Goteras en el centro de salud de Iznájar

Satse Córdoba denuncia las «críticas» condiciones del centro de salud de Iznájar tras 40 años de espera

El sindicato hace responsables al Ayuntamiento y a la Junta de la falta de consultas de enfermería, las goteras anuales y la ausencia de accesibilidad en unas instalaciones que «deberían estar cerradas»

El Sindicato de Enfermería Satse Córdoba ha calificado de «inaceptables» las condiciones del centro de salud de Iznájar, donde cinco enfermeras y una técnica en cuidados auxiliares de enfermería trabajan sin consultas propias y en un edificio que sufre inundaciones cada temporada de lluvias. El sindicato responsabiliza tanto al Ayuntamiento de la localidad como a la Consejería de Salud de una situación que se arrastra desde 1985, cuando se planteó por primera vez la necesidad de nuevas instalaciones.

Según ha denunciado Paco Gavilán, delegado de Satse, las profesionales de enfermería solo disponen de la sala de curas y urgencias, además de «una separación de vinilo de la sala de espera que imposibilita la intimidad del paciente». Las pocas estancias disponibles están ocupadas por los médicos, lo que obliga al personal de enfermería a trabajar «sin dignidad».

El edificio, muy antiguo, carece de accesibilidad y posibilidades de aparcamiento. Además, cada año las goteras obligan a los profesionales «a achicar agua», una situación que Gavilán considera especialmente grave porque «el agua trascurre por una caja de registro eléctrico», poniendo en riesgo la salud tanto de trabajadores como de usuarios.

Desperfectos en el centro de salud de Iznájar

El sindicato ha recordado que la delegada territorial de Salud, María Jesús Botella, calificó la dotación de un nuevo centro en Iznájar como «prioritaria», pero los presupuestos de la Junta para 2026 no incluyen «ni un solo euro» para su construcción o reforma.

Satse atribuye parte de la responsabilidad al Ayuntamiento por proponer ubicaciones «donde la accesibilidad es muy reducida», lo que ha imposibilitado avanzar en el proyecto. «Los grandes perjudicados son los habitantes de Iznájar y los profesionales sanitarios que trabajan en un centro que debería estar cerrado hace muchos años», ha concluido Gavilán, que ha instado a ambas administraciones a «dejar de echarse las culpas» y alcanzar un acuerdo.