Imagen de niños en la escuela de verano de Futuro Singular

Imagen de niños en la escuela de verano de Futuro SingularLa Voz de Córdoba

Escuelas de verano de Futuro Singular: cuando niños con y sin discapacidad se convierten en apoyos mutuos

Comienzan esta semana en Córdoba capital, Castro del Río y Palma del Río

Corría el año 1998 cuando la asociación entonces conocida como Aprosub, en este caso en su sección de Castro del Río, puso en marcha unas escuelas de verano durante los meses de julio y agosto para niños y jóvenes con discapacidad intelectual. Esta oportunidad se ceñía a los alumnos del centro de este pueblo y otros de los alrededores. Se llamaban 'Encuentros rurales para personas con discapacidad intelectual'. «Esto se mantuvo durante unos diez años, luego dimos un giro y nos fuimos a albergues de Inturjoven, manteniendo el proyecto solamente para alumnos con discapacidad, pero a partir del 2010 se produce otro giro y empezamos a incorporar el carácter inclusivo, es decir, se abrió a la comunidad para que pudieran participar niños con y sin discapacidad», explica el director del centro de Futuro Singular Córdoba en Castro del Río, Dionisio Millán. Tras 28 años de trayectoria estas escuelas inclusivas empiezan esta semana en tres sedes, la mencionada de Castro del Río, la de Palma del Río y la de Córdoba Capital. «Actualmente los alumnos sin discapacidad son ya mayoritarios, pues quieren participar de un campamento solidario y comprometido, a la vez que disfrutan de distintas actividades», añade.

Las escuelas inclusivas de verano de Futuro Singular abarcan una amplia horquilla de niños y jóvenes que van desde los 3 a los 20 años, aunque depende del centro. «Es un espacio de aprendizaje, en el que hay que entender que la convivencia entre niños con y sin discapacidad es el valor que las sustenta», señala la directora del Centro Futuro Singular Córdoba en Palma del Río, Laura Calero. «Los niños sin discapacidad conviven y comparten actividades con niños que sí la tienen, por lo que se convierten de forma natural en apoyos mutuos: los niños con discapacidad aportan su energía y ganas de hacer bien las cosas, los que no tiene discapacidad su empatía y la observación de que los otros niños tienen un gran potencial», corrobora Calero.

Actividad en una escuela de verano de Futuro Singular

Actividad en una escuela de verano de Futuro SingularLa Voz de Córdoba

El trabajador en Castro del Río, Ramón Rodríguez, estudiaba Educación Especial en Málaga y ya participó en 1999 en aquellos pioneros 'Encuentros rurales' gracias a las charlas que los responsables realizaban para captar voluntarios. «En estas escuelas surge una simbiosis de manera natural», precisa. «Muchos niños que vienen de centros ordinarios descubren aquí la discapacidad por primera vez, con el paso de los días se establecen unas relaciones de manera natural que derivan en que los alumnos sin discapacidad ayudan a los que sí la tienen: tenemos casos de niños que vinieron como usuarios y terminan siendo voluntarios».

Rodríguez profundiza en esta relación entre ambos niños: «a los chicos con discapacidad se les abre una posibilidad sobre todo en el enriquecimiento del ámbito social, ya que muchas veces se mueven solamente en el círculo de padres, adultos responsables y otros alumnos también con discapacidad; por parte de los chicos sin discapacidad, tienen la oportunidad descubrir otras situaciones y así percatarse de que la vida no siempre es tan fácil, por lo que se dan cuenta de que con su sencilla disposición pueden aportar mucho a otra persona».

Dos participantes de una escuela de verano de Futuro Singular

Dos participantes de una escuela de verano de Futuro Singularamgorriz

Para hacer una composición de cómo es el día a día, este trabajador resume una jornada , que va de los talleres de reciclaje, manualidades, disfraces, animaciones, juegos populares, piscina o hipoterapia. Estos talleres, cada semana, se dedican a un tema en concreto, que bien pueden ser los superhéroes o los planetas, por poner dos ejemplos. También hay salidas y excursiones o actividades lúdicas en otros lugares.

Eso sería en líneas generales, porque luego cada centro tiene características específicas. El de Córdoba capital cuenta con muchísimas aulas, doce (entre ellas una sensorial), y piscina. El de Palma del Río tiene un huerto social, y el de Castro una granja-escuela con vacas, ovejas, cabras, ponis, caballos e incluso un cerdo vietnamita; además de piscina climatizada y un pequeño parque multiaventuras con paso de monos, rocódromo y puente tibetano. También hay diferencias según la ubicación. Por ejemplo, el centro de Castro del Río se encuentra en un parque periurbano a las orillas del Guadajoz, lo que desemboca en una gran importancia de las actividades relacionadas con la naturaleza. «La metodología aplicada en todos los centros es la misma, y todos hacen uso de los equipamientos públicos comunitarios, para que los alumnos formen parte de la comunidad», detalla Laura Calero. El hecho de que unos usuarios vayan a uno u otro centro es sencillamente geográfico, por cercanía al lugar. Hay que añadir que, en el caso concreto de Castro del Río «participa un mayor porcentaje de niños sin discapacidad, mientra que en Palma del Río o Córdoba hay más niños con discapacidad», concreta Dionisio Millán. En sus inicios, se pernoctaba en las escuelas, que eran como un campamento, hoy día su horario es de mañana.

Actividades en la piscina climatizada de Castro del Río

Actividades en la piscina climatizada de Castro del RíoLa Voz de Córdoba

Además de los monitores y alumnos, está el papel que desempeñan los voluntarios «que se buscan en el sector formativo especializado, como por ejemplo los integradores sociales, auxiliares de enfermería, maestros de educación especial o psicología, es decir, a personas que el día de mañana se puedan dedicar a los discapacitados», añade Millán. Los voluntarios obtienen un certificado que avala su participación, aunque lo más importante es la experiencia directa que obtienen, a modo de prácticas.

La escuela de Castro del Río se desarrolla del 23 al 26 de junio y del 29 al 3 de julio con horario de 9:15 a 13:45; la de Córdoba capital del 23 al 31 de julio, con horario de 9:30 a 13:30; y la de Palma del río del 24 de junio al 31 de julio, con el mismo horario.

Así, a las puertas de arrancar una nueva edición, las escuelas inclusivas de verano de Futuro Singular consolidan un legado de 28 años que transforma las vacaciones estivales en un verdadero motor de cambio social. Lo que comenzó en 1998 centrado en los niños discapacitados es hoy un espacio de convivencia real donde las etiquetas se diluyen de manera natural entre juegos, talleres o el contacto con la naturaleza. Al integrar con tanto éxito a niños, monitores, equipamientos comunitarios y futuros profesionales del sector, este proyecto demuestra que la verdadera inclusión no es una meta abstracta, sino una realidad cotidiana que se construye con apoyo mutuo y un trabajo diario con actividades de todo tipo.

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