Elías CabreraSamira Ouf

Elías Cabrera, empresario y formador

«Estamos confundiendo a una generación que cree que todo es fácil y rápido, y eso beneficia a quienes quieren gente mediocre»

Elías Cabrera Caracuel reflexiona sobre el valor del esfuerzo, el liderazgo y la educación en su primer libro, ELICA

Elías Cabrera Caracuel (Córdoba,1980) es autor, formador y directivo, con una trayectoria vinculada al ámbito del liderazgo humano, la educación y el deporte. A lo largo de los años ha trabajado con personas y equipos en procesos de crecimiento personal y colectivo, desde la convicción de que el liderazgo no se ejerce solo desde el cargo, sino desde el ejemplo, la coherencia y el servicio.

De esa experiencia nace el modelo ELICA —Esfuerzo, Liderazgo, Ilusión, Carácter y Actitud—, una filosofía práctica construida en el trabajo diario, en la formación y en la vida familiar, alejada de los esquemas teóricos y centrada en valores que se aprenden viviéndolos. Su primer libro se sitúa en esa misma línea: una obra de desarrollo personal con una marcada base humana, en la que confluyen deporte, empresa, educación y fe, y que invita más a la reflexión que a la receta rápida, con la idea de crecer por dentro para influir mejor fuera y dejar huella en las personas y en los entornos que se lideran. Esta semana lo presenta en Córdoba, y se agradece cambiar de registro y hablar de esta obra tras unos días marcados por el dolor y la tragedia que ha supuesto el accidente ferroviario de Adamuz.

Elías CabreraSamira Ouf

- ¿La actitud lo es todo?

- La actitud puede ser todo. Es una parte importante dentro de unos valores, pero cuando te levantas, cómo te levantes marca el resto del día.

- ¿Y cómo ha vivido esta semana que acaba, Elías?

- La he vivido con dolor, con esperanza, porque quizá ha habido cierto testimonio que invita a ello. La vida no está preparada para entender ciertas cosas, y hace falta una actitud para afrontar lo que de repente te viene sin que lo esperes. Es un aviso para lo que estamos viviendo cada día y que nos sitúa. Y bueno, con tristeza, pero, como digo, con esperanza, porque tengo esperanza siempre en muchas cosas.

- La muerte nos puede sorprender en cualquier momento, y no se nos prepara para ello.

- La muerte está ahí, y creo que hay que ser conscientes de que está ahí, de que en cualquier momento puede tocar. En el libro lo digo: yo he vivido muchos años marcado por la muerte temprana de mi padre, pensando que a mí me queda poco de vida. Y eso a veces me ha angustiado, me ha preocupado, pero al final he entendido que todos tenemos fecha de caducidad, que puede ser hoy, mañana, dentro de cuarenta años, y que hacer planes en base a eso angustiado no te lleva a ningún sitio. Pero vivir consciente de que hoy estás y mañana no puede marcar mucho la diferencia.

- El padre ausente al final está muy presente en la vida de los hijos, ¿no?

- El padre ausente, dependiendo de la experiencia que hayas tenido con tu padre, siempre está presente. Creo que el padre al final es un referente, es un gigante que aupa, que eleva, y al final, cuando se te va, sea temprano o sea tarde, siempre está ahí. Y sobre todo, si tiene un carácter que ha marcado a quien ha dejado.

- ¿Qué le ha llevado a escribir ese libro?

- Lo he escrito quitándome complejos. Me ha llevado muchos años tenerlo en la cabeza. Soy una persona que habla poco, que medito mucho, que mi mujer se enfada conmigo porque no le cuento las cosas que tengo en la cabeza, pero luego las redacto, las guardo, las escribo, las publico en LinkedIn, en Instagram, en redes sociales, y me vacío. Al final necesito vaciarme, porque quizá expreso poco lo que tengo en la cabeza. Y me ha llevado eso: creo que todos tenemos algo que aportar, llegará quien llegue, y ha sido quitarme complejos después de muchos años de intento. Y el motor ha sido la ilusión.

- Pero ¿qué le acomplejaba?

- Me acomplejaba pensar que mis vivencias son mías y que soy menos que mucha gente que hay en el mundo, que tiene experiencias que pueden aportar más, tanto ejemplares como a la sociedad. Entonces, que mis problemas, mis ideas, mis sueños son míos y qué le importa a la gente. Creo que soy una persona que tengo la suerte de tener gente cercana, pero eso de exponerlo, escribirlo, darlo y publicarlo quizás era algo que era para unos privilegiados, más que privilegiados, gente generosa. Porque escribir siempre lo había visto como un acto de generosidad, y ahora veo que es un acto de valentía.

Elías CabreraSamira Ouf

- De valentía, sobre todo, en una sociedad en la que los mediocres pesan muchísimo más que la gente brillante, ¿no?

- Esa es la luz que apagan. En el libro aparece la palabra mediocre por eso, porque yo creo que también me ha llevado a ver que la sociedad, o que hay personas, empezamos a tirar para otro lado o nos confunde demasiado.

- ELICA es un acrónimo de Elías Cabrera, pero también de cinco aspectos fundamentales que plasma en este libro y que usted considera importantes para vivir.

- Efectivamente. El acrónimo era de Elías Cabrera. Yo tuve una empresa hace años y de ahí el nombre, sencillo y rápido. Con la juventud, con veinticinco años que la monté, sonaba bien. Pero la vida me ha demostrado que ELICA también se basa en valores, no es que yo los llevara, sino que me han ido forjando la personalidad que soy. Siempre me ha gustado el liderazgo, la gestión de equipos, la gestión de personas, la educación. Son palabras que han estado en libros que he leído, en la formación. Y es eso: esfuerzo, liderazgo, ilusión, carácter y actitud. Creo que son cinco valores que me han marcado a mí y que, para construir una vida de éxito, tienen que estar presentes.

- Hemos hablado antes de la cantidad de mediocres que hay, incluso gobernando, pero también del exceso de entrenadores, de coaches como se llaman ahora, siempre ofreciéndonos este tipo de mensajes. ¿Por qué cree que está pasando esto?

- Yo creo que la sociedad necesita referentes. Es verdad que hay un auge de este tipo de profesionales que han visto que las personas necesitan que se les hable de valores que han estado siempre ahí, en distintas sociedades y en distintas etapas de la historia de la humanidad, y que a veces se han aprovechado. Creo que la gente está cansada de tanto aspecto negativo. No quiero profundizar en enfermedad mental porque no soy experto en ello, pero sí estamos viendo que incluso desde más jóvenes la gente está perdida, pierde su norte y no encuentra sitio, y necesita adaptarse a valores como estos, y más importante aún si están basados en la fe y mirando a lo alto. Porque este libro no es un libro más de coaching, es un libro que invita a la reflexión, a mirarse a uno mismo. Son valores, pero no doy recetas mágicas. Es un poco desnudarme a mí mismo y creo que puede servir a la persona, sobre todo basándolo en una mirada alta.

Elías Cabrera, durante la entrevistaSamira Ouf

-Se atreve usted a hablar de esfuerzo, y eso parece que ahora es un discurso también marcado por la ideología, o algunos lo quieren ver así.

- La cultura del esfuerzo, que se ha puesto de moda incluso en patrocinios deportivos. Yo creo que es algo que está denostado, sobre todo porque esta sociedad va muy rápido, hay mucho ruido y muchos influencers en redes sociales, y entonces la gente está engañada. Lo que ve piensa que es inmediato, que se puede conseguir, y no sabe que detrás de esas realidades que ve, de referentes que pueden ser muy positivos, existen años de esfuerzo, de levantarse temprano, de sudar tinta, de sudar la camiseta, de entrenamiento, si nos vamos al mundo del deporte. Creo que estamos confundiendo sobre todo a la gente joven, a una generación que viene por detrás, que piensa que todo es muy fácil, muy sencillo y muy rápido. Y eso es aprovechado también por esa parte de la sociedad que quiere mediocres para poder manejarlos. El libro no entra en mucha crítica, todo lo contrario, soy más de basarme en los aspectos positivos, y por eso en la segunda parte del libro hay referentes de cada uno de estos valores. Pero creo que la sociedad necesita referentes que hablen del esfuerzo como medio para conseguir muchas de las cosas que tenemos. Nosotros quizás somos de una generación en la que vimos a nuestros abuelos luchar, sacar a su familia adelante, y eso hoy en día la gente joven no es consciente del trabajo que hay detrás para sacar todo adelante.

Elías CabreraSamira Ouf

- Usted es licenciado en Ciencias del Deporte. Cada vez se hace más deporte, pero da la impresión de que hay un sentido más narcisista que de esfuerzo y superación.

- Sí, volvemos a lo mismo, a las redes sociales. Al final hay mucho impacto y mucho «yo me quiero parecer a…». Es verdad que hacen falta escuelas deportivas donde se trabaje desde la base estos valores que necesita la sociedad, aplicados al mundo del deporte. En una escuela deportiva se puede aprender mucho de liderazgo, a tolerar la frustración, la superación, el esfuerzo. El mundo del deporte también necesita referentes en esta escuela de valores que es el deporte, el olimpismo. Es verdad que existen otras corrientes deportivas más centradas en lo físico, que no son negativas porque pueden beneficiar a la salud, pero no son formativas.

- ¿Y a usted el deporte cuánto le ha ayudado a vivir?

- A mí el deporte me ha ayudado mucho. He tenido vocación por la práctica deportiva desde siempre. Tengo muchas anécdotas personales en el mundo del deporte, casi todas negativas, de no haber ganado títulos, de no haber sido deportista profesional, y todas me han marcado muy positivamente. Estar cerca de un equipo, enfrentarte a un rival, el respeto, tolerar una decisión arbitral, todo eso te forma como persona para luego entender que tienes compañeros en el mundo de la empresa, que tienes competencia en el mundo de la empresa y que tienes que respetarla, porque estáis en el mismo partido. Respetar normas, respetar reglas, todo eso creo que es importantísimo para desarrollarte después en la sociedad.

- La rúbrica de los cinco aspectos que usted recoge en el libro es la fe. No corren buenos tiempos para hablar de ello.

- Bueno, depende de cómo se mire. Como todo, también vuelve a estar de moda. Yo creo que la fe es muy personal. Hablar de fe hasta me ruboriza, pero he entendido que hay que hacerlo y que tenemos que quitarnos complejos. Quizá esa ha sido la parte más importante para desarrollar el libro, decir que hay una sexta dimensión, un sexto valor, que es la fe, la mirada alta, el sentido de trascendencia, que da sentido a todos estos valores. Cuando tú sabes que estás aquí de paso y que hay vida eterna, yo creo que hay vida eterna, que te vas a reencontrar con los seres queridos y que Jesucristo vino para salvarnos, cuando crees eso, todo lo demás viene por añadidura. Insisto en que la fe es muy personal, no soy un experto en esto, pero a mí me ha movido, me ha quitado complejos y me ha dado la libertad para plasmar en el libro lo que siento y lo que pienso, y ha sido quizá la piedra de choque que ha hecho que este libro sea una realidad.

Elías Cabrera, visto por Samira Ouf

- La vida del creyente no se entendería si no diera testimonio.

- Eso es.

- ¿Es este su testimonio?

- Puede considerarse. Hace seis o siete años yo tenía la idea de escribir un libro, y aunque se parece mucho a lo que tenía en la cabeza, ha derivado un poco hacia eso, a dar testimonio. Hablo abiertamente de fe, de que hay trascendencia, de que la muerte de mi padre fue por algo y pasó por algo. Mi padre murió y mis hijos, que no lo conocieron, hablan de su abuelo, y yo creo que eso es importantísimo. Esa fe a mí me ayuda y creo que puede ayudar a mucha gente, así que sí, puede ser un libro testimonial.