Primera carroza de la romería en el punto de salidaamgorriz

La romería de Linares llena de alegría las calles de Córdoba y se encamina hacia su santuario

Hay doce carrozas a concurso

Al cordobesito no es una de las dos Españas la que le hiela el corazón, sino una de las dos tradiciones. Antes de las ocho de la mañana, de camino a República Argentina, punto de salida de la romería de la Virgen de Linares, un reguero de botellas medio llenas, vasos, bolsas envases y cartones de comida rápida, formaban un trayecto desde multitud de cruces de mayo al hogar de cada uno. Jóvenes corrían porque llegaban tarde, bastante tarde a casa. Otros grupos vociferaban, afectados por diversos tipos de sustancias. Algunos penaban en las cafeterías con rostros desencajados. Este es un extremo. El de la tradición que genera cientos de denuncias por conductas incívicas cada año. En el otro extremo, los madrugadores romeros que ya vienen cantando conforme sus carrozas, doce a concurso, se acercan al punto de salida. La tradición botellonera que terminaba su noche extendida hasta el amanecer pasaba el testigo a otra madrugadora de carácter muy distinto... y sin duda mayor urbanidad.

El primero en llegar a República Argentina fue Pepe Fernández, que no se pierde un evento cultural y deportivo en Córdoba. Con un móvil repleto de adminículos para convertirlo en precisa cámara de fotos tiene un plan completo: «primero estoy aquí en la salida, luego voy al partido de baloncesto, donde el Coto puede lograr el ascenso, y luego subo al santuario». Fernández rememora gesticulante antiguas romerías de Linares, cuando dibuja con manos y brazos peroles verdaderamente gigantescos que ya se han perdido, mientras alaba las tradiciones cordobesas y rememora también los tiempos del Colecor de baloncesto, de los que muestra fotos de su época de joven jugador.

Tras Pepe llegan otras dos madrugadoras romeras, que se conocen para la ocasión y con motivo de un auxilio esencial. Por un lado Ana Blanco, por otro María de la Concepción Luque. Ana tenía un problema. Vive sola y no había podido abrocharse bien el vestido por detrás. María le echa una mano. Ana Blanco fue sultana del carnaval en 1998 y reina de la Federación de Peñas en 1999. «Estoy encantada, por trabajo he estado bastante tiempo fuera y vuelvo a estar muy involucrada con la federación, estas tradiciones no se deben perder». Por su parte, María de la Concepción se introdujo en el mundo peñista, con los Romeros de la Paz, al quedarse viuda. Viene a la romería desde hace unos doce años: «empezamos muy pronto a hacer el trabajo floral de las carrozas, en nuestro caso la carroza mostrará una de las naves de la Mezquita».

José Muñoz, presidente de la romería de Santo Domingo, acude como jurado. De los seis que hay en las dos grandes romerías, dos perteneces siempre a Linares, dos a la Federación de Peñas y dos a Santo Domingo. Ahora devuelven la visita que les hicieron semanas atrás los jurados de la Virgen de Linares. Muñoz resume lo que más valora en una carroza: «valoro mucho la mano de obra, la artesanía (porque hay algunas compradas, pero las que están hechas a mano se ven), y su laboriosidad, porque las peñas pueden empezar a hacer las flores ya a principio de verano».

Una de las carrozas antes de la salidaamgorriz

Isabel Carrión es la Hermana Mayor de la Hermandad de Linares. Narra cómo se desarrollará el camino, con dos ofrendas florales, una en el Ayuntamiento y otra en María Auxiliadora. A su vez, y como sucediera semanas atrás con los representantes de Santo Domingo, manifiesta la falta de relevo generacional, sobre todo «por estar extramuros, lo que nos impide tener el auge extraordinario que están teniendo las hermandades en Córdoba, ya que no es lo mismo la comodidad de tener la hermandad debajo de tu casa para participar que tener que ir en coche o que te lleven». No obstante hay esperanza, pues los habitantes de las urbanizaciones cercanas se están haciendo hermanos «y la iglesia se llena todos los domingos, además de que vienen personas interesantísimas que aportan muchas ideas».

Como «perro viejo cociendo los huevos» se define a sí mismo José Ramón Carrión, uno de los más mayores de la hermandad a sus 84 años y padre de la Hermana Mayor. Pero además responsable principal de la cocción de los huevos duros, tradición dentro de la tradición. Se dice que su ingesta contrarrestaba los rigores del vino y evitaba que los romeros se emborrachasen. No pueden faltar en la romería de Linares. «Tengo una casa al lado del santuario, y ayer nos fuimos allí la junta directiva: cocimos 120 docenas de huevos». Lo hacen todo en un cacharro grande en el que pueden meter 30 docenas de golpe. Con gran sentido del humor, Carrión señala que esto se hace para que la gente se tome un huevo o dos como mucho, pero hay personas que llegan a ir con un canasto, pero para llevárselos: «entonces les digo, ¿qué hay mañana en casa? ¿huevos rellenos?».

Los romeros salen a las nueve de la mañana. Nada más hay que añadir. Salvo quizá las conocidas líneas de la popular canción: Cordobesa de mi amor, hoy se alegran los pinares/con tu gracia y tu candor para llevarle una flor/a la Virgen de Linares, y rezarle una oración.