Las castañas son para el verano
«Si los puestos de caracoles están ya prácticamente medio año, ¿por qué no instalar los de castañas después de la festividad de la Asunción?»
Existen unos memes muy conocidos en los que los rostros de los actores Robert Redford, Cristian Bale o Leonardo Di Caprio, salen asintiendo o mostrando conformidad. Estos breves fotogramas, extraídos de las películas 'Las aventuras de Jeremiah Johnson', 'Django Desencadenado' y 'American Psycho', suelen utilizarse para reflejar aprobación, complicidad o incluso reconocimiento. Alguien hace algo, y ahí está la retahíla Redfordbaledicaprio para indicar «bien hecho» o «estoy contigo». Esos gestos de afirmación surgen necesariamente cuando el Ayuntamiento de Córdoba anuncia en pleno agosto cuántos puestos de castañas asadas y mazorcas de maíz se colocarán entre octubre y enero.
Anunciar los puestos de castañas cuando fuera se llega a los 43 grados tiene algo de inocencia y de ilusión: la confianza de que en algún momento el calor insoportable cesará, de que lo mismo que en otros lugares se espera la primavera, en Córdoba se aguarda la llegada del benéfico invierno. El Consistorio enarbola este listado como si alzase un amuleto pagano que pudiera, de alguna forma, traernos, aunque sea por unos instantes, el recuerdo del biruji, la evocación de la rasca. Si en otras ciudades empiezan ya las obras para poner las luces navideñas, aquí se recuerda el aroma inconfundible de esos frutos secos al prepararse, con ese humillo que sale de las pequeñas chimeneas. Sólo esa memoria olfativa ya hace sudar profusamente.
Dice la Wikipedia que este fruto es una cápsula subglobosa, dehiscente por 4 valvas, que mide entre 5-11 cm de diámetro y que contiene usualmente 2-3 aquenios que son las castañas propiamente dichas. Y quién somos nosotros para contradecirlo. Pero la castaña para un cordobés supone un oasis, el pequeño y cada vez más corto periodo de tiempo en el que podrá ponerse un abrigo. Y con suerte estrenar algunas de las bufandas y guantes que reiteradamente le regalan en Navidad.
Glorieta de las ciudades Hiroshima y Nagasaki, Gran Vía Parque con avenida de Manolete, Avenida de Barcelona junto al paseo peatonal central, avenida Agrupación Córdoba esquina Ollerías, Cruz de Júarez, Glorieta Amadora frente al supermercado... uno recita para sus adentros, como una oración, la relación de los puestos, intentando que la plegaria ayude a bajar los grados que se registran en el observatorio del aeropuerto. Jardines Elena Moyano esquina avenida Rabanales, Plaza de los Califas, Isla Lanzarote esquina Isla Formentera... y casi que se percibe una fresca brisilla en medio de la canícula. Avenida del Cairo esquina Hermano Juan Fernández, Plaza Vistalegre...
Quizá en el futuro haya que redoblar la apuesta y ya no baste la publicación de la lista, tímido modo de acercarse al frío, y haya que echarle valor a este toro castañero, caoba por fuera, color crema por dentro. Si los puestos de caracoles están ya prácticamente medio año, ¿por qué no instalar los de castañas después de la festividad de la Asunción? Señoritas en bikini ofrecerían los cucuruchos, con la aportación que esto puede tener para las pernoctaciones turísticas.
La castaña veraniega, sólo así se invoca verdaderamente a la nieve, con valentía, sin medias tintas. Ríase usted de las danzas de la lluvia a Tláloc, Chaac o Cocijo. El Ayuntamiento pone un puesto de castañas en Capitulares y llega una ventisca. Fijo.