La soledad no deseada es cada vez mayorLa Voz

«La gran pandemia del siglo XXI para la que no existe vacuna»: Córdoba analiza la soledad no deseada

La Diputación de Córdoba acoge una jornada especializada sobre soledad no deseada, sobre todo en mayores y discapacitados

Los diversos teléfonos de atención a los ancianos, los recursos que se dirigen hacia ellos, el funcionamiento de los llamados centros de participación activa, o los efectos en las personas discapacitadas, han sido varias de las cuestiones concretas que, a modo de hilos conductores, han centrado las 'Jornadas Soledad no Deseada'. Con dos ponencias y un debate con turnos de preguntas, este evento se ha desarrollado en el salón de actos de la Diputación Provincial de Córdoba con el objetivo de diseccionar las causas y las soluciones de lo que uno de los ponentes, el delegado de Servicios Sociales de la Junta, Carlos Moreno, ha definido como «la gran pandemia del siglo XXI y para la que no existe una vacuna». En el centro de la cuestión ha estado en todo momento el cambio drástico en los modelos familiares.

El 19'5% de la población tiene actualmente más de 65 años, y las expectativas para 2055 llevan esa cifra hasta el 30'5%. Se percibe en dichos números un notable aumento de las personas de más de 80 años. Así lo ha manifestado la trabajadora social de la Dirección General de Personas Mayores, Beatriz Muñoz Cordero: «el fenómeno se denomina envejecimiento del envejecimiento»», ha precisado. Muñoz Cordero ha hablado sobre el llamado teléfono de atención a personas mayores, que atendió el año pasado en Córdoba a 924 personas, 612 mujeres y 307 hombres. En total contó en la región con más de 101.034 llamadas, lo que supuso un incremento del 18% con respecto al año anterior. El 53'66% de las llamadas las hicieron personas de más de 80 años. Por la labor de dicho teléfono queda claro que entre las causas de la soledad se encuentran de forma directa el enviudamiento, el aislamiento de las redes de apoyo o familiares o la discapacidad. Su número para la atención es el 900 85 83 81.

Un anciano con muletas solo en su casaGetty Images | nd3000

Además de este teléfono, la Junta puso en marcha otro vinculado con el problema de forma directa: el teléfono de atención a la soledad no deseada. Sobre su funcionamiento ha hablado la psicóloga de la Dirección General de Personas Mayores, Laura Sigüenza. Según la psicóloga «en el 89'14% de las ocasiones es la propia persona mayor la que da el primer paso», en el sentido de que es la que llama. Sigüenza ha dado un dato significativo que luego fue objeto de debate en el turno de preguntas, puesto que el 55'91% de personas encuestadas no conocen este recurso. Igualmente introdujo una evaluación de la soledad no deseada conocida como escala UCLA, un cuestionario que aborda la situación de la persona para esclarecer su caso y poder aplicar el recurso institucional adecuado. El número de atención es el 900 100 300.

Por su parte, la coordinadora de los Centros de Participación Activa, Aurora Cabello de Alba, ha disertado sobre las causas directas de la soledad no deseada en los mayores, que a su juicio parte del cambio de modelo familiar y de la globalización, este último factor sobre todo ligado al empleo y la búsqueda de la propia manutención allá donde esté el trabajo. Todo esto desemboca en que las parejas de padres mayores, luego abuelos, quedan solas, sin que exista ya la antigua familia extensa que se ocupaba de los cuidados, mientras los hijos no pueden hacerse cargo de ellos debido a las necesidades laborales modernas. Cabello de Alba también ha delimitado el concepto soledad no deseada al ámbito subjetivo, es decir, que «el problema aparece cuando la persona quiere relacionarse y no puede». Esa subjetividad quiere decir que una determinada persona puede, aparentemente, tener relaciones pero sentirse muy sola, mientras que otra más solitaria se encuentra bien: «el aislamiento social sería un factor objetivo, pero la soledad no deseada es subjetivo». Entre los ámbitos que influyen están, en su enumeración, desde es «nido vacío» al deterioro de los vínculos familiares, los cambios de domicilio, la brecha digital o la vida rural dispersa. Cabello de Alba ha recordado que hay 168 Centros de Participación Activa en la provincia, seis de ellos en la capital.

Autoridades antes del inicio de las jornadas sobre soledad no deseadaLa Voz de Córdoba

La directora del Centro de Participación Activa Córdoba VI Poniente, el más grande de la provincia, Lourdes Requena, ha hablado sobre la importancia de la independencia en la ancianidad, pues «cuando no se depende de nadie uno es quizá más libre». También ha disertado sobre cómo, a partir de su experiencia, ofrecer a los ancianos talleres, viajes y otras actividades semejantes «no siempre es suficiente». Para Requena, «soledad hay en todas las etapas de la vida, pero a cierta edad... es que duele».

El delegado de Servicios Sociales de la Junta, Carlos Moreno, ha advertido también sobre la extensión de la soledad no deseada a etapas cada vez más jóvenes y a los enfermos mentales, por lo que aboga por un abordaje multidisciplinar y transversal.

El caso de los discapacitados

Además de la soledad no deseada en los ancianos, las jornadas han tratado también de este asunto en los discapacitados. Para ello ha realizado una conferencia la directora de Alianzas y relaciones Internacionales de la Fundación ONCE y del Observatorio de la Soledad no Deseada, Lourdes Márquez de la Calleja. Esta responsable de la ONCE ha llamado la atención sobre la diversidad de la discapacidad, lo que hace que determinadas personas tengan más posibilidades de caer en la soledad no deseada: « son aquellas discapacidades que tiene más que ver con dificultades en la comunicación y la posibilidad de relacionarse o interactuar con otras personas». Márquez ha indicado que, desde el punto de vista global, hay una cuestión muy importante: la accesibilidad: «la persona con discapacidad ya de por sí se encuentra barreras como las arquitectónicas, digitales o actitudinales, que abren la puerta a la soledad no deseada».

El caso de Levante en Córdoba

Dentro del debate con los asistentes se han producido diversas intervenciones reseñables. Una de ellas ha sido la de la responsable de la Plataforma del Voluntariado, Pilar Pineda, quien llamaba la atención sobre un dato fundamental: que muchas personas mayores o enfermas aquejadas de una profunda soledad no se atreven a pedir ayuda. A partir de ahí ha relatado a este periódico la curiosa iniciativa que se está llevando a cabo en el barrio de Levante. Se llama Red de Apoyo de Levante. Ha indicado que formaron suficientemente a personas mayores del barrio que tenían muy buenas relaciones con todo el mundo y una notable actividad diaria, para que ellas mismas, pues son la mayoría mujeres, en los bares, en el banco o en otros ámbitos cotidianos, detectasen a personas mayores con problemas de soledad y que no se atrevían a pedir ayuda. «Te pondré un ejemplo reciente, gracias a una conversación de bar, en un desayuno, surge el caso de una persona que antes compraba más en los sitios y ahora menos, por lo que llegamo a una grave situación de deterioro económico, ya que le habían quitado una ayuda y también apoyo económico familiar». Para Pineda, «tenemos mucha dificultad en general como personas para reconocer una limitación, en cualquier sentido, creo que porque no nos han educado para eso, y muchas veces la propia persona que se encuentra en un estado de soledad no deseada cree que es porque algo ha hecho mal, que la culpa es suya».

Estadísticas sobre la soledad

En España, una de cada cinco personas adultas —el 20,2% de la población— sufre soledad no deseada según diversos estudios de la ONCE. El fenómeno no es puntual: el 74,3% de los españoles la ha experimentado en algún momento de su vida y el 15,6% vive una soledad persistente. Entre quienes la padecen ahora, el 81,1% lleva al menos dos años en esa situación. El impacto es también económico y sanitario: su coste anual se estima en 14.141 millones de euros, el 1,17% del PIB, y cada año se pierden más de un millón de años de vida ajustados por calidad (1.045.609 AVAC).

La soledad se entrelaza de forma estrecha con la salud mental. Seis de cada diez personas que se sienten solas presentan problemas de salud mental, diagnosticados o percibidos, frente al 15,2% de quienes no experimentan soledad. En el conjunto de la población, esos problemas afectan a una de cada cuatro personas. Quienes viven en soledad suelen percibir peor su salud mental y sufren con más frecuencia síntomas de malestar psicológico.

Los jóvenes y las personas con discapacidad concentran las tasas más altas. El 25,5% de quienes tienen entre 16 y 29 años se siente solo en la actualidad y el 69% lo ha sentido en algún momento. Tres de cada cuatro jóvenes que padecen soledad la arrastran desde hace más de un año, y casi la mitad desde hace más de tres. Afecta más a las mujeres (31,1%) que a los hombres (20,2%), sobre todo entre los 22 y los 27 años, y se asocia con desempleo, pobreza, acoso escolar o laboral, mala salud física o mental, discapacidad, origen extranjero o pertenencia al colectivo LGTBI.

En el colectivo de personas con discapacidad la soledad es más frecuente y más crónica: el 50,6% la sufre, el 79,9% de quienes la padecen lleva más de dos años y el 73,6% más de tres. La soledad de larga duración alcanza al 40,4% de este grupo, frente al 10,8% de la población sin discapacidad. Dentro de él, las mujeres (54,3%), los jóvenes de 18 a 29 años (65,7%) y las personas mayores de 65 (64,1%) son los más afectados.

Las discapacidades que inciden en la comunicación o las relaciones personales superan el 75% de prevalencia. Esta situación se relaciona con peor estado de salud, dificultades de empleo, discriminación y barreras para la participación social.La mitad de la población (50,1%) considera que la tecnología ayuda a sentirse más acompañado, un dato que contrasta con la persistencia del problema en los grupos más vulnerables.