Hace un par de años más o menos la práctica totalidad de los cordobeses carecíamos de la más mínima idea de lo que era la Planificación de la Red de Transporte de Electricidad con Horizonte 2030, un importante documento en el que se deciden las grandes inversiones en materia energética y de las que luego sólo se cumple sólo una parte, como está más que comprobado.

Hace dos años más o menos se conoció el primer borrador de lo que se iba a planificar hasta 2030 y en Córdoba saltaron las alarmas, porque quienes saben de esto vieron que en ese texto, de nuevo, el Gobierno de la nación volvía a discriminar a la provincia. Sabido es desde antiguo que la zona norte sufre un más llamativo déficit de suministro que lastra su desarrollo industrial y urbano. Al no satisfacerse esta necesidad, la condena está servida.

Las instituciones cordobesas hicieron bien en airear este documento que no es nada fácil de explicar porque tiene un alto nivel técnico. Pero el agravio existente sí llegó a todos, con independencia de que se sepa o no distinguir una subestación de una posición o un eje estructural de una línea de transporte. En cambio, esta polémica ha servido para aprender geografía y ahora sabemos ubicar en el mapa con total precisión lugares como Maguilla o Guadame. Ademas, también hemos aprendido que la subestación de La Lancha de toda la vida es ahora Lancha a secas, sin artículo. Qué modernos.

Cuando estaba toda esta disputa en plena ebullición, le organizaron una visita al secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, a una empresa para tener la excusa de que hablara de la planificación eléctrica en el norte de la provincia. Este ingeniero por Cambridge con largo recorrido en cargos políticos del PSOE habló con los pies en el suelo y dijo con pragmatismo que todo es cuestión de tiempo y que ya se verá qué pasa, en solapada alusión a que al final quien manda y decide es el político de turno.

Este mensaje realista no cayó nada bien en la cúpula del PSOE que entonces, como ahora, anda de los nervios. Eran los meses en los que el cometido prioritario era hacer visible, simpática y creíble a la candidata a las autonómicas, María Jesús Montero, quien se descolgó en menos de 24 en Los Pedroches en una Feria del Jamón y por su cuenta y riesgo anunció que el Gobierno iba a atender todas las alegaciones presentadas desde Córdoba cuando aún no se sabía qué iba a pasar.

En esta semana, Groizard ha vuelto a visitar Andalucía para anunciar lo que ya se ha incluido en dicha planificación eléctrica. De toda la región sólo se fijó en la provincia de Córdoba y anunció la subestación de Peñarroya y, cauto él, explicó que aún quedan muchas alegaciones por resolver y que espera que estén antes de final de año.

Y de nuevo el PSOE lo ha vuelto a castigar, ya que su bien engrasada maquinaria mediática se retrasó en casi 24 horas en divulgar una buena noticia, eso sí, aunque incompleta, ya que faltan por satisfacer muchas peticiones de Córdoba. Groizard de nuevo ha sido víctima del partido, porque si el año pasado fue rebatido en sólo un día por Montero, ahora es postergado por no dar la razón en su totalidad a lo que en su día ella anunció a bombo y platillo. Así se las gastan.