¿Qué nos dieron los romanos?Luis J. Pérez-Bustamante

Una Semana Santa plena

«Que 26 televisiones pidan la señal de emisión es la prueba palpable del interés creciente de nuestra Semana Mayor y su inmenso potencial para transmitir al mundo aquello que nos hace únicos e inimitables»

La Semana Santa que despediremos mañana con el Domingo de Resurrección ha resultado un auténtico éxito para la ciudad. En todos sus aspectos. En el religioso, por el desarrollo de unos cortejos procesionales casi sin incidencias y cada vez mejor concebidos. En el económico, porque el turismo ha desbordado completamente la ciudad. En el ciudadano, porque las incidencias han brillado por su ausencia. Y en el meteorológico, con un tiempo primaveral que ha hecho las delicias de cofrades y no cofrades. Había muchas ganas de calle y Córdoba se ha desbordado.

La ciudad se configura como un destino ideal para disfrutar de la Semana Santa. La combinación de patrimonio, religiosidad, fervor y unas procesiones en muchos casos únicas en Andalucía ofrecen una posibilidad de disfrute que cada vez más turistas valoran. Las previsiones iniciales que apuntaban a un nivel de reservas medio se han visto afortunadamente superadas y hoteles y restaurantes han registrado unos resultados magníficos. Aunque siempre habrá quien salga a llorar su mala suerte porque de cenizos nunca estaremos exentos.

Cabe destacar la labor realizada en la organización de los cortejos por la Agrupación de Cofradías, tanto como el esfuerzo redoblado que el Cabildo realiza para llevar al mundo una Semana Santa única en su carrera oficial y su paso por la Catedral con un equipo técnico y una retransmisión que supera con creces a la mayoría de las que se realizan en el país. Que 26 televisiones pidan la señal de emisión es la prueba palpable del interés creciente de nuestra Semana Mayor y su inmenso potencial para transmitir al mundo aquello que nos hace únicos e inimitables.

En esta sensación exitosa tienen mucho que ver los propios cordobeses, cuyo respeto a los cortejos procesionales y su entrega al desarrollo de la Semana Santa y la acogida de visitantes es cada vez mayor y mejor valorada. Sin el ciudadano de a pie es imposible conseguir nada que merezca la pena.

No podemos dejar de mencionar tampoco en esta sensación de mejora el proceso de acercamiento del obispo a las hermandades. El prelado ha dado muestras durante esta semana de un interés enorme por conocer una tradición arraigada durante siglos en la ciudad. En su estreno es positivo que el pastor se acerque a sus ovejas. A pie de obra y a fuerza de calcetín y no desde los púlpitos o desde planteamientos protocolarios que pretendan encorsetar la religiosidad popular.

Los cristianos vivimos estos días la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Y lo hacemos desde nuestra fe. Córdoba durante estos días ha dado muestra de respeto, de tolerancia, de mantenerse al margen de estos tiempos de crispación. Algo muy de agradecer.

Los retos están ahí delante. Quizás una promoción mejor y más ambiciosa que no se fije tanto en semanas mayores de capitales de nuestro entorno y se centre en lo que nos diferencia y caracteriza. Quizás una mirada mayor al enorme potencial de la provincia y sus características propias. Sin duda, una política de precios hoteleros que no haga huir o esperar hasta el último minuto a nuestros visitantes a la espera de que la cartera no sufra más de lo previsto. Sin duda, apoyo y respaldo a una Semana Santa que, además de vehículo de fe, es maná para la economía y el empleo.

Muchas cosas sin duda. Retos apasionantes. Por ahora, disfrutemos los dos días que nos quedan de Semana Santa. A partir de ahí comencemos a pensar en la del año próximo. A plantear qué hemos hecho bien en éste y qué debemos mejorar para los próximos. Vamos por el buen camino.