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Cómo recuperar los hábitos saludables después del verano sin caer en dietas extremas

Una nutricionista de Quirónsalud Córdoba recomienda planificar las comidas, recuperar los productos frescos y comenzar con cambios pequeños y asumibles

El final de las vacaciones devuelve los horarios de trabajo, las obligaciones familiares y también el propósito de recuperar los hábitos que se han relajado durante el verano. La nutricionista del Hospital Quirónsalud Córdoba Lourdes de la Bastida recomienda hacerlo de manera progresiva y evitar las dietas excesivamente restrictivas para intentar compensar en pocos días los posibles excesos de las vacaciones.

Los cambios de horarios, las comidas fuera de casa, un mayor consumo de determinados alimentos o bebidas y una menor actividad física son habituales durante el periodo vacacional. La vuelta a la rutina puede aprovecharse, según la especialista, para recuperar una alimentación equilibrada, el ejercicio y unos horarios adecuados de descanso.

«Una rutina saludable no se limita únicamente a la alimentación, sino que incluye también la actividad física, un descanso adecuado, una buena calidad del sueño y la gestión del estrés», ha explicado De la Bastida.

La nutricionista aconseja no intentar cambiar todos los hábitos simultáneamente ni fijarse objetivos difíciles de mantener. «No es necesario cambiarlo todo de golpe. Pequeñas modificaciones pueden ser un buen punto de partida y, en mi experiencia, aproximadamente a la semana los pacientes suelen empezar a interiorizar los cambios pautados», ha señalado.

Planificar antes de comprar

Una de las primeras recomendaciones pasa por organizar las comidas de la semana antes de hacer la compra. Preparar previamente una lista permite disponer de los alimentos necesarios y reduce la improvisación diaria, que puede terminar llevando a elecciones menos saludables.

También resulta conveniente recuperar unos horarios de comidas compatibles con las circunstancias laborales y familiares y devolver protagonismo a los productos frescos y de temporada.

Verduras, ensaladas de legumbres, gazpachos o cremas de verduras son algunas de las preparaciones sencillas propuestas para estas primeras semanas. Otro cambio fácil de introducir es incrementar la presencia de fruta.

«Tomar dos o tres piezas al día, repartidas en las diferentes ingestas, es una modificación fácil de introducir y nos ayuda a conseguir una alimentación más completa y nutritiva», ha indicado la nutricionista.

El peligro de querer compensar los excesos

La vuelta de las vacaciones suele venir acompañada también por el propósito de perder rápidamente el peso ganado durante el verano. De la Bastida desaconseja recurrir para ello a dietas extremas o a prohibiciones absolutas.

«No es necesario eliminar completamente el azúcar o los alimentos ultraprocesados, pero sí reducir su consumo de forma significativa y priorizar los alimentos frescos y las fuentes naturales de azúcar», ha explicado.

La especialista advierte además de que prohibirse completamente determinados alimentos puede tener el efecto contrario al buscado. «Cuanto más se prohíbe un alimento, más pueden aumentar las ganas de consumirlo y esto puede generar ansiedad».

Lourdes de la Bastida, nutricionista del Hospital Quirónsalud CórdobaQuirónsalud Córdoba

La alternativa pasa por aprender a elegir y sustituir progresivamente determinados productos por otros más saludables, de manera que los cambios puedan mantenerse en el tiempo. Unos hábitos adecuados contribuyen también a prevenir enfermedades crónicas relacionadas con el estilo de vida, entre ellas la obesidad, la diabetes y la hipertensión.

Empezar por caminar media hora

El ejercicio constituye el otro gran componente de la vuelta a unos hábitos saludables, aunque tampoco requiere comenzar con entrenamientos intensos después de un periodo de mayor sedentarismo.

«Es importante que cada persona encuentre una actividad que le guste, pero caminar 30 minutos al día puede ser un primer paso para empezar a movernos un poco más», ha señalado De la Bastida.

La nutricionista propone igualmente introducir más movimiento en actividades cotidianas: utilizar las escaleras en vez del ascensor, bajarse del autobús una parada antes o aparcar algo más lejos del destino.

La vuelta a la rutina puede servir así para revisar los hábitos adquiridos durante el verano sin intentar transformarlos todos de un día para otro. «Cada persona debe valorar su situación y elegir aquellos cambios que le resulten más fáciles de incorporar», ha concluido la especialista.