Jorge JiménezSamira Ouf

Jorge Jiménez, alcalde de La Rambla

«La cerámica es la ventana que hemos abierto en La Rambla para mostrar al mundo lo que hacemos»

En el balcón principal del Ayuntamiento, que también es el del despacho del alcalde, hay una bandera de Ceuta porque La Rambla celebra una feria centenaria, pero, como decía el Guerra, lo primero es antes. Por eso también la sala en la que nos recibe Jorge Jiménez (La Rambla, Córdoba, 1961) está presidida por dos enormes fotografías de Nuestro Padre Jesús Nazareno y del Santísimo Cristo de la Expiración, de cuya cofradía, por cierto, Jiménez fue hermano mayor. Un alcalde se encarga de los asuntos de su pueblo, pero, si además está sostenido por la fe, afronta de otra manera los presupuestos, su ejecución y las reformas necesarias.

La mesa de trabajo del alcalde es como el mapa de un mariscal de campo: hay montones de expedientes, papeles, carpetas, bolígrafos, agendas y fotografías desordenadamente ordenados. Cada montoncito es como una batalla, un desafío, un reto, una lucha y varias victorias. «No saquéis la mesa», pide Jiménez, un poco ruborizado, pero ese supuesto caos no es tal, sino el fruto de una labor que se prolonga con las numerosas visitas que recibe —y atiende— en una mañana algo más complicada porque se están dando las últimas puntadas a EnBarro, una feria y exposición que cumple cien años y que es la muestra de las señas de identidad de todo un municipio.

Jorge JiménezSamira Ouf

- EnBarro cumple cien años. ¿Qué significa este aniversario para La Rambla y qué quiere que deje en el pueblo cuando termine esta celebración?

- Para La Rambla es uno de los aniversarios más importantes que podemos celebrar. Hay que tener en cuenta que hablamos de un sector productivo que ocupa a una gran parte de la población. Esta feria ha sido un atractivo turístico durante cien años, desde que se fundó. Es el escaparate, la ventana que hemos abierto para mostrar lo que hacemos y lo que producimos en La Rambla. Muchísimas familias viven de la cerámica. Cumplir cien años supone volver a abrirnos al mundo entero para decir dónde estamos, qué hacemos y por qué queremos que vengan a vernos.

- ¿Cómo ha cambiado la cerámica rambleña y cuáles son las principales dificultades del sector?

- La innovación que se ha producido en La Rambla a lo largo de estos cien años ha sido brutal. Tenemos fotografías de las primeras exposiciones, que se celebraban en la Sociedad Ateneo de La Rambla, una sociedad cultural que también se fundó en 1926 y está celebrando su centenario. En aquellas fotografías aparecen los botijos de La Rambla, las jarras y las alcarrazas. Eran piezas de uso cotidiano. En todas las casas había un jarrero con jarras para enfriar el agua, porque no existía la nevera. El agua de la jarra o del botijo de La Rambla está mucho más buena que la de la nevera. También se llevaban cántaros al campo. Esa producción todavía se conserva. Hay alfarerías que se dedican a fabricar lo mismo que se hacía aquí hace más de cien años. Además, se ha innovado en la cerámica decorativa, la cerámica estructural y la destinada a jardinería. Eso ha dado un impulso muy importante a la comercialización del sector.

Antiguamente, los talleres eran familiares. El padre y, a lo mejor, el hijo mayor trabajaban en la rueda, y los demás ayudaban a quitar y poner las tablas en el torno. Hoy se trabaja de otra manera. Tenemos fábricas industriales de ochenta y hasta cien trabajadores, muy industrializadas. En cien años se ha dado un paso de gigante. Si antes trabajaba una familia y ahora hay ochenta trabajadores, hablamos de ochenta personas, de ochenta familias del pueblo que viven de un taller. En La Rambla hay sesenta talleres de cerámica. Somos el centro productor más grande de Europa.

- La Rambla será sede permanente de la Agrupación Europea de Ciudades de la Cerámica. ¿Qué proyectos y beneficios concretos supondrá para los artesanos?

- Abrirnos a Europa es muy importante. El centenario nos ha llevado a que este centro productor, con sesenta fábricas en La Rambla, haya sido nombrado sede de la Agrupación Europea de Ciudades de la Cerámica. Para nosotros es un título importante porque desde esa agrupación se desarrollan proyectos europeos, solicitudes de subvenciones para innovar y cambiar la maquinaria de las fábricas. Pienso que nos vamos a poder beneficiar mucho de esas ayudas para modernizar nuestras fábricas. Las hay más modernas y menos modernas, pero las menos modernas también son necesarias, porque guardan la tradición. Son el tesoro de nuestra alfarería antigua.

- ¿Hay jóvenes que estén aprendiendo el oficio y puedan darle continuidad?

- Muy pocos. En lo que se refiere al botijo de La Rambla, a la cerámica antigua y a la alfarería tradicional, nos quedan muy pocos. No hay relevo generacional. Los hijos de los alfareros no quieren seguir en esto e incluso los padres tampoco quieren que continúen. Todo el mundo quiere que sus hijos estudien carreras y trabajen en otra cosa. No voy a decir que no haya ninguno. Hay algunos chavales que tienen ilusión, espíritu emprendedor y están empezando a aprender.

Puedo contar una anécdota. Hace varios años, desde el Ayuntamiento decidimos solicitar a la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía que se implantara un grado de cerámica en nuestro instituto. Pensábamos que iba a ser una formación completa, que incluyera el torno, la pintura y el modelado. Sin embargo, nos llevamos una decepción muy grande porque no tuvimos ni un solo alumno que quisiera matricularse. Tuvimos que desistir. No es que hubiera pocos: no había ninguno.

Jorge JiménezSamira Ouf

El torno se trabaja menos porque es muy costoso. Es mucho más artesanal, pero se utilizan mucho la prensa y el molde porque son más rentables económicamente. Las piezas no tienen el mismo carácter artístico, aunque quiero repetir que el torno se sigue trabajando de una manera importante en La Rambla y lo mostramos en nuestra exposición de cerámica. Ese trabajo no se ha perdido. Hay varias fábricas que todavía lo mantienen. Una de las más modernas de La Rambla tiene dos personas trabajando en el torno y haciendo figuras artísticas. También tenemos varios talleres que trabajan únicamente con el torno.

Lo mostramos en todas las ferias en las que tenemos oportunidad. Hemos estado en Caballerizas Reales en mayo y después en Argentona, en Barcelona, en una feria muy importante. En todas hemos tenido un alfarero haciendo piezas en el torno. También lo tendremos en esta feria. A finales de octubre estaremos en Sabor a Córdoba y La Rambla llevará un alfarero para que todos los visitantes puedan ver qué se hace aquí y cómo se hace.

- ¿Qué le llevó a querer ser alcalde de su pueblo?

- La verdad es que me costó mucho trabajo. No fue decir «quiero ser alcalde» y serlo al día siguiente. Me presenté por primera vez a las elecciones en 1991 y tuvimos unos resultados pésimos. Me armé de valor y dije que, si eso era lo que el pueblo pedía, era lo que quería. Lo que hice fue ponerme a disposición de la persona que había sido elegida alcalde. Desde el primer día trabajé codo con codo con un alcalde de otra ideología política, pero eso no tenía nada que ver. Yo no me presentaba para defender unas siglas. Quería trabajar por mi pueblo, por el pueblo que me vio nacer, donde mi familia ha vivido toda la vida y donde me quiero morir. No iba a defender unas siglas, sino a mi pueblo. Así me he mantenido durante los treinta y tantos años que llevo en el Ayuntamiento: primero, muchos años como concejal de la oposición y, en los últimos siete, como alcalde.

- Además de la cerámica, la agricultura, el comercio y otras industrias tienen peso en la economía local. ¿Cómo están estos sectores y dónde ve más posibilidades de crear empleo?

- En este momento, en la cerámica. En los últimos diez años hemos tenido un vuelco muy importante. Los talleres han crecido en número de trabajadores y en la exportación de sus productos. Tenemos talleres que exportan muchísimo a Estados Unidos y a los países nórdicos. Nuestra cerámica sale de España y eso ha tenido una repercusión en los puestos de trabajo. En este momento no sé si habrá más gente trabajando en el campo, porque la agricultura es nuestro sector principal, o en la alfarería. Lo que sí puedo decir es que el sector alfarero ha crecido mucho y para bien. Cuando yo era joven, la gente trabajaba en las alfarerías durante el verano y en invierno se iba a recoger aceitunas. Ahora ya no es así. En las alfarerías se trabaja durante todo el año y hay mucha gente empleada.

Tenemos otros sectores importantes, como la industria metálica y la forja, la carpintería y, por supuesto, el comercio. Pero el sector más fuerte de La Rambla después de la agricultura es la cerámica, con mucha diferencia respecto a los siguientes.

- La población ha descendido ligeramente en la última década. ¿Qué necesita un joven para quedarse a vivir y trabajar aquí?

- Ese es el motivo por el que madrugamos todos los días los concejales de este Ayuntamiento: que nuestros jóvenes no se vayan de La Rambla. Es nuestra principal obsesión. Que estudien lo que estudien, encuentren trabajo aquí. Para eso trabajamos. Creo que vamos por un buen camino. Nuestras fábricas trabajan para grandes firmas comerciales, como Loewe, Christian Dior o Silbon, por citar una de Córdoba. Nuestra cerámica también se fabrica para los restaurantes con estrellas Michelin más famosos del país. Creo que, estudien lo que estudien, podrán trabajar desde aquí para todo ese entramado de empresas que ya vienen a La Rambla a surtirse de nuestros productos.

Jorge JiménezSamira Ouf

- ¿Qué servicios o infraestructuras necesita mejorar La Rambla y qué le reclaman con más frecuencia los vecinos?

- Estamos tratando de mejorar nuestras infraestructuras. Había un empeño muy importante en que las conexiones de nuestro pueblo con el resto de Andalucía, con Córdoba y con Málaga estuvieran en condiciones. Teníamos un enlace de cuatro kilómetros entre la autovía y nuestro pueblo en un estado lamentable. Mejorarlo era una obsesión. Hace muy pocos días hemos podido abrir a la circulación el primer tramo, la primera fase de las obras de ese acceso. Era la infraestructura más importante que necesitábamos: arreglar la entrada al pueblo para que nuestros productos puedan salir en camiones con seguridad. Era una carretera estrecha, en muy mal estado y con mucha inseguridad para el tráfico. Lo estamos consiguiendo y ya hemos podido abrir ese primer tramo.

- Quien llega atraído por la cerámica encuentra también historia y patrimonio. ¿Qué debería conocer de La Rambla y cómo trabaja el Ayuntamiento para atraer turismo durante todo el año?

Además de la cerámica, que tiene un potencial turístico muy importante, contamos con un patrimonio histórico y artístico muy destacado. Tenemos hechos históricos como la Liga de La Rambla, de 1521. Hay historiadores, como Bernardo de Quirós, que llamaron a La Rambla «la ciudad de la paz y la concordia». También creo que es Bernardo de Quirós quien dice que el primer Parlamento andaluz se celebró aquí el 28 de febrero de 1521. Las asambleas comenzaron el 27 de enero de ese año y en la sesión final se alcanzaron los acuerdos por los que se pedía al rey que pusiera paz en las Comunidades de Castilla. Vinieron a reunirse los diputados de las ciudades más importantes de Andalucía. Fue un hecho histórico muy importante y tenemos monumentos que lo recuerdan.

Después está el patrimonio tangible. La parroquia de la Asunción tiene una portada plateresca del siglo XVI que se conserva muy bien. Tenemos la imagen de Jesús Nazareno, de Juan de Mesa, en la iglesia del Espíritu Santo. También contamos con otras imágenes importantes, como el Cristo de la Expiración, de autor anónimo, pero que es una gran talla. Tenemos obras de Bernabé Gómez del Río y de otros autores.

No puedo olvidarme del Museo de la Cerámica, donde conservamos las piezas que han obtenido los primeros premios en las distintas modalidades del concurso internacional a lo largo de estos cien años. Se pueden ver muchísimas piezas realizadas en La Rambla, pero también de todo el mundo: Japón, Argelia, Colombia, Bolivia y muchos otros países. Este año creo que, de los nueve ganadores del concurso, al menos cuatro son de fuera de España. Hay participantes de la República Checa, de Argelia… Participa gente de toda España y de todo el mundo.

Quien venga a La Rambla tiene que visitar el Museo de la Cerámica, pero también los talleres. Es un placer ver al artista en la rueda, cómo levanta el barro y cómo de una pelota de barro saca una pieza que es una obra de arte. Eso también es un atractivo turístico. Creo que quien venga no se va a arrepentir y volverá.

- Y se come bien, claro.

- También. Tenemos varios restaurantes. Se puede comprobar en nuestra feria de la cerámica, donde tenemos un pequeño ambigú con representación de la gastronomía rambleña. No es muy diferente de la gastronomía cordobesa, pero la tenemos aquí. El chef Rafa García, que es muy reconocido, está en el ambigú de la feria mostrando sus productos.

Jorge Jiménez, durante la entrevistaSamira Ouf

- ¿Qué proyecto quiere dejar terminado antes de que acabe el mandato y qué asunto pendiente le está costando más resolver?

- Tenemos varios proyectos. Uno queremos terminarlo antes del 31 de diciembre y considero que es la obra más importante que hemos hecho desde este Ayuntamiento, al menos en esta legislatura. Es una avenida de aproximadamente ochocientos metros que llega hasta el Ayuntamiento. Hemos superado el ecuador de las obras, vamos bien de tiempo y seguramente podremos terminar antes de final de año. Es el bulevar que nos llevará hasta el Ayuntamiento desde la otra punta del pueblo. Está bastante avanzado y estamos muy contentos.

Otro proyecto compete a la Junta de Andalucía: la carretera de acceso a la que me refería antes. Acabamos de abrir el primer tramo e iremos abriendo el segundo y el tercero. Son tres tramos y nos aseguran que es posible terminar antes de final de año. Si no, la demora sería como mucho de un mes. También tenemos una carretera que compete a la Diputación de Córdoba y que nos conecta con San Sebastián de los Ballesteros, La Guijarrosa, Aldea Quintana y La Carlota. Es una zona muy transitada porque hay gente de La Carlota que viene a trabajar a La Rambla y gente de La Rambla que trabaja allí o en los otros pueblos. Esa carretera estaba en muy mal estado. Hemos conseguido que los primeros cuatro kilómetros y doscientos metros estén prácticamente terminados. Seguramente se abrirán al tráfico la próxima semana. Después comenzarán las obras del siguiente tramo, de otros cinco kilómetros, hasta San Sebastián de los Ballesteros. Ese era nuestro empeño.

Otra obra realizada con los planes provinciales de la Diputación es una caseta municipal de ochocientos metros cuadrados en el recinto ferial. Está a punto de terminarse. Estamos en la última fase, con financiación compartida entre la Diputación y el Ayuntamiento. Tenemos la seguridad de que estará en pleno funcionamiento para la próxima feria. Antes intentaremos organizar alguna actividad para mostrarla al pueblo. Estamos muy contentos con cómo se está desarrollando.

Jorge Jiménez, durante la entrevistaSamira Ouf

El proyecto que tenemos en cartera y que todavía no termina de salir adelante, pero que es muy importante para el desarrollo y para toda nuestra industria, sea cerámica o no, es un nuevo polígono industrial. Estamos encorsetados. Ya no tenemos más parcelas en el polígono para seguir creciendo. Estamos trabajando con Grupo Cinco en un proyecto muy cerca de la autovía.

La ubicación es muy buena: a la salida de La Rambla, aproximadamente a un kilómetro del pueblo y a dos kilómetros de la autovía Córdoba-Málaga. Llevamos muchísimos años trabajando en ese proyecto, no solamente yo como alcalde, sino también alcaldes anteriores. No ha fructificado por distintas circunstancias: unas veces por los propietarios de los terrenos y otras porque no lo veían viable quienes tenían que desarrollarlo. Ahora trabajamos mediante una colaboración público-privada. Seguro que no estará terminado en esta legislatura, pero me gustaría que al final del mandato tuviéramos, al menos, un proyecto fiable sobre la mesa.

Otra de las grandes obras realizadas en esta legislatura es la estación depuradora de aguas residuales, que ya está funcionando y compartimos con la población vecina de Montalbán. Es un avance muy importante para ambos municipios. Antes nuestras aguas fecales se vertían a los arroyos y al final llegaban al Guadalquivir, aunque llegaran algo más limpias. Ahora irán completamente depuradas. Creo que es una contribución muy importante al medio ambiente de nuestra comarca.

Jorge Jiménez, visto por Samira Ouf

Otro proyecto en el que estamos trabajando a marchas forzadas es la vivienda. Como ocurre en toda España, en La Rambla tampoco tenemos un parque de viviendas para matrimonios jóvenes. Es verdad que La Rambla pierde muy poca población, pero la va perdiendo por goteo. Las casas grandes y antiguas del pueblo, en las que vivían familias numerosas, se están cerrando. Son viviendas muy grandes y caras que no pueden afrontar los matrimonios jóvenes u otras personas que buscan una casa.

El Ayuntamiento tiene terrenos en tres polígonos residenciales distintos. Los hemos puesto en carga y estamos a la espera de que la Junta de Andalucía convoque las subvenciones para la construcción de viviendas. Vamos a abrir un censo de demandantes que nos permita saber cuántas viviendas hacen falta en este momento en La Rambla. Cuando sepamos cuántas personas o matrimonios, jóvenes o no, necesitan una vivienda, presentaremos una solicitud a la Junta para ver qué se puede construir.