Procesión de Jesús Nazareno en ZuherosLa Voz

Zuheros recibe a Jesús Nazareno en las calles de la localidad

En la salida, un grupo de devotos interpretó unas sevillanas escritas en honor de su principal devoción

Zuheros se despertaba este domingo con aires de fiesta, la exaltación de la cruz es un día muy señalado en esta localidad cordobesa. Por la mañana se celebraba la solemne función principal y tras la misma juegos, cucañas, animación congregaban a los zuhereños y visitantes en torno a la plaza del castillo y a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Remedios.

Sobre las ocho y media de la tarde, la comitiva principal formada por junta de gobierno, portadores y alumbrantes, llegaban para contemplar a Jesús Nazareno en su día grande, al igual que ocurre en municipios como Nueva Carteya, Doña Mencía, Baena o el propio Zuheros. El silencio se apoderaba de la muchedumbre, las personas más mayores y algunos jóvenes hacían su labor de alumbrantes, mientras que el cortejo lo abría el estandarte bordado de Jesús.

Los portadores cumplían con su misión, agruparse en torno al paso del Nazareno y disponerse para procesionar un año más en uno de los días grandes de la localidad. Silencio, respeto, devoción y entrega de los zuhereños que veían como su Nazareno volvía a pisar las calles del pueblo. En la misma salida un grupo de devotos, interpretaban los cuatro palos de unas sevillanas escritas en honor de su principal devoción.

La procesión

A partir de ahí comenzaba una procesión que encierra muchos calificativos que hacen de esta procesión algo distinto, fuera de lo convencional, llena de contrastes, de sencillez en las formas, de familiaridad en los gestos, de un contexto insuperable por el escenario por el cual discurre.

La bendita imagen de Jesús, acompañado de los sones de la Agrupación de Moriles, parecía levitar entre sus devotos. Un repertorio clásico, con obras de Cebrián, Sebastián Valero, Farfán, Albarrán, Abel Moreno o Font de Anta componían la armonía del paso del Señor por las calles empedradas y estrechas del municipio. La noche y el silencio caían sobre Zuheros, sobriedad y miradas inolvidables, el Nazareno volvía a conquitar a sus devotos con un sagrada imagen. Sobre las 11 de la noche hacía su entrada en la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios. Zuheros descansaba y las familias cofrades del pueblo volvían a respirar tranquilos y sentirse satisfechos tras haber cumplido un año más con la tradición de su particular «día de Jesús».