada año, el Camino prosigue a lo largo de una serie de etapas que conducen hasta la capital leonesa. Hablamos del año 2023. Lo más repetido en esta ocasión serán los paisajes monótonos de la meseta y la intensidad del románico en las poblaciones palentinas. Por tanto, toca recorrer tierras de Burgos, Palencia y Léon; esta última será alcanzada en Sahagún, punto central de la ruta en su conjunto.

Restan poco más de cuatrocientos sesenta kilómetros a Santiago de Compostela. La salida correspondía hacerla en Hornillos del Camino. La primera sorpresa de la etapa viene dada por el descubrimiento de Hontanas, surgido de repente, como de la nada. Reconforta una parada en su iglesia que invita a orar en todas las lenguas en un altar muy simbólico con figuras relevantes de la cristiandad. Más adelante, al abrigo de una hilera de fresnos, quedamos absortos admirando las ruinas del convento de San Antón. La carretera penetra bajo sus arcos. Nos aguarda Castrojeriz, cargada de historia, como culmen al primer día. Será la última población de Burgos.

Salvando el Alto de Mostelares, los senderos se adentran en la provincia de Palencia. Itero de la Vega, Boadilla del Camino y el famoso canal de Castilla son los pasos previos a Frómista. Visita obligada la de San Martín de Tours, ejemplo de arquitectura románica. Magnífica Tierra de Campos en la que junto a la historia y el arte convive el buen yantar.

Tras admirar la belleza artística de Santa María la Blanca en Villalcázar del Sirga y superar la monumental Carrión de los Condes, llega el momento sosegado de Ledigos. Esta pequeña población nos deja impactados por la maravillosa estancia que dispensa uno de esos alojamientos con encanto que regala el Camino, La Morena. Y de allí a Sahagún, con joyas admirables como la Virgen Peregrina de Luisa Roldán, la Roldana, o iglesias mudéjares y barrocas.

Dejando atrás el arte, llega la calidez de una población como El Burgo Ranero. Nos topamos con una de las personas más hospitalarias que hemos encontrado en el Camino y con unas fiestas bastante animadas en las que se hace fácil la inculturación inmediata.

Mansilla de las Mulas nos deja más cerca de la capital leonesa. Es ésta una ciudad amurallada que cuenta con un museo en el que se puede contemplar toda la cultura, costumbres y tradiciones de los pueblos leoneses. Distan dieciocho kilómetros hasta la catedral de León, que compite en belleza con su homóloga burgalesa. Fin y principio de un nuevo tramo en el que se vislumbrará la región gallega.