La cara que se le queda a uno cuando sale de Matrix y se enfrenta a la realidad. A veces es bueno tomarse la pastilla roja.

Lo de los cacharritos del Bulevar, no sé la pasta que nos costará, como lo del alumbrado cantante y sonante, pero yo me lo ahorraba todos los años y construía un aparcamiento en condiciones.

Cosas mías. No me hagáis caso.

Besitos.