El Parque Natural Sierra de Hornachuelos acoge una jornada de educación ambiental con menores infractoresJunta de Andalucía

Segundas oportunidades: así se forja el futuro de los jóvenes infractores en Córdoba

La educación, clave para la reinserción de los menores en la sociedad

En el Centro de Internamiento de Menores Infractores Medina Azahara de Córdoba se reescribe el futuro de cientos de jóvenes que han cometido un delito entre los 14 y los 18 años de edad. Un duro camino del conflicto a la integración a través de un programa completo que planifica «una intervención con la idea de potenciar todos aquellos factores de protección para que reduzca la reincidencia». El objetivo es «quitarle todas las capas y llegar a la esencia de la persona, del adolescente», explica Juan Pablo Valle, subdirector del centro.

Y es que ver más allá del error supone un gran trabajo y compromiso de todos los profesionales del Medina Azahara, de las diferentes consejerías implicadas y de la entidad sin ánimo de lucro Diagrana que gestiona el centro al que llegan menores de toda la provincia y parte de Andalucía que hayan cometido cualquier delito que se establezca en el Código Penal.

«Lo que nos llega son adolescentes con los que se trabaja de forma integral afectando a todas las áreas: desde la vida social, médica, laboral, escolar hasta psicológica y de ocio y tiempo libre. Cuando empiezas a trabajar con ellos y el das el contexto de seguridad que tiene el centro y empiezas a conocer a las personas y conocer esos factores de riesgo» que le llevaron a cometer el delito, a veces por inconsciencia juvenil, malas influencias o por problemas en su entorno más directo. «Los delitos más frecuentes son sobre el Patrimonio y, un delito que está en auge estos años, es la violencia intrafamiliar. Sobre todo, en línea ascendente con madres y padres».

Reinserción en todos los sentidos

En el CIMI se dan segundas oportunidades y acompañan en el cambio, pero la sociedad y el mercado laboral tienen la última palabra: «Nosotros podemos hacer muy buena labor, pero esa labor tiene que venir reforzada con la predisposición social. Sí los chavales no tuvieran ninguna oportunidad, es difícil».

Para ello, realizan actividades que les permiten desarrollar, ampliar y crear nuevas destrezas. «En este centro siempre hemos tenido programas de educación ambiental. Con este tipo de actividades despertamos la curiosidad, algo fundamental porque después de la curiosidad viene la motivación y esta es la que hace efecto en los cambios». Salir de su zona de confort es clave en el proceso de reeducación y reinserción porque «lo que se haga en el medio natural, eso ya les cambia».

Se trata de actividades en las que se reúnen con otros centros, personal de la Delegación de Cultura y Medio Ambiente, siempre acompañados por técnicos que explican el entorno.

Además, aunque estén privados de libertad « no se pueden mermar los otros derechos que tienen» por lo que aunque los menores sean condenados siguen adelante con su nivel educativo. «Preparamos las pruebas de acceso a ciclos formativos o a la ESO. Otros están matriculados en institutos y se sigue en contacto con ellos. Se priva de libertad, pero el resto de su vida se mantiene. Se dota de recursos para que no sea tiempo perdido sino todo lo contrario, que sea tiempo ganado y una reorganización estructural y redirección de su trayectoria».

Los alumnos también pueden formarse con talleres laborales de auxiliar administrativo, limpieza de superficies y edificios, revestimientos o jardinería para el día de mañana enfrentarse con más armas al mercado laboral.

Última escapada

Hornachuelos fue la última salida para los alumnos del CIMI Medina Azahara, una actividad experiencial que «mejora las relaciones porque van en grupo, participan y tienen una mayor cercanía con las instituciones y la experiencia les acerca al contexto natural y actividades propios del sitio dándole una visión más general. Vienen encantados».

La jornada comenzó con un desayuno molinero y continuó con la realización de un sendero botánico interpretativo por el parque natural, donde los participantes pudieron conocer las principales especies de flora y fauna del entorno.

Posteriormente, visitaron el Centro de Visitantes Huerta del Rey, donde profundizaron en los valores ambientales, culturales y paisajísticos del Parque Natural Sierra de Hornachuelos y realizarón un taller práctico de elaboración de pacas de setas que se llevaron al centro «y las estamos plantando».