El colegio Alauda y el V Innovation Hub de CICAE en Córdoba
Peques-Alauda apuesta por una innovación educativa con propósito
«La innovación educativa solo tiene sentido si consigue que nuestros alumnos aprendan mejor y se desarrollen como personas»
La Institución Educativa Peques-Alauda ha acogido durante la jornada de benchmarking prevista en el V Innovation Hub de CICAE, un encuentro que ha reunido en Córdoba a profesionales y expertos del sector educativo para compartir experiencias sobre innovación y el impacto de la inteligencia artificial en los colegios. Durante la visita, los participantes pudieron conocer de primera mano el proyecto educativo Peques-Alauda, asistir a una presentación del centro y recorrer sus diferentes aulas. Hablamos con Laura Paños, su directora técnico-pedagógica, sobre esta experiencia y sobre los nuevos retos que afronta el colegio.
- El V Innovation Hub de CICAE ha llevado hasta vuestra Institución Educativa Peques-Alauda a profesionales de otros centros educativos. ¿Qué supone para el colegio formar parte de un encuentro de estas características?
- Creo que es una oportunidad muy interesante porque la educación no puede entenderse como un proyecto aislado. Necesitamos mirar lo que hacen otros centros, compartir experiencias, hacernos preguntas y también estar dispuestos a mostrar aquello que nosotros estamos haciendo.
Durante la visita pudieron conocer nuestro colegio desde dentro, escuchar nuestra visión y recorrer las aulas. Y creo que precisamente ahí está la clave: la innovación educativa no se entiende únicamente a través de una presentación. Hay que entrar en las aulas y observar qué ocurre realmente cuando los alumnos están aprendiendo.
- ¿Qué cree que pudieron descubrir quienes visitaron vuestro colegio? ¿Qué feedback le dieron de la visita?
- La verdad es que los directivos y profesores que acudieron a nuestro Colegio se llevaron una grata sorpresa. Nos dieron la enhorabuena por el comportamiento y educación de los alumnos de todas las etapas, la responsabilidad y autonomía que demostraron los alumnos que ejercieron de guías, y nos reconocieron abiertamente la coherencia que habían encontrado en nuestro proyecto. Lo que escucharon en la charla inicial se correspondía a la perfección con lo que vieron después en las aulas: un modelo de colegio muy especial, fiel a su ideario al mantener una sola línea, un «colegio de autor». Además, creemos que les llamó especialmente la atención una combinación que para nosotros es esencial: innovación y acompañamiento personal.
Nuestra Institución lleva muchos años incorporando nuevas metodologías, tecnología y diferentes formas de entender el aprendizaje, pero siempre hemos intentado que las herramientas estén al servicio de un propósito educativo, no se trata de innovar por el simple hecho de innovar.
Nuestro objetivo es que cada alumno pueda desarrollar al máximo su potencial, y para ello es fundamental que aprenda a pensar, a organizarse, a tomar decisiones, a perseverar y a relacionarse con los demás.
- Como acaba de comentar, lo que defendéis es una innovación con propósito, y, según hemos podido saber precisamente acabáis de poner en marcha un nuevo proyecto institucional para el periodo 2026-2030. ¿Qué significa este nuevo proyecto para Alauda? ¿Qué tiene de innovador o qué puede aportar?
- El proyecto 2026-2030, que abraza la expresión fundacional de ser «Valor Seguro», supone una nueva etapa en un camino que llevamos recorriendo durante muchos años.
No parte de cero. Es la evolución de todo lo que hemos aprendido y construido anteriormente, pero intentando responder a un contexto que ha cambiado muchísimo. Vivimos en una sociedad marcada por la tecnología, la inteligencia artificial, la incertidumbre y una cantidad de información que nuestros alumnos nunca habían tenido a su alcance. Por eso nuestro proyecto continúa poniendo en el centro lo fundamental: la persona.
Queremos que nuestros alumnos tengan una formación académica sólida, pero también que sean personas íntegras, críticas, responsables, resilientes, capaces de aprender durante toda su vida y de utilizar la tecnología con criterio y responsabilidad.
V Innovation Hub de CICAE en Córdoba
- Pero..., ¿cómo se traduce esa filosofía en proyectos concretos del nuevo plan estratégico?
- El proyecto 26-30 se articula en diferentes líneas. Una de ellas es Esencia, que busca reforzar precisamente aquello que nos hace profundamente humanos: el desarrollo emocional, la integridad ética, el pensamiento crítico, el bienestar y el sentido de trascendencia.
Otra es Impulsa, que tiene que ver con ayudar al alumno a descubrir su propósito y a construir progresivamente su propio itinerario académico, personal y profesional.
Y también está Integra, que profundiza en una de nuestras señas de identidad: la personalización. Queremos que el ritmo y la forma de aprender puedan adaptarse cada vez mejor a las características de cada alumno, sin renunciar por ello al rigor académico ni a la cultura del esfuerzo.
En definitiva, no queremos preparar a todos los alumnos exactamente de la misma manera para un futuro que tampoco será exactamente igual para todos.
- Habla de personalización, pero también de exigencia. ¿Son compatibles ambas cosas?
- No solo son compatibles, sino que creo que son necesarias.
Personalizar no significa bajar el nivel. Significa conocer mejor a cada alumno para poder ayudarle mejor y, también, exigirle mejor, para que llegue a ser la mejor versión de sí mismo.
Cada alumno puede necesitar algo diferente: más tiempo, más práctica, otro tipo de explicación, un reto mayor o un acompañamiento distinto. Pero todos necesitan aprender y todos necesitan experimentar también el esfuerzo que supone aprender algo que todavía no dominan.
En educación debemos tener claro que equivocarse, practicar, perseverar, volver a intentarlo y esforzarse forman parte del aprendizaje.
- En ese contexto, ¿qué papel juega la tecnología y, especialmente, la inteligencia artificial a la que se ha referido anteriormente como una de las causantes de esa incertidumbre a la que se enfrentan nuestros jóvenes?
- La tecnología ha cambiado completamente el escenario educativo. Nuestros alumnos pueden acceder a una cantidad de información y de herramientas que hace unos años era inimaginable.
Pero precisamente por eso nuestra responsabilidad también cambia.
No basta con enseñar a buscar información. Tenemos que enseñar a comprenderla, contrastarla, utilizar fuentes fiables, analizarla y utilizarla con criterio. Y con la inteligencia artificial ocurre exactamente lo mismo. Podemos utilizarla para aprender, para recibir retroalimentación, para buscar alternativas o para enriquecer una actividad. Pero hay algo que no podemos delegar: pensar.
Y para ello es fundamental que nuestro profesorado esté en continua formación, y que esa formación también sea personalizada, de manera que puedan estar en la vanguardia académica y tecnológica.
- Hablando de vanguardia, sabemos que fuisteis pioneros en la incorporación del Programa Diploma del Bachillerato Internacional en Córdoba. ¿Cómo sigue evolucionando el IB después de todos estos años?
- El Bachillerato Internacional forma parte ya de nuestra identidad.
Cuando comenzamos en 2014 apostamos por un programa que en aquel momento suponía un reto importante para el colegio. Con el paso de los años, hemos comprobado hasta qué punto encaja con muchas de las capacidades que queremos desarrollar en nuestros alumnos: pensamiento crítico, investigación, autonomía, reflexión, capacidad para relacionar conocimientos y una visión internacional.
Lo más importante es que ya no hablamos del IB como algo externo o complementario. Cada vez tiene más calado dentro del propio colegio y muchas de sus formas de entender el aprendizaje han impregnado nuestra cultura educativa.
Y, por supuesto, los resultados y la experiencia acumulada durante estos años nos animan a seguir apostando por él.
- ¿Qué aporta el IB a vuestro modelo educativo y qué relación tiene con el Nuevo proyecto 26-30?
- Aporta, entre otras muchas cosas, una forma de entender al alumno como protagonista de su aprendizaje.
Un alumno del Diploma tiene que investigar, hacerse preguntas, argumentar, relacionar conocimientos, gestionar tiempos y responsabilidades y enfrentarse a tareas que requieren constancia. Todo eso conecta profundamente con el alumno que queremos formar.
Por eso creo que existe una relación muy natural entre nuestra experiencia de más de una década con el IB y el nuevo proyecto 2026-2030.
- También hemos descubierto recientemente que tenéis otro proyecto importante en el horizonte: la Formación Profesional. ¿Qué supone para vosotros dar este paso?
- Supone ampliar nuestro proyecto educativo y nuestra capacidad para acompañar a nuestros alumnos en diferentes itinerarios. La educación no termina cuando un alumno acaba Bachillerato. Cada persona tiene unas capacidades, unos intereses y unas aspiraciones diferentes, y queremos que nuestro proyecto sea capaz de ofrecer respuestas cada vez más amplias.
La incorporación de un proyecto de Formación Profesional responde también a esa voluntad de conectar educación, futuro profesional y realidad social. Queremos que la formación esté vinculada al mundo que nuestros alumnos van a encontrar fuera del colegio y que exista una conexión real entre lo que se aprende y aquello para lo que se aprende.
Aula del Colegio Alauda
- Después de tantos años de innovación, ¿qué cree que debe seguir cambiando en vuestra Institución?
- Creo que precisamente una de las características de un colegio que quiere seguir avanzando es no pensar nunca que ya ha llegado a su destino. Desde hace años tenemos una cultura de revisión y mejora continua. El nuevo proyecto estratégico es una muestra de ello.
Tenemos que seguir preguntándonos si nuestros alumnos están aprendiendo lo que realmente queremos que aprendan; si tienen conocimientos suficientemente sólidos; si saben leer, escribir, argumentar, resolver problemas, trabajar de forma autónoma y enfrentarse a una dificultad; y si utilizan la tecnología sin permitir que la tecnología piense por ellos.
Los resultados externos, las evaluaciones y las experiencias de otros centros nos aportan información muy valiosa, pero al final tenemos que mirar hacia dentro y preguntarnos qué podemos hacer nosotros mejor.
- Después de la visita del Innovation Hub, ¿con qué idea le gustaría que se quedaran quienes pasaron por Alauda?
- Me gustaría que se quedaran con la sensación de que estamos intentando construir una educación preparada para el futuro, y que esa educación está centrada en cada persona.
Podemos hablar de inteligencia artificial, metodologías, tecnología, personalización, innovación o nuevos espacios. Todo eso es importante.
Pero al final hay una pregunta que resume todo nuestro proyecto: ¿están aprendiendo nuestros alumnos?
Si la respuesta es sí, y están creciendo como personas capaces de pensar, decidir, convivir, perseverar y afrontar el futuro con criterio y humanidad, entonces estaremos haciendo aquello para lo que existe un colegio.
Ese es, en definitiva, el sentido de nuestro «Valor Seguro».
Y, por supuesto, algo que también nos define es nuestro sentido de pertenencia a una comunidad educativa, en la que compartir experiencias de aprendizaje, no sólo con alumnos, sino también con familias y con profesores, porque tenemos claro que esto nos hacer seguir creciendo. Quizá solos vayamos más deprisa, pero JUNTOS llegaremos más lejos. Por eso pertenecemos a CICAE, porque es un gran modelo asociativo que promueve el benchmarking y que todos podamos a aprender de todos, lo que garantiza la mejora continua, que es y será siempre nuestro objetivo.