Ernesto Caballero
Muere Ernesto Caballero, el comunista de los tres alias
El exdiputado cordobés tenía 91 años
Ernesto Caballero Castillo, dirigente histórico del Partido Comunista de España (PCE) en Córdoba y diputado en el Parlamento andaluz y en el Congreso, ha muerto este miércoles a los 91 años. Izquierda Unida, coalición que llegó a coordinar en la provincia, ha comunicado su fallecimiento.
Nació el 9 de mayo de 1935 en Villanueva de Córdoba, en una familia humilde y con su padre en la cárcel por haber participado en la revolución de 1934. Julián Caballero Vacas, labrador, fue uno de los fundadores del PCE en el pueblo y llegó a ser su alcalde en los últimos meses de la Guerra Civil. Al hijo le pusieron Ernesto en homenaje al dirigente comunista alemán Ernst Thälmann.
En la posguerra, el padre se unió a la III Agrupación Guerrillera y murió en 1947 en un enfrentamiento con la Guardia Civil, mientras que la madre, Dolores Castillo, también pasó por prisión. Antes de dedicarse por completo a la militancia, el joven jarote trabajó como pastor, herrero y albañil.
De Puente Genil al Comité Central
Se afilió al PCE en 1957, al terminar la mili, y se instaló con su madre y sus hermanos en la capital. Tres años después, con la policía siguiéndole los pasos, salió de la ciudad en bicicleta rumbo a Madrid, y desde allí el partido organizó su paso a Francia.
Volvió a los pocos meses y pasó dos años levantando la organización clandestina en Puente Genil y su entorno. Cuando la vigilancia se estrechó, siguió con esa tarea en Málaga, Jaén y Granada, y en 1965 entró en el Comité Central. Para entonces viajaba con papeles falsos y respondía a los nombres de Pedro, Jorge o Gregorio.
Se casó en Francia, adonde tuvo que escapar de nuevo a finales de los sesenta tras una redada. Tardó seis años en reunirse con su familia y en ese tiempo estuvo en Cuba y en la Unión Soviética. En uno de sus cruces de frontera lo detuvieron en Barcelona y cumplió tres años de condena; en 1972 lo encarcelaron otra vez, durante veinte meses. En el tardofranquismo coincidió con Marcelino Camacho, Gerardo Iglesias o Nicolás Sartorius.
Del Parlamento andaluz al Congreso
Instalado otra vez en Córdoba, intervino como miembro de la Junta Democrática en su primer acto público sin que la policía se lo llevara detenido. Tras la legalización de los partidos fue secretario provincial del PCE y, más tarde, coordinador provincial de IU-Convocatoria por Andalucía. Obtuvo escaño en el Parlamento de Andalucía en 1982 y 1986, y lo dejó en 1989 al ser elegido diputado en el Congreso, donde estuvo hasta 1993.
Contó su vida en el libro Vivir con memoria. En una entrevista con Diario Córdoba en 2012 recordó que un sacerdote, el padre Ladrillo, le pasaba revistas religiosas y él le correspondía con ejemplares de Mundo Obrero.