El pasado martes 8 de septiembre, día de la Fuensanta, La Voz de Córdoba celebró su décimo aniversario. Han sido diez años que, como suele ocurrir con el tiempo cuando se supera la etapa de la infancia, han pasado volando. Y más metidos en la vorágine del día a día, porque todos esos días se han contado y narrado con mayor o menor acierto, con más o menos fortuna, pero siempre con un espíritu de servicio a la sociedad cordobesa y a todo aquel que se acerque hasta nuestras páginas.

La Voz de Córdoba nació en el soporte digital y aquí sigue, con las exigencias de actualización e inmediatez que este entorno impone, tratando de responder precisamente a ese reto diario de contar lo que pasa y lo que está por venir, analizar lo ocurrido y reflexionar sobre la actualidad.

Todo ello con una vocación local que no hemos perdido, pero que se amplió gracias a la oportuna alianza que hace unos años tuvimos con El Debate, lo que nos aportó más músculo en el alcance y un mayor refuerzo en un ideario basado en el humanismo cristiano compartido con esa gran cabecera nacional fundada en 1910 y felizmente recuperada, también en digital, en 2022.

Estos han sido diez años que han visto a una ciudad crecer, superar debates y mirar al presente con valentía y al futuro con ilusión, de la mano de la provincia, de los municipios que hacen grande y verdaderamente única a esta parte de la geografía andaluza. También la región ha cambiado para mejor: se despojó de lastres y servidumbres y ahora defiende una prosperidad solo amenazada por un contexto nacional que también, afortunadamente, parece tocar a su fin. El cambio, por tanto, ha sido, como siempre, la única constante. Y ello nos empuja al reto diario que supone afrontar los nuevos escenarios que, por ejemplo, la inteligencia artificial ha traído, junto con el uso de las redes sociales, los nuevos canales de comunicación, el crecimiento de lo audiovisual y las formas actuales que los usuarios, ustedes, emplean para acceder y seleccionar la información. Y no es nada fácil, desde luego. Sobre todo porque al final se trata de mantener la base de un oficio que consiste en contar lo que pasa con rigor y profesionalidad a pesar del ruido, las crisis y los cambiantes usos y maneras.

De momento hemos podido hacerlo y en ello estamos. Con el ánimo fortalecido en cada portada y al final de cada día. Con el reconocimiento para todos los que lo han hecho y hacen posible desde 2016. Con la gratitud a todos los que se asoman por aquí en algún momento de la jornada. Y sobre todo felices de que este empeño, a veces duro, esté acompañado por el apoyo amoroso de la copatrona de esta ciudad, una Virgen de la Fuensanta a la que nos encomendamos aquel 8 de septiembre y que no nos ha fallado.

Así da gusto celebrar un aniversario.