Hogar y Clínica de San Rafael

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El hermano Bonifacio y las subastas de San Juan de Dios

Durante décadas atendieron a los niños afectados de poliomielitis en el Hogar y Clínica de San Rafael

En una semana inicia el hermano Bonifacio su camino hacia los altares con la apertura de la causa de beatificación. Tendrá lugar el día 18, a las 18:00, en la capilla del Hospital de San Juan de Dios, el mismo lugar -muy evolucionado, eso sí- al que llegó en 1935 y en el que falleció en 1978.
Han pasado 44 años de la muerte del hermano Bonifacio y su huella sigue viva en Córdoba. No sólo hay una fundación que lleva su nombre, sino que aún son muchos los cordobeses que lo recuerdan con talega y su hábito desvaído por el tiempo recorrer la calle de la Plata y el Gran Capitán pidiendo para sus niños. Lo mismo le valía una liebre que un saco de garbanzos. Todo lo agradecía con una sonrisa tan sincera como paternal.

El sablazo de Dios

A veces, la respuesta a su petición era una promesa que se materializaría en una finca de la provincia. Allí se plantaba con su Land Rover a recoger lo que fuera y quienes lo conocieron señalan que el hermano Bonifacio se conocía al dedillo todos los cortijos, caminos y carriles de Córdoba.
El hermano Bonifacio

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Toda su vida religiosa ejerció de hermano limosnero. El nombre lo dice todo. Unos lo bautizaron con Fray Garbanzo, pero quien dio realmente en el clavo fue el periodista Tico Medina, que lo llamó El sablazo de Dios.
Los hermanos de San Juan de Dios estuvieron en Córdoba entre los siglos XVI y XIX. Estaban en el Real Hospital de San Lázaro, situado frente a Puerta Nueva. La invasión de los franceses, las desamortizaciones y un desafortunado incendio hicieron que en pocos años no quedara ni rastro. En su solar se levantó más tarde el Matadero Municipal y ahora es la sede del Banco de Alimentos.

El regreso a Córdoba

En 1935, gracias a la donación de la huerta San Pablo en la carretera del Brillante, los hermanos hospitalarios regresan a Córdoba, y el hermano Bonifacio entre ellos. Así surge el Hogar y Clínica San Rafael con el objetivo exclusivo de recuperar a los niños llegados, incluso, de provincias vecinas, de los terribles efectos de la poliomielitis.
Hogar y Clínica de San Rafael

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Las ayudas oficiales eran escasas para sostener esta obra benéfica, y por eso el hermano Bonifacio se tenía que afanar en pedir sin descanso hiciera frío o calor. La generosidad de los cordobeses hizo que, además, el Hogar y Clínica de San Rafael fuera creciendo y había que buscar recursos donde hiciera falta.

Las subastas de Radio Córdoba

Fue en 1946, cuando al superior, el hermano Manuel, se le ocurrió hacer una subasta que fuese retransmitida por Radio Córdoba EAJ-24. El director de la emisora, Federico Algarra, acogió con generosidad la idea y en los primeros años se pusieron al micrófono los locutores Gonzalo García Morillas, Justo Merino, Francisco Ramírez y Rafael López Cansinos, quien desde 1950, ya en solitario, hizo que este programa paralizara la actividad en Córdoba durante los días de la Navidad.
El propio López Cansinos explicaba que en los días de la subasta de San Juan de Dios se podía cruzar la ciudad de una punta a la otra sin dejar de escuchar el programa, porque estaba sintonizado en la práctica totalidad de domicilios.
No hay hipérbole alguna en esta afirmación del periodista radiofónico, ya que está avalada por los resultados. En 1957, por ejemplo, se recaudaron nada menos que 80.000 pesetas, lo que era una suma muy importante para la época. Y cada año se superaba la cifra anterior.
Rafael López Cansinos, en las subastas de San Juan de Dios

Rafael López Cansinos, en las subastas de San Juan de DiosLa Voz

La Compañía Telefónica Nacional de España tuvo que reforzar las líneas de Radio Córdoba debido a la saturación de llamadas que se producían cada noche. Llamaban los que regalaban cualquier producto y llamaban también los que pujaban. Todos querían participar en esta labor a beneficio del Hogar y Clínica de San Rafael y, también, todos querían que su nombre saliera por la radio. Al día siguiente, no se hablaba de otra cosa en Córdoba.
Al principio eran 25 los niños acogidos. Después, fueron 70. La generosidad de los cordobeses, el trabajo del hermano Bonifacio y la Providencia hicieron que la labor de los hospitalarios de San Juan de Dios creciera progresivamente. Pero en los años 60, con unas instalaciones muy dignas para la época, los efectos de la poliomielitis ya no eran los de décadas atrás y el centro sanitario adoptó otro rumbo. Se especializó en traumatología y las subastas radiofónicas perdieron su razón de ser.
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