Hospital Quirónsalud Córdoba
Una bomba y una corona de diamante para salvar un corazón tras un infarto
Quirónsalud Córdoba trata una obstrucción crítica en un paciente que no podía someterse a un bypass por una grave calcificación de la aorta
El Hospital Quirónsalud Córdoba ha realizado una intervención coronaria de máxima complejidad a un paciente que había sufrido un infarto agudo de miocardio y presentaba una obstrucción crítica en la principal arteria del corazón. La operación requirió una bomba mecánica para mantener la circulación sanguínea, un dispositivo con una corona diamantada para actuar sobre las placas de calcio y la implantación de dos stents.
El paciente llegó al servicio de Urgencias con una reducción de la capacidad de contracción del corazón. Las pruebas realizadas por el equipo de Cardiología localizaron una estenosis crítica en el tronco coronario, del que dependía en este caso aproximadamente el 90% del flujo sanguíneo destinado al músculo cardíaco.
La lesión alcanzaba además el nacimiento de las dos principales ramas coronarias y estaba agravada por la presencia de placas de ateroma muy calcificadas. La cirugía de revascularización mediante bypass tuvo que descartarse porque la enfermedad se extendía también a la aorta.
El paciente presentaba lo que en medicina se conoce como «aorta en porcelana», una calcificación extensa de la pared de esta arteria que hacía inadecuada la cirugía cardíaca convencional.
Una bomba para proteger el corazón
La jefa del Servicio de Cardiología de Quirónsalud Córdoba, Soledad Ojeda, ha explicado que la combinación de las lesiones y la menor fuerza de contracción obligó a planificar una intervención especialmente compleja.
Antes de actuar sobre las coronarias, los médicos introdujeron a través de la arteria femoral, en la ingle, una bomba mecánica de asistencia circulatoria. Su función fue ayudar al corazón a mantener el bombeo de sangre mientras los especialistas trataban la obstrucción.
Doctores Francisco Hidalgo y Soledad Ojeda
«Era una intervención especialmente compleja por la combinación de una enfermedad crítica del tronco coronario, una importante calcificación de las arterias y una función cardíaca reducida», ha afirmado el cardiólogo intervencionista Francisco José Hidalgo.
Una corona diamantada contra el calcio
La dureza de las placas dificultaba la apertura de las arterias y la colocación directa de los stents. Para modificar esos depósitos, el equipo recurrió a una aterectomía rotacional, una técnica que emplea un dispositivo dotado de una pequeña corona diamantada que gira a gran velocidad y actúa sobre el calcio acumulado en la pared arterial.
El procedimiento se aplicó sobre las dos principales ramas coronarias afectadas. Una vez preparadas las arterias, los especialistas implantaron dos stents para recuperar el flujo sanguíneo. Una ecografía realizada desde el interior de los vasos permitió comprobar que ambos dispositivos habían quedado correctamente expandidos y adaptados a las paredes arteriales.
«La utilización conjunta de la asistencia circulatoria, la modificación de las placas calcificadas con dispositivos específicos y la imagen intracoronaria nos permitió realizar el procedimiento con las máximas garantías en un paciente con un riesgo elevado y unas lesiones coronarias de gran complejidad», ha señalado Hidalgo.
Alta a las 72 horas
La intervención permitió restablecer el flujo sanguíneo y mejorar la función del corazón sin recurrir al bypass. La bomba de asistencia circulatoria fue retirada en la propia sala de Hemodinámica una vez terminado el procedimiento.
El paciente permaneció durante 24 horas en la Unidad de Cuidados Intensivos y recibió el alta hospitalaria 72 horas después de la intervención. En la revisión posterior se encontraba asintomático y había recuperado la capacidad normal de contracción del corazón.