El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, impone la ceniza al deán, Joaquín Alberto NievaCabildo Catedral

El obispo impone la ceniza a los fieles en la Catedral de Córdoba

Monseñor Jesús Fernández propone «una conversión sincera y radical a la que nos ayudarán la limosna, la oración y el ayuno»

El Miércoles de Ceniza da comienzo a un tiempo de oración, penitencia y ayuno como es la Cuaresma. Así lo ha recordado el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, durante la misa celebrada en la mañana de este miércoles, 18 de febrero, en la Santa Iglesia Catedral, en la que ha impuesto la ceniza a los fieles.

En su homilía, el prelado ha insistido en la importancia de prepararnos para la conversión del corazón. La imposición de las cenizas recuerda a los cristianos que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo. «La ceniza nos habla de fragilidad, de caducidad de lo creado. Nos habla también de que somos, materia caduca, de que estamos sujetos al pecado y a la muerte. Este es el final que espera a los que viven pegados a lo caduco y sujetos a la esclavitud del mal. Pero hay otro final posible que se anuncia ya desde ahora al vislumbrar en el horizonte la resurrección del Señor Jesucristo. Hacia esa meta queremos caminar», ha recordado el obispo.

Jesús Fernández ha apuntado que en esta peregrinación cuaresmal que hoy iniciamos, «invoquemos constantemente al Señor para que nos ayude a abrirnos a los frutos de esa reconciliación», porque «no somos nosotros los protagonistas de la reconciliación, sino los beneficiarios». El pastor de la Diócesis ha recordado que «Dios nos abraza» y ha instado a los fieles a cultivar la oración «personal y familiar, para una participación más activa y frecuente en la Eucaristía, para recibir el sacramento de la Reconciliación».

«El Señor nos propone recorrer el camino del ayuno, que significa ejercer el autocontrol y renunciar a tantas cosas superfluas que la sociedad de consumo nos va adosando. Avanzar con Jesucristo hacia la Pascua requiere aligerar el paso, descartar todo aquello que entorpece y ralentiza nuestro seguimiento de Jesucristo y nuestro servicio a la Iglesia y a la humanidad», ha explicado al tiempo que ha invitado a los fieles a pedir al Señor que nos auxilie en nuestro propósito de mantenernos en el espíritu de conversión, «una conversión sincera y radical a la que nos ayudarán la limosna, la oración y el ayuno».

La Cuaresma y las hermandades

La Iglesia entra así en un tiempo litúrgico de preparación a la Semana Santa y un camino hacia la Pascua.

Para las hermandades, este periodo se convierte en el inicio de cultos, triduos, quinarios, preparativos y ensayos para vivir la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Además, en la ciudad, se preparan para participar en el Vía Crucis de las Cofradías que tendrá lugar el sábado, 21 de febrero, en la Santa Iglesia Catedral, y que este año estará presidido por Nuestro Padre Jesús de la Sangre. La imagen será trasladada desde Capuchinos a las 16:45 y el rezo comenzará a las 19:30, siendo esta cita uno de los hitos más destacados del inicio cuaresmal en la ciudad.