Colección Cristales Rotos de Triana- Flamenca 2025, Juana MartínPerfil Oficial Juana Martín

Moda

Cómo elegir (y llevar) el sombrero cordobés perfecto en la Feria de Nuestra Señora de la Salud y el Rocío

Estos son los colores, la posición y los errores más habituales al comprar y llevar un sombrero cordobés

El sombrero cordobés es mucho más que un complemento. Este accesorio confeccionado en origen con piel de conejo ha conquistado a la actriz Sarah Jessica Parker, a Jacqueline Kennedy, desfilado para Saint Laurent o Juana Martín en París y vestido a las principales figuras del toreo de este país.

El sombrero cordobés es tradición, artesanía, historia y, en los últimos años, pura moda. Floreciendo de los lienzos de Julio Romero de Torres hasta convertirse en un icono mundial que no sólo representa a Córdoba, sino la estética de una nación al completo.

Melania Trump, en su última aparición, durante la visita de Estado del rey Carlos III de Inglaterra y Camilla a la Casa Blanca.Getty Images

Cómo elegir el más adecuado

Aunque el más reconocible de todos sea el de color negro, es el menos buscado: «Se vende en proporción 1 por 1.000. El negro es para ir a la feria de noche o a los toros», afirma uno de los maestros artesanos del sombrero cordobés, José Miranda, al frente de Sombrerería Miranda (Calle Ronda de los Tejares, 16).

Para las más atrevidas y las que quieran dar un toque diferente y de color a su traje de flamenca en la Feria de Nuestra Señora de la Salud de Córdoba, « no se había vendido nunca, pero desde hace un par de temporadas los hacemos de colores, en torno a 12 o 13 tonos. Tenemos azul marino, rojo, rosa, amarillo o camel, entre otros». Todo ello para cubrir un segmento de mujeres a la moda y muy coquetas. «Ahora se venden de colores para la feria, para combinar con el mantoncillo o para la romería con los diferentes trajes».

Para el Rocío- que este año se celebra del 22 al 25 de mayo-, el experto aconseja el color estrella: el gris. «Sí es para montar a caballo y para la romería siempre debe ser gris, en cualquiera de sus tonalidades»

Al detalle

Más allá del color, lo más importante y esencial de un sombrero cordobés es que esté hecho a medida. « A la forma de la cabeza porque suele ser un paño duro y entonces tiene que estar con la forma de la cabeza para que encaje perfectamente».

Una confección artesanal que trae consigo horas de trabajo, de retoques y saber hacer para un resultado impecable. «Siempre suelo coger más de un sombrero porque al sombrero se le hace un trabajo y dejo que se seque, hago otro trabajo y así. Se hacen tres o cuatro sombreros a la vez», explica José que empezó como aprendiz de sombrerero a los 11 años.

Eventos

Pero la irrupción de los colores como el magenta o el amarillo en el sombrero cordobés no son casualidad. Forman parte de un movimiento mucho más amplio que combinar los complementos. Forma parte de una reinvención absoluta de un icono que no tiene fronteras y que rompe moldes y no es el suyo propio.

Este año hemos visto como la influencers Marina Rivers culminaba su estilismo para Coachella con un sombrero en color negro, como Matilde Cano lo incluye como un complemento imprescindible para los looks de invitada o como Melania Trump cae rendida- una vez más- a su versión veraniega.

Este complemento de líneas limpias, estructura rígida y bordes muy marcados forma parte del ADN de una ciudad y es pasado, presente y futuro de la moda. Y ahora, un accesorio para lucir en numerosas ocasiones y los 365 días del año.

Errores frecuentes

El sombrero cordobés tiene un protocolo y una estética muy marcada para que realmente quede como un sombrero cordobés.

La clave es colocarlo inclinado hacía la izquierda y cejado, como lo llaman en el argot. Es decir, pegado a la ceja y cubriendo casi al completo la frente. Eso hará que no baile y que quede perfectamente encajado.

Entre los errores más comunes - y que hacen que parezca un tocado o un sombrero mal puesto- es llevarlo recto como los hombres o inclinado en exceso, que hacen que pierda su belleza y su forma tradicional. Porque saber elegirlo y llevarlo es también una forma de conservar una de las imágenes más reconocibles de Córdoba.