Alicatar la Feria
«Poco a poco, El Arenal se va tornando un recinto ferial cada vez más similar a lo que hay fuera»
¿Hay algo más hermoso que cuando un niño planta un árbol y años después, ya adulto, acude al lugar donde lo hizo? Vedlo. ¡Aquel pequeño ejemplar muestra ahora un robusto tronco! ¡Cuánta sombra dan sus ramas y hojas! Esa persona se dirige ahora a su propia familia, a sus hijitos, y les cuenta que él puso la semilla allí en una actividad extraescolar de hace mucho, mucho tiempo, cuando tenía la misma edad que ellos ahora. ¿Hay algo más hermoso? Quizá el canto del ruiseñor en la madrugada. Acaso el reflejo de la luna en el lago. Como mucho la estela de la barca en la mar. ¡Pero poco más! Desde que los infantes cordobeses Rafael Rafaélez y Rafi Ráfez plantaron ilusionados un árbol en el recinto ferial de el Arenal, en 1994, volvieron y volvieron y volvieron y volvieron. Compungidos por ver una y otra vez un tronco escuálido, raquítico, ahogaron siempre sus penas en el puesto de vino de Cariñena antes de autodestruirse definitivamente con un viaje más en el Látigo Macareno.
Y es que nada arraiga en El Arenal, enorme y natural clínica abortiva de árboles. Durante la feria, la sombra cotiza en bolsa y es objeto de cambio de traders y brokers. El Arenal terminó con el refranero, pues nadie puede arrimarse a buena sombra que le cobije. Hay gente que tiene controladas las sombras según la hora solar, conocimiento de superviviencia que se transmite entre pilicrín y pilicrín. El Club Carruajes de Córdoba duda si llevar dromedarios. Desde su primera edición, ese recinto hizo añorar la céntrica feria de la Victoria, donde podías acalorarte, pero no tanto, y estabas al lado de casa por si acaso el cuerpo pedía ducha fresca.
Así que ahora llegan los toldos en un intento infructuoso por salvar este emplazamiento imposible, donde las casetas son cada vez, para compensar, más amplias y sofisticadas, parecidas ya a restaurantes. Incluso su arquitectura es llamativa y cuentan con varios salones y un eficaz aire acondicionado. La siguiente etapa será aumentar el número de toldos y, supongo, seguir en ese camino de complejidad de las casetas. ¿Y el siguiente? ¿Poner solería? ¿Alicatar el recinto? ¿Instalar gigantescos ventiladores? Poco a poco, El Arenal se va tornando un recinto ferial cada vez más similar a lo que hay fuera. ¿Por qué no instalar directamente la feria en el Centro de Exposiciones, Ferias y Convenciones de Córdoba? Puestos a crear, año a año, uno en el Arenal, ya está ese donde se está fresquito.
Desde la primera feria en El Arenal ya se supo que este sitio debía ser provisional por inadecuado. Después de 32 años parece aparcado cualquier debate en torno a un posible cambio. Entre tanto, será siempre recomendable la localización inmediata de almezos y jacarandas, si es posible mediante IA, para estar bien seguros de su ubicación, mientras se construye en el lugar, muy poquito a poco, una fortaleza contra el calor.