El obispo de Córdoba, Jesús FernándezPablo Castillejo

El obispo de Córdoba denuncia que el mundo del trabajo «vive un intenso proceso de precarización»

Jesús Fernández reconoce a quienes tienen «un compromiso cristiano codo con codo con otros trabajadores en las distintas organizaciones del movimiento obrero»

Ante la celebración del Día Internacional del Trabajo, y en coincidencia con la fiesta de San José Obrero, el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, ha publicado una carta destinada al mundo de trabajo, con un reconocimiento especial a quienes «dedican su vida a llevar el Evangelio al mundo del trabajo y que desarrollan, desde su fe y la Doctrina Social de la Iglesia, un compromiso cristiano codo con codo con otros trabajadores en las distintas organizaciones del movimiento obrero, que luchan por la dignidad del trabajo y por los derechos de las personas trabajadoras, especialmente aquellas que sufren mayor precariedad, como son las personas migrantes».

En este escrito, el prelado pone el foco en el campo de época que se vive ahora y que «está imponiendo un nuevo paradigma económico y tecnológico que rechaza cualquier traba legal, política, moral o ética que impida obtener la máxima rentabilidad», donde «las personas están siendo reducidas a meros productos de consumo que generan beneficios jamás vistos».

Un reto para la iglesia

Monseñor Jesús Fernández alude al último informe Foessa y afirma que «ante esta realidad, desde nuestra fe y la Doctrina Social de la Iglesia, tenemos que afirmar que el trabajo es un don de Dios». Ante esto, añade que «un trabajo que tiene que estar atravesado por el amor y la comunión. Y que tiene que incorporar la dimensión del cuidado de la persona que trabaja, de la naturaleza y de la sociedad».

Por último, expone que «la Iglesia debe afrontar el reto de esta realidad del mundo obrero y del trabajo, del que forma parte la mayoría de la sociedad y de los miembros de la comunidad cristiana. Por ello, hemos de seguir impulsando la Pastoral del Trabajo como tarea de toda la Iglesia, que se haga presente en la vida parroquial, y al mismo tiempo, hemos de apoyar y alentar los Movimientos Apostólicos enviados por la Iglesia a este campo».

Puede leer el texto íntegro en este enlace.