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Día Mundial sin Tabaco en Córdoba: el vapeo toma el relevo en los daños contra la salud

El 87,5% de los adolescentes fumadores en Andalucía ya usa cigarrillos electrónicos

Tras décadas de lucha contra el tabaco, y justo cuando esa labor iba generando una concienciación cada vez mayor, e incluso algunos países del entorno llegaban a la prohibición para determinadas generaciones, gracias a la segmentación de edad... llegó el vapeo para tomar el relevo. Hoy se celebra el Día Mundial sin Tabaco con la mirada puesta en este nuevo enemigo que se introdujo por la vía del márketing, el diseño y la publicidad. Según un estudio de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), el 10% de la población española consume actualmente este tipo de productos y hasta el 24% de las personas de entre 25 y 34 años los ha utilizado en el último mes. Según la Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria (SAMFyC), que ha presentado los resultados de la encuesta anual sobre tabaquismo, el 11,9% de las personas de entre 14 y 18 años encuestadas en Andalucía fuma actualmente. Dentro de este grupo, el 87,5% consume cigarrillos electrónicos; el 25%, cigarrillos convencionales; y el 8,3%, cachimba. El porcentaje de 19 a 24 sube al 25%, con mayor presencia del tabaco convencional y de liar. El vapeo, por tanto, parece una puerta de entrada a la adicción. En este punto, hay que tener en cuenta que el 80% de los casos de tabaquismo comienzan antes de los 18 años y se perpetúan debido a la dependencia a la nicotina. La edad media del primer consumo de tabaco son los 14,1 años según ESTUDES 2025, la Encuesta sobre uso de drogas en Enseñanzas Secundarias en España, realizada por el Ministerio de Sanidad.

Jefe del Servicio de Neumología del Hospital Quirónsalud Córdoba, Luis Manuel Entrenas, recuerda cómo la industria tabaquera promocionó el vapeo como modo de abandonar el tabaco tradicional, «cuando es justamente todo lo contrario». Este experto hace una distinción entre diversos tipos de aparato, pues «lo que tienen en común es un depósito, un líquido, una batería y una resistencia para que lo calientes e inhales, y dentro de cada uno hay diversas sustancias».

Para Entrenas, de entrada, aquellos que llevan nicotina «no han demostrado que sirvan para el abandono del tabaco, además se lo han dado a gente muy joven, cuando ya está demostrado que en algunos estudiantes puede provocar un deterioro de memoria, y sencillamente con que lleven esa nicotina ya va a provocar taquicardias».

Junto a ello, hay que tener en cuenta que el humo espeso que expelen estos vaporizadores es, en multitud de ocasiones es propinlenglicol, especie de humo artificial ampliamente usado en espectáculos, teatro y conciertos. «El problema con esa sustancia es que una cosa es emplearla en un sitio abierto y otra inhalarla, que puede tener efectos hasta ahora desconocidos», añade el neumólogo de Quirón.

Es precisamente el desconocimiento lo que pone alerta a los estudiosos, por lo que puede estar por venir. Pero, ¿qué se sabe ya a ciencia cierta además de los efectos de la nicotina cuando la contienen? La base, como indicamos es propinlenglicol, sumada a glicerina vegetal. Aún no se sabe, insistimos, en lo que provoca directamente. Pero su combustión puede generar otras sustancias. Entre ellas están el formaldehído y la acroleína. «El formaldehído es un carcinógeno bastante conocido a nivel respiratorio, y la acroleína produce irritación pulmonar y daño inflamatorio», expone el neumólogo del hospital San Juan de Dios, Roberto Martín de León.

Martín de León continúa añadiendo que los perjuicios provocados por las mencionadas sustancias ya se consideraan una enfermedad propia del vapeo, la Evali, acrónimo procedente de E-cigarette, or Vaping, product use Associated Lung Injury. «Lo que genera es una inflamación brutal en el pulmón, como si fuera un distrés respiratorio».

Por su parte, Luis Manuel Entrenas, de Quirón añade un saborizante, el diacetilo «que puede producir bronquiolitis en adultos, algo que tienen los niños cuando sufren una viriasis». Esta puede ser la entrada, continúa, «a una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, algo que son palabras mayores». El experto de San Juan de Dios, Roberto Martín de León, especifica en ese punto que muchos compuestos están regulados, pero otros no tanto debido a la novedad del negocio, por lo que tienen una procedencia incierta y efectos desconocidos. «Al final todos llevan sustancias tóxicas, y en sencillo hecho de inhalar un aerosol a altas temperaturas, reiteradamente, ya es irritante para el pulmón por sí solo».

La presidenta de la Asociación Española contra el Cáncer en Córdoba, María Auxiliadora Cabanás, define al vapeo como «un reto especialmente retorcido», puesto que «bajo el falso paraguas de la tecnología y un marketing ferozmente diseñado, tanto el vapeo como el cigarrillo electrónico se introducen en nuestras vidas como si fueran una alternativa inocua o una herramienta de reducción de daños». Cabanás recuerda que el vapeo tiene nicotina, metales pesados y sustancias cancerígenas.

Para la portavoz cordobesa de la Asociación contra el Cáncer, lo más grave de este asunto, sin duda alguna, que «se conviertan en la perfecta puerta de entrada a la adicción para nuestros jóvenes y nuestros adolescentes, porque aquellos adolescentes a los que jamás se les ocurriría fumar tabaco, están utilizando el vapeo».

La modernidad como cebo

«Estamos viendo cómo se promocionan cigarrillos electrónicos, productos de tabaco calentado y bolsitas de nicotina asociados a mensajes de modernidad, innovación o supuesta reducción del riesgo», ha señalado María Isabel Cristóbal, coordinadora del Área de Tabaquismo de SEPAR. «Estos productos no son inocuos. Contienen nicotina, generan dependencia y contribuyen a mantener y ampliar el consumo, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes». Por su parte, José Luis Díaz Maroto, miembro del Grupo Respiratorio de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria(Semergen), ha alertado de que «alrededor de 40 millones de niños y adolescentes consumen algún producto relacionado con el tabaco, mientras que 15 millones ya utilizan vapeadores».

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Separ y Semergen se han unido a las Asociaciones de Pacientes Alérgicos y con Enfermedades Respiratorias (Fenaer) con el objeto de solicitar un refuerzo del actual anteproyecto de ley que modifica la Ley 28/2005, que fue conocida como ley anti-tabaco. En ese sentido piden a las autoridades el incremento de la fiscalidad en todos los productos del tabaco y la nicotina, así como la implantación del empaquetado neutro en España y la eliminación de barreras para acceder a tratamientos eficaces para dejar de fumar. Asimismo, se solicitan la formación de los profesionales sanitarios, impulsar unidades especializadas en tabaquismo y ampliar los espacios libres de humo y aerosoles, prohibiendo el consumo de tabaco y nuevos dispositivos en vehículos privados, playas, terrazas, eventos deportivos y otros espacios públicos al aire libre

El engaño de la moda y el bajo riesgo

Según la encuesta anual sobre tabaquismo presentada por la S ociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria, el 71,6% de los encuestados reconoce el cigarrillo tradicional como el más dañino para la salud, seguido del cigarrillo electrónico (66,9%) y los dispositivos de tabaco calentado (50,1%). En cambio, casi la mitad no identifica claramente como perjudiciales las cachimbas y las bolsas de nicotina, lo que refleja una brecha significativa de desinformación o banalización de estos productos.

Sobre los factores que impulsan el consumo de vapeadores y nuevos productos de nicotina, la encuesta señala la moda (67,2%), los sabores atractivos (63,2%), las menores restricciones sociales (44,6%) y el diseño estético (40,2%). Entre adolescentes de 14 a 18 años, los sabores son el factor principal (76,7%), seguidos de la moda (64,9%) y la presión social (55%); más de la mitad de este grupo percibe estos productos como menos dañinos que el tabaco convencional.

El dato más destacado es que el 78,4% de los participantes cree que el consumo de nuevos productos de nicotina se sustenta en una falsa percepción de menor daño para la salud, una tendencia que los propios porcentajes confirman: la percepción de riesgo cae notablemente respecto al cigarrillo convencional en cuanto se habla de dispositivos alternativos.
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