Demagogia inmobiliaria
«Anuncian, prometen y dicen que promueven, pero la realidad es que no hay vivienda social ni compromiso real con ella»
A Maricarmen la desahuciaron el miércoles después de más de 70 años viviendo en su piso de Madrid. Verla salir de su casa en camilla remueve la conciencia. Nos lleva a pensar en qué sociedad vivimos y en qué mundo estamos. Llama especialmente la atención porque hablamos de una anciana de 87 años con un 50% de discapacidad. Cierto.
Pero el caso de Maricarmen ni es más grave ni más duro que el que sufrieron las 24.540 personas que perdieron sus hogares en toda España durante 2025. Ni las 4.005 que han vivido la misma situación en el primer trimestre de este año. En la zona en la que vivo, en los últimos meses he visto a más de una Maricarmen con sus bolsas a cuestas buscando dónde meterse.
El caso de Maricarmen también ha servido para volver a espolear la demagogia inmobiliaria. (No es ésta no es una opinión popular, pero es la mía y aquí la cuento). Numerosos medios se han lanzado a darnos imágenes de la anciana antes, durante y después de su desalojo. Y se han centrado en ella porque el caso de la barcelonesa de 54 años que se suicidó hace dos semanas después de ser desahuciada tras 20 años viviendo en su casa se ve que no era tan interesante. No seamos ingenuos. Detrás de todo esto siempre hay un interés. Informativo, sin duda, pero no olvidemos que los audímetros mandan.
Y luego están los políticos. Esos seres cada vez más desapegados de la realidad que han decidido tirarse los trastos a la cabeza para culparse del desahucio de Maricarmen. Hay que tener poca vergüenza. Vi a Irene Montero gritar «soy eurodiputada» en una manifestación. La misma Irene Montero que se fue de Vallecas a Galapagar y que durante cuatro años en el Gobierno no hizo absolutamente nada por la vivienda. He visto a María Jesús Montero decir que la situación de la vivienda en España es insoportable después de haber estado siete años en el Gobierno. He visto al propio Pedro Sánchez -un señor que lleva ocho años en La Moncloa y no ha hecho absolutamente nada- culpar desde Nueva York al PP de este caso y a Ayuso devolverle la pelota y decir que ella no sabe nada. Podría seguir, pero no merece la pena. Me aburro.
El problema de la vivienda en España es un drama para las miles de personas que se las ven y se las desean para pagar su alquiler y para las miles de personas que no pueden independizarse porque no tienen dinero para pagar ese alquiler. Tenemos una Ley de Vivienda que es básicamente una basura y que persigue al que tiene un piso en alquiler tildándolo de rico, mientras a los ricos de verdad esta ley ni les va ni les viene.
¿Por qué sube el precio del alquiler de los pisos? Por varios motivos. Uno es el miedo de muchos propietarios que temen alquilar su piso y verse luego atados por el garantismo legislativo. Conozco varios casos de personas, trabajadoras y ahorradoras, víctimas de un sistema que deja indefenso al propietario sin piso ni alquiler. Es más fácil eso que buscarle un trabajo digno a quien no tiene para pagar la casa.
Otro motivo habría que buscarlo en el por qué en España se construye poco y lento. Tenemos un sistema burocrático que tarda aproximadamente entre 6 y 10 años en poner en marcha una promoción inmobiliaria. Pregúntenle a cualquier promotor o constructor por el calvario que sufren de ventanilla en ventanilla hasta conseguir poner en marcha sus propuestas. Vuelva usted mañana, que diría Larra.
Tenemos un problema de vivienda también porque las administraciones no hacen vivienda social. Anuncian, prometen y dicen que promueven, pero la realidad es que no hay vivienda social ni compromiso real con ella.
En España hay miles y miles de Maricarmen. Cada día, 45 Maricarmen son desahuciadas. Y cada día crece el principal problema que percibe la sociedad española. Una bomba de relojería que estallará cualquier día cuando la gente se dé cuenta de que esto no va de bandos sino de bandas y se harte de verdad de tanta demagogia inmobiliaria.