Hermandad de la Expiración
Así es el curso de formación para los cofrades: 527 inscritos de 347 hermandades y 40 localidades distintas
El sábado 10 de octubre da comienzo un novedoso curso que tratará de materias espirituales, liturgia, Sagradas Escritura, pero también economía, derecho o redes sociales
Más de 500 personas, en concreto 527, se han inscrito en el novedoso plan de formación cofrade impulsado por la Diócesis de Córdoba. Las solicitudes proceden de 40 localidades distintas y representan a 347 hermandades. El 61’7% reside en la capital y el restante 38’3% se reparte por diversos pueblos de la provincia. Por municipios de origen, las mayores cifras corresponden a Córdoba capital (202 inscritos), Lucena (71), Priego de Córdoba (36), Cabra (30) y, con 29 cada una, Puente Genil e Hinojosa del Duque. En cuanto a las sedes donde se impartirá la formación, la mayor parte de la actividad se concentrará en Córdoba capital, que acoge a 292 inscritos (55,4 %), seguida por Lucena con 172 (32,6 %) y Pozoblanco con 63 (12 %). La edad media de los participantes se sitúa en los 45,6 años —con una mediana de 47—, concentrándose la mitad de los inscritos en el tramo comprendido entre los 34 y los 57 años. Por franjas de edad, el grupo más numeroso corresponde a las personas de 45 a 54 años, con 121 integrantes, seguido muy de cerca por el de 55 a 64 años, que suma 116. En los extremos, se contabilizan 52 menores de 25 años y 45 personas de 65 años o más.
El coordinador del plan, Diego Delgado Ayuso, de la Hermandad de la Misericordia, ha llamado además la atención sobre el alto porcentaje de inscritos que pertenecen además a órganos directivos de las cofradías, un total de 431 de esos 527, es decir, el 81'8%. «El objetivo final es formar a personas que tienen o van a tener responsabilidades en las juntas de gobierno de las hermandades, para que obtengan una formación catequética». Delgado ha recordado que «hasta el momento, los aspectos de formación cofrade eran puntuales y poco coordinados e inconexos, por lo que tras un proceso de consulta, los propios cofrades demandaron un proceso de formación estable y duradero».
Hermandad de la Sangre
De esta manera, la consulta se desarrolló a través de 226 cuestionarios enviados a 186 hermandades. Esto supuso 23.583 respuestas registradas. De toda esta labor inicial surge el curso que empezará el sábado 10 de octubre. Cada sábado se impartirán dos horas. El curso concluye en el mes de mayo y están previstos dos de ellos, es decir, este periodo de octubre a mayo sería el primer segmento de la formación. Esas sesiones formativas tendrán lugar una vez al mes. El resto son el 7 de noviembre, 12 de diciembre, 9 de enero, 13 de febrero, 13 de marzo, 10 de abril y 8 de mayo. Hay sedes en Córdoba capital, Lucena y Pozoblanco.
El contenido del itinerario formativo profundizará en multitud de aspectos como Sagradas Escrituras; mariología y sacramentos; vida cristiana y espiritualidad; iglesia y evangelización; formación humana y económica; iglesia y sociedad; moral y vida cristiana; liturgia y vida espiritual o historia e identidad cofrade. «También hay asignaturas relacionadas con la comunicación y las redes sociales, para que los cofrades puedan comunicar con eficacia, o formación económica y jurídica, un entorno que es mucho más complejo que hace 30 años», ha precisado Delgado.
Un curso que surge del pueblo
«La petición de esta formación surgió de las juntas de gobiernos de las hermandades y de los propios cofrades de a pie, podemos decir que surgió del pueblo, tal cual», ha manifestado el director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas Beata Victoria Díez, Adolfo Ariza. «Pedían sobre todo formación para entender bien la liturgia, manifestaban una necesidad también de comprender como se vertebra, por ejemplo, una parroquia, una hermandad o la propia Diócesis; y hubo mucho interés por el derecho canónico o cómo afecta el derecho civil en una asociación de fieles: no obstante el gran tema es el conocimiento de la fe».
Pero, ¿cuál fue el gran detonante de este novedoso curso? «La primera carta de Pedro indica que los cristianos tenemos que dar razones de nuestra esperanza y no solamente tenemos que tener estas razones para el mundo, sino que tenemos que tenerlas para nosotros mismos, para que nuestra fe realmente tenga un fundamento sólido y podamos ahí sostener nuestra vida», ha añadido el consiliario de la Agrupación de Cofradías, Juan José Romero Coleto. «Si nuestra fe no se fundamenta con la formación, entonces al final corre el riesgo de convertirse en puro sentimiento, en una experiencia fugaz, circunstancial. La fe tiene que ser sostenida por argumentos de peso».
Esta necesidad procede además de otras cuestiones nada desdeñables, producto de la actual sociedad, donde la fe ya no se transmite de forma sólida como antaño en la familia o los colegios. En este sentido, Adolfo Ariza ha precisado que «se ha roto la cadena en transmisión de la fe, porque no siempre es la familia, no siempre es la escuela, entonces parece que providencialmente surge el que esa cadena se prolongue para transmitir la fe, por ejemplo, en la hermandad, cuestión que siempre se había hecho, pero que ahora podrán desarrollar los hermanos de forma especialísima».
Prendimiento (Martes Santo 2026)
Cabe hacer en este asunto una pregunta importante: ¿había derivado la religiosidad popular de las hermandades al aspecto más festivo? Para Juan José Romero «sin duda alguna, y sin menospreciarlo en ningún momento, pues es parte de la piedad popular». Romero ha pormenorizado en este aspecto que «por supuesto los ámbitos cultural, económico e incluso turístico de las hermandades no son algo desdeñable, pero han de ser, por llamarlos así, efectos colaterales: la piedad popular ha de ser ante todo vivencia de la fe, de manera sencilla, en la vida cotidiana y con fundamento». Por su parte, Adolfo Ariza, sobre este mismo asunto ha concluido que «siempre ha estado esa religiosidad fuerte y profunda, que es la piedad popular; sí que es verdad que a lo mejor en algún momento alguna expresión nos puede parecer un tanto folclórica, pero yo creo que debajo siempre hay una verdadera piedad».
¿Se podrá conseguir que los alumnos del curso se conviertan en verdaderos evangelizadores? «Esa es la pretensión, el curso está muy orientado en esa línea», ha añadido el consiliario de la Agrupación de Cofradías, Juan José Romero. «Al final, los que están asumiendo la responsabilidad de nuestros colectivos cofrades tienen que ser, por supuesto, los primeros que testimonien la fe, pero al mismo tiempo tienen que ser los que entusiasmen a otros a profundizar en el conocimiento de Jesús y de su Iglesia, pues al final, cuando uno lo descubre, queda real y totalmente cautivado por la belleza de la fe».
En este ámbito, el director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas Beata Victoria Díez, Adolfo Ariza ha apuntillado: «el objetivo es crear una sensibilidad en todas estas personas que ya se han matriculado, para que ellos puedan llevar esa sensibilidad a la hermandad y cada hermandad pueda generar su propia formación; sin lugar a dudas el gran objetivo es inspirar y motivar para que dicha formación llegue a cada hermandad y cofradía».