No voy a desvelar a nadie la singularidad de un monumento único en el mundo como el que tenemos el honor de disfrutar en nuestra ciudad. Ocurre muchas veces que los rasgos que caracterizan a los oriundos de esta tierra, se basan en la apatía y el poco aprecio hacia lo propio. Pero cuando el arte y la arquitectura se unen de una manera tan bella como sucede en la Catedral de Córdoba, nadie puede quedar indiferente. Uno queda absorto nada más traspasar la puerta de acceso y contemplar la inmensidad bajo columnas y arcos que se entrelazan y te hacen sentir la pequeñez ante semejante magnitud.

Hace tres años, maravillada y sobrecogida, escribía sobre la Mezquita Catedral después de haber transitado por sus cubiertas. Tal vez la grata impresión de haber tenido una perspectiva única me impulsaba a hacerlo. Ahora, no puedo más que realzar el avance que supone la puesta en valor de una construcción que habla por ella misma. Y me preguntaba si era posible dar un salto de calidad más en un edificio que ya de por sí es excelente. Como no podía ser de otra manera, el Cabildo Catedral de Córdoba, la institución que se encarga de su gestión, lo ha hecho posible con la construcción y apertura del flamante Centro de Información y Recepción.

La importancia de una visita turística se multiplica cuando el que se acerca a un determinado espacio tiene la oportunidad de contextualizar aquello que va a conocer. Así, siendo conscientes de la envergadura del conjunto monumental, este centro aporta una información esencial al visitante a través de espacios expositivos, vídeos o maquetas, para entenderlo algo mejor. Destaca el trabajo desarrollado a lo largo de los siglos así como el excepcional desempeño del equipo humano que administra, cuida y vela por su conservación y mantenimiento.

Otras zonas contribuyen al enriquecimiento de esta experiencia: un auditorio, una tienda al más alto nivel y, la guinda del pastel, un mirador desde el que perder la vista sobre el río y admirar una de las estampas de más belleza e identidad de nuestra localidad.

Por último, se descubre otro atractivo turístico de Córdoba: la ruta de las iglesias fernandinas, un itinerario que permite pasear y descubrir diferentes templos con amplio valor histórico.

Acércate a un espacio fascinante que aumentará, sin duda, tu sensibilidad.