Mari Ángeles Alarcón, enfermera especialista en PediatríaLa Voz

Mari Ángeles Alarcón, enfermera especialista en Pediatría

«La obesidad infantil se combate con hábitos saludables de alimentación, ejercicio, y descanso»

En la consulta de Endocrinología Pediátrica del Hospital Reina Sofía de Córdoba hay actualmente unos 1.900 menores de 14 años en seguimiento por obesidad

El Ministerio de Sanidad ha publicado el informe más completo hasta la fecha sobre la obesidad infantil en España, a partir de datos clínicos directos recogidos por profesionales de atención primaria y registrados en la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria (BDCAP).

Esta publicación, se centra en el análisis de la prevalencia de sobrepeso, obesidad y obesidad severa en la población infantil, con datos del año 2023 y un análisis evolutivo desde 2013.

Mari Ángeles Alarcón Roldán es enfermera especialista en pediatría en la Consulta de Endocrinología Pediátrica del Hospital Reina Sofía y nos ofrece su valiosa y dilatada experiencia como profesional versada en este preocupante asunto a través de consejos de vida saludable a seguir desde la más tierna infancia.

Mari Ángeles AlarcónLa Voz

-¿Cuáles son los niveles de obesidad infantil en Córdoba?

-No hay datos publicados de obesidad y sobrepeso en la provincia. Los datos que tenemos son a nivel nacional, recogidos en el estudio Aladino del año 2023 del Ministerio.

En este estudio realizado en escolares de 6 a 9 años se informa de que el 20,2% presenta sobrepeso y el 15,9% obesidad. En los últimos cuatro años ha habido un descenso del 4,5% en el exceso de peso, aun así, España sigue siendo el sexto país de la UE con más exceso de peso y el séptimo en obesidad.

El estudio Aladino, ha mostrado que la mejora en los índices de obesidad no ha sido homogénea entre todos los hogares. Mientras que la incidencia ha disminuido en familias de clase media y alta, en los hogares con ingresos inferiores a 18.000 euros anuales, la situación se ha mantenido estable desde 2021. En estos hogares más vulnerables, casi la mitad de los niños (46,7%) han tenido exceso de peso, frente al 29,2% en las familias con ingresos superiores a 30.000 euros. Este estudio ha puesto en evidencia la importancia de factores socioeconómicos y hábitos de vida en la prevalencia de la obesidad infantil, como el bajo consumo de frutas y verduras y el mayor consumo de bebidas azucaradas en los hogares con menos recursos.

En la consulta de Endocrinología Pediátrica del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba hay actualmente unos 1900 niños menores de 14 años en seguimiento por obesidad.

-¿Cuáles son los rangos de edad más apreciables en los pacientes?

La obesidad suele aparecer a partir de los 6 años, aunque en los últimos años ya hay niños muy pequeños que también la presentan fruto de los malos hábitos que van adquiriendo desde muy corta edad. Encontramos dos franjas de edad en la que hay más tendencia al sobrepeso y obesidad. Una es entre 6 y 9 años y la otra es la adolescencia.

Es muy importante que las familias tengan en cuenta las recomendaciones de su pediatra y su enfermera

En la última década, el exceso de peso infantil hasta los 9 años muestra una estabilización mientras que desde esa edad hasta los 16 años la obesidad se ha duplicado, siendo más llamativo en niñas y adolescentes probablemente asociado a un mayor sedentarismo.

-¿Cómo detectar el sobrepeso en los niños y niñas?

La mejor forma es acudiendo a las consultas de niño sano de atención primaria y a los seguimientos por la enfermera pediátrica. En estas consultas se realiza una evaluación de peso, talla y se va haciendo un seguimiento desde el nacimiento. Si en ellas se detecta un cambio significativo se informa a la familia y se inicia el programa de prevención de obesidad infantil PIOBIN. Es muy importante que las familias tengan en cuenta las recomendaciones de su pediatra y su enfermera ya que un dato que llama la atención es que el 70% de los cuidadores no reconocen que sus hijos tienen obesidad y que es una enfermedad con un riesgo muy alto de padecer otras complicaciones graves. Parece que de alguna forma tendemos a idealizar a nuestros hijos, y esto no ayuda a poner solución a un problema al principio cuando aún es incipiente y es más fácil de abordar.

-¿Qué diferencias hay entre obesidad severa, obesidad, sobrepeso y exceso de peso?

En los niños no podemos hablar de valores absolutos. Todos los datos de peso, talla, IMC deben de verse en gráficas de percentiles. Actualmente la medida más utilizada en la práctica clínica para medir el grado de obesidad es el Índice de Masa Corporal (IMC):

Sobrepeso IMC entre p85-p95

Obesidad IMC> p95 para sexo y edad

Obesidad mórbida IMC >99

-¿Qué consecuencias u otras enfermedades se pueden asociar la obesidad infantil?

Hay una gran cantidad de enfermedades que se sabe que van asociadas a la obesidad ya desde la infancia. Otras no son visibles en el niño pero podemos conocer el riesgo y muchas de estas aparecerán en el adulto joven si se continua con la obesidad desde la infancia.

A nivel psicosocial los niños con obesidad son más propensos a sufrir ansiedad, autoestima baja, depresión, trastornos de conducta alimentaria...

Hay evidencia científica que dice que la lactancia materna protege de una futura obesidad en la infancia y adolescencia

Debido a la obesidad en el niño y adolescente ya pueden aparecer enfermedades como asma o apnea del sueño, hígado graso, hipertensión arterial, y en edades posteriores, sobre todo un mayor riesgo de alteraciones de la fertilidad y enfermedad cardiovascular (infarto, accidentes cerebrovasculares...)

Enfermedades asociadas a la obesidadLa Voz

-¿Cómo se puede combatir la obesidad infantil?

Lo más importante es la prevención. Para ello es fundamental establecer unos hábitos saludables de alimentación, ejercicio, y descanso desde los primeros años de vida. Es muy importante que durante la gestación sea la madre la que siga estos hábitos y hay evidencia científica que dice que la lactancia materna protege de una futura obesidad en la infancia y adolescencia.

La obesidad es fruto de la suma de muchos factores. Algunos de ellos no son modificables como la genética, pero los factores que podemos modificar son mucho más relevantes en la aparición de esta enfermedad. Podemos controlar el peso materno al inicio de la gestación o ganancia ponderal durante la misma, tabaquismo y ambientales como evitar consumir alimentos poco saludables, abusar de la comida rápida, el llevar una vida muy sedentaria, y controlar la publicidad a la que acceden los menores.

Una vez que la obesidad aparece, el tratamiento consiste en realizar cambios en los estilos de vida para conseguir una alimentación adecuada siguiendo la dieta mediterránea en cantidades adecuadas, realizar actividad física de forma habitual, reducir las actividades más sedentarias y tener unos buenos hábitos de sueño. Si aparecen complicaciones asociadas puede ser necesario el empleo de fármacos. En el caso de obesidad mórbida hay aprobados algunos fármacos para mayores de 12 años que pueden ayudar a la pérdida de peso. Es importante que las familias entiendan que estos fármacos siempre tienen que ir asociados a cambios en el estilo de vida para que sean efectivos a largo plazo.

Debemos volver a consumir lo que nuestras familias cocinaban de forma tradicional como legumbres, pescado y el uso de aceite de oliva con prudencia

Y por supuesto, para combatir la obesidad infantil hacen falta políticas sanitarias y sociales que permitan un mayor y mejor acceso a alimentos saludables y al fomento de la práctica de actividad física y una postura activa en contra del sedentarismo y del consumo de productos no saludables.

-¿Qué consejos que hay que seguir a la hora de prevenir la obesidad infantil (alimentación, actividad física, etc.)?

Se deben realizar cinco ingestas al día de un tamaño adecuado a la edad del menor con variedad de alimentos de buena calidad nutricional, especialmente con fruta y verdura frescas. Debemos volver a consumir lo que nuestras familias cocinaban de forma tradicional como legumbres, pescado y el uso de aceite de oliva para aliñar o cocinar con prudencia.

Se deben evitar hábitos no saludables como saltarse el desayuno, o consumir con frecuencia productos procesados como dulces, golosinas, bollería, refrescos, o alimentos con grasas no saludables.

Los adultos deben predicar con el ejemplo fomentando una ingesta de alimentos saludables

En cuanto a las recomendaciones de actividad física la OMS recomienda que los niños realicen 1 hora de ejercicio físico de intensidad alta al día. Además, las familias deben incluir actividades de la vida diaria como subir y bajar escaleras, ir a los sitios andando en lugar de usar coche, que los niños participen en las tareas domésticas...Además, debemos reducir las horas de sedentarismo realizando un control especialmente en la infancia del uso de pantallas.

-Seguimos con más consejos para que los niños y niñas no se sientan diferentes ni acomplejados por su cuerpo

La obesidad debe entenderse como una enfermedad, y por tanto debe ser tratada como tal, y darle la importancia que tiene en la salud. No obstante, esto no debería generar en los demás, actitudes negativas que son las que pueden condicionar una baja autoestima u otras situaciones emocionales que afecten al paciente. Estos niños tienen las mismas capacidades que los demás, y por tanto, así debemos tratar de establecer las relaciones con ellos. Por tanto, es la sociedad quien tiene que incluir a estas personas y ofrecerles oportunidades similares a los demás, y buscando una adaptación en el caso de que sea necesario para poder alcanzar los mismos objetivos.

-El papel de los padres. Qué hacer, cuándo acudir a consulta...

El papel de la familia o cuidadores habituales (ej abuelos, canguro) es fundamental en la promoción de hábitos saludables. Los niños imitarán lo que hacen sus mayores, y por ello, los adultos deben predicar con el ejemplo fomentando una ingesta de alimentos saludables y promoviendo hacer en familia actividades que impliquen ejercicio o entretenimiento más allá del que ofrecen las pantallas.

Si una familia observa que su hijo/a está ganando peso de forma progresiva, debe acudir a su pediatra de centro de salud para obtener ayuda, pero es importante que toda la familia esté dispuesta y colabore para cumplir las recomendaciones de los profesionales sanitarios.