Los sacerdotes ordenadosDiócesis de Córdoba

«Sed puentes entre los hombres y Dios»: la hoja de ruta del Obispo de Córdoba para los nuevos sacerdotes

Nueve diáconos reciben las sagradas órdenes en la catedral, en una jornada marcada por el llamamiento del obispo a una vida misionera, fraterna y en constante formación

El Obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, ha consagrado sacerdotes a nueve diáconos en una celebración multitudinaria en la que han participado presbíteros, consagrados, familiares, amigos de los nuevos sacerdotes. Los nuevos sacerdotes reciben hoy sus primeros encargos pastorales y celebrarán sus primeras misas a partir de hoy y hasta el 4 de julio en distintos lugares de la Diócesis.

Esta celebración llena de alegría en la que los nuevos ordenados culminan un tiempo de preparación tras haber escuchado la llamada del Señor, representa un motivo de agradecimiento por la que lo que el prelado ha llamado a todos los fieles a unirse en acción de gracias a Dios porque hoy nueve diáconos acogen «el don del Espíritu Santo que los configura con Cristo sacerdote, profeta y Buen Pastor». Monseñor Jesús Fernández ha propuesto a los nuevos sacerdotes ser hombres de comunión, artesanos de sinodalidad, con espíritu misionero y dispuestos a la formación permanente.

Un momento de la ordenaciónLa Voz de Córdoba

Monseñor Jesús Fernández ha citado al evangelista s. Juan para explicar la comunión sacerdotal según el Evangelio y al Papa Francisco para señalar la oración como fuente de cercanía con Dios y los hermanos. Se ha dirigido a todos para afirmar que el sacerdote debe cultivar la cercanía, la intimidad con Dios, reservando para él tiempos de silencio a lo largo del día para vivir en la fecundidad que «refuerza nuestras fuerzas en las horas amargas» porque, ha explicado, muchas crisis sacerdotales tienen su origen en una vida de oración insuficiente.

En este sentido, el obispo se ha dirigido a los diáconos en el día de su ordenación asegurando que el sacerdote ha de vivir también la cercanía con el obispo porque el vínculo con él, le ayudará a discernir la voluntad de Dios como colaborador y consejero y «sobre todo, ha de vivir en comunión con los hermanos sacerdotes» ya que un ministerio desvinculado de la comunión con Jesucristo y con su cuerpo que es la Iglesia es imposible. Para esta tarea, el obispo insta a superar el individualismo y acompañar al que está en dificultad.

Momento de la ordenaciónDiócesis de Córdoba

Para una Iglesia sinodal, una de las principales oportunidades para los sacerdotes del futuro, el Obispo ha expresado la necesidad de una comunión fraterna y la cercanía con el Pueblo de Dios, porque los sacerdotes comparten la fuente del Bautismo, un dignidad con al que «hemos de unir nuestros esfuerzos a los de los laicos», para reconocer juntos los signos de los tiempos y contar con su aportación en la construcción del Reino de Dios. Este camino sinodal contribuirá a evitar concentrar «todas las cargas sobre los hombros presbiterales» y favorecerá la acción de laicos con «reconocida competencia.» En este mensaje, cargado de espíritu sinodal, el Obispo ha traído a colación palabras del Papa León en las que alienta a seguir los pasos de una « Iglesia cada vez más sinodal y misionera», en la que ministerio sacerdotal no pierde nada de su importancia y actualidad, sino que, por el contrario, podrá centrarse más en sus tareas propias y específicas, para que «el ministerio del presbítero supere el modelo de un liderazgo exclusivo tendiendo hacia una conducción cada vez más colegiada, en la cooperación entre los presbíteros, los diáconos y todo el Pueblo de Dios».

La invitación a una vida misionera y la necesidad de una formación permanente ha completado la homilía del Obispo de Córdoba en la celebración de las sagradas órdenes. Mirando a la ciudad de Samaría y al diácono Felipe, víctima de persecución y fiel a la tarea que Jesucristo ha llamado a superar una «la mentalidad eficientista que valora el ministerio por el número de actividades y proyectos realizados» y ha sumado el quietismo como tercera tentación, «por miedo al contexto, encerramos en nosotros mismos dejándonos vencer por la pereza y el pesimismo». Frente a estas tentaciones, el obispo propone a los nueve nuevos sacerdotes, «vivir un ministerio gozoso y apasionado que evangeliza los diversos ambientes y contextos», un ministerio que se fundamenta en una profunda vida interior.

A los nuevos sacerdotes, el obispo ha recordado que están llamados a ser «puente» a través del cual los hombres pueden llegar a Dios” y para esa mediación precisan el apoyo seguro de la oración, en este vínculo encontrarán «a vuestro mejor amigo y consejero: Jesucristo». Junto a él, escuchándolo y dejando que toque cada corazón de los nuevos ordenados, «aprenderéis y haréis carne en vosotros el Mensaje de la salvación y estaréis en condiciones de transmitirlo a los hermanos».

Al finalizar la homilía, el Obispo se dirigió a los nueve diáconos pidiéndoles que no olviden suplicar misericordia de Dios para el Pueblo al modo en que lo hacía en sus prédicas San Juan de Ávila, patrón del clero secular español cuyas reliquias se veneran en Montilla, y enfatizó la formación integral del sacerdote como el camino permanente para un ministerio auténtico: «Llamados a crecer cada día en santidad y en la plena configuración con Cristo, el mayor reto con el que nos enfrentamos es la mediocridad y la autosuficiencia».

La celebración concluyó con el recuerdo y la oración por el pueblo de Venezuela que sufre los devastadores efectos de los terremotos.