Jesús, jardinero del Ayuntamiento, trabajando en la Puerta del Rincón
Trabajadores al sol en Córdoba: «para mí la sombra es como para un oficinista el aire acondicionado»
Jardineros, barrenderos u obreros de diversa índole desarrollan su labor en las calles de la ciudad durante el verano, en jornadas con previsiones de más de 40 grados
La canícula manda, y desde inicios de semana, la ciudad ha contado con altísimas temperaturas de día y mínimas de las que apenas dejan dormir salvo que se recurra al aire acondicionado y ventilador de techo. De los 40 grados de días anteriores, los termómetros han oscilado hasta los 42 de ayer, también previstos para hoy jueves. Muchos trabajadores en Córdoba, debido a los sectores en los que ejercen su labor, por ejemplo la construcción, jardinería o limpieza viaria, han de desarrollar sus tareas durante estos periodos especialmente calurosos. Afrontar estas temperaturas extremas en la calle no es tarea fácil, y cada gremio despliega sus propias estrategias, horarios adaptados y altas dosis de resignación cordobesa para sobrellevar el ejercicio de una profesión que se endurece con los rigores del tiempo. No hay fórmulas mágicas al respecto, sino recursos de toda la vida, eso sí, bien empleados.
Jesús junto a La Regadera
En Córdoba hay diversas estatuas que homenajean a los patios cordobeses. Una de ellas es La Regadera, situada en la Puerta del Rincón. Allí trabaja Jesús, jardinero del Ayuntamiento de Córdoba, regando las diversas plantas reales que la estatua de la muchacha sólo hace de manera figurada. «Nos hidratamos muchísimo, bebemos muchos litros de agua al día, a su vez, los trabajos que conllevan más esfuerzo los realizamos a primera hora de la mañana», explica. «Si tenemos que hacer un trabajo concreto en un sitio determinado buscamos la hora del día en la que da sombra». En este sentido, Jesús resume con gran sentido del humor su carácter por el hecho de haberse convertido en experto en buscar esa sombra según donde esté el sol y los edificios o parapetos que haya en un lugar: «soy un lagarto a todos los efectos». Este jardinero va provisto de gorra y, además, considera fundamental el protector solar. En cualquier caso, considera que el propio trabajo te hace acostumbrarte, hasta el punto de que llega ya a rechazar la refrigeración en interiores, por excesiva: «para mí la sombra es como para un oficinista el aire acondicionado».
Samara Mengíbar y Jesús Trillo
En el Vial, entre la antigua estación y la nueva, trabajan como barrenderos Samara Mengíbar y Jesús Trillo, que ejercen su labor para la empresa Licuas, que a su vez lo hace para el Ayuntamiento. Uno de los elementos que los resguardan del calor es el horario, que empieza a las 6.30 de la mañana. «Al principio de la mañana, hasta las 10.30, aprovechamos para hacer los trabajos que están al sol, a partir de entonces buscamos la sombra», señala Mengíbar. «Somos cordobeses y estamos acostumbrados, intentamos combatir el calor lo mejor que podemos, y nos ayuda mucho nuestro horario, que es muy flexible», añade Trillo.
Juan, en labores de reparación del parque infantil de Los Patos
La empresa Contenur está en estos momentos reparando algunos parques infantiles de la ciudad. Uno de ellos es el situado en los Jardines de la Agricultura, popularmente conocidos como Los Patos. En este lugar, uno de los trabajadores, Juan, detalla que «combatimos el calor con agua fresquita y gorras, que es la única manera, además empezamos temprano, a las 6:30 y salimos a las 13:30». Juan también es cordobés y habla igualmente y con graciaÐsobre su costumbre al calor: «somos de aquí y sabemos lo que hay en Córdoba: mucho calor... y ya está».
Manuel López trabajando en La Pérgola
En la Pérgola se realizan obras de restauración. Allí se encuentra, a pleno sol, Manuel López, que trabaja para Ingedeca. En ese instante están realizando labores de adecentamiento del suelo en el interior, pero otra parte del trabajo se realiza en el exterior. «Un sombrero y mucha agua, mucha agua... y mucha agua, no hay otra forma de combatir el calor», precisa. Además, en su caso, si se pasan los 37 grados se deja de trabajar fuera. Cuentan en su caso, por obligación, con vestimenta de manga larga que, no obstante, prefiere a la corta para las exposiciones al sol. López añade que en su empresa hay un especial cuidado con estas cuestiones por parte de los responsables de riesgos laborales.
Y así, entre botellas de agua, sombreros, gorras, protectores solares e incluso contando con la capacidad de rastrear las sombras, pura supervivencia en las urbes de la sartén de Andalucía, estos trabajadores se adaptan a un largo verano que pone a prueba a cualquiera que realice una labor en las calles de Córdoba. La mezcla de prevención, costumbre y horarios son armas tradicionales en los días más duros de julio y agosto.